sábado , 20 abril 2024

Enfrentamientos legales contra el fraude sanitario y otros en 20 relatos verídicos

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Por Dr. Julio Razona, abogado

Muchos años de ejercicio de la abogacía y una enorme cantidad de historias, anécdotas, casos y situaciones que se han ido sucediendo, generaron que muchas veces, en el ámbito familiar o entre amigos, me preguntaran sobre experiencias vividas y que las relatara. Sobremesas, tardes libres o encuentros casuales fueron el ámbito propicio para contar algunas vivencias que, a quienes las atravesamos como algo común, no nos llaman tanto la atención.


La reiteración de estos pedidos me ha llevado a escribir algunas de esas historias para contar a través de relatos breves, algunas experiencias que tienen mucho que ver con el trabajo del abogado dedicado a su labor particular, en el ejercicio cotidiano, desde su misma práctica, viviendo situaciones de todo tipo. Y retratar también momentos personales aleccionadores o bien errores cometidos, esos generadores de sabiduría que nos ayudan a no volver a tropezar con la misma piedra.


Como en libros anteriores, en este trato de comunicar principios del Derecho dentro de situaciones prácticas, una costumbre que me ha dado buenos resultados en clases y conferencias sobre Derecho Penal, ya que muchas veces se hace inolvidable una vivencia, un hecho concreto que lleva dentro de su historia, las bases del Derecho Criminal.

Algunas horas diarias dedicadas al estudio y a la atención de clientes detrás de un escritorio, han sido una norma y una costumbre. Pero lo que enriquece y entusiasma a quienes abrazamos este ejercicio profesional lo encontramos fuera del ámbito “normal”, lejos de las salas de espera, escritorios, sillones, del saco, camisa y corbata, elementos necesarios desde lo formal, pero un tanto aburridos y rutinarios.

La experiencia es indelegable, pero puede servir como base o incentivo para otros. De ahí, otro objetivo de estos “RELATOS DERECHOS”. Son vivencias que terminan siendo el corolario de muchísimas situaciones particulares y de aprendizajes que nos entrega la vida misma.

No me cabe duda de que haber competido en automovilismo, sido paracaidista, maratonista, actor, jugador federado de básquet y squash, así como haber estudiado Derecho en la prestigiosa Universidad de La Plata y tenido la posibilidad de viajar por el mundo, fueron experiencias indispensables que me capacitaron para resolver situaciones que van más allá del mero estudio de las leyes.

Mi primer trabajo como abogado consistió en iniciar una acción de amparo en favor de mi tío, Juan Carlos Razona, médico egresado de la UBA, especializado en Homeopatía en Alemania. El Colegio Médico de la ciudad de Buenos Aires no le permitía ejercer esa especialidad y debí accionar para que pudiera atender a sus miles de pacientes, como lo hacía con normalidad en Montevideo y Salto, en la República Oriental del Uruguay.

Esa primera experiencia laboral, que hoy agradezco, hizo que desde ese momento supiera que existía otra Medicina fuera de la tradicional. Treinta y cinco años después vuelvo a trabajar con distintas acciones judiciales por el reconocimiento de la Medicina Natural, siempre alejada y vilipendiada por la industria farmacéutica tradicional.

Tuve el honor de promover el primer recurso de habeas corpus por una persona desaparecida en la Argentina, al que se hizo lugar. Invoqué el Derecho al Duelo y el Derecho al Luto como nuevos argumentos jurídicos para que familiares y allegados de Gregorio Nachman, brutalmente desaparecido, director de teatro y padre de un gran amigo de la infancia, tuviesen la oportunidad de acceder a esa información humana básica. El Doctor Reinaldo Fortunato, titular de un Juzgado en lo Criminal nro. 1 de Mar del Plata, fue quien resolvió a favor de los nuevos principios invocados, que me abrieron las puertas de organismos que defendían por entonces los Derechos Humanos, sin importar la ideología de quien era victimizado.

Esa experiencia muy positiva a los pocos meses de haberme recibido me enseñó que aquello que había aprendido en la Facultad de Derecho era una herramienta para crear, proponer, modificar o revertir situaciones, para que se pudiera vivir en un medio más justo.

En los últimos años he procurado comunicar a todos como se pueden defender nuestros derechos, las herramientas con las que contamos para hacernos oir, hacernos valer, protegernos y proteger a nuestros seres queridos, desde una posocion firme y practica.

Ese es el fin de este texto, donde relato historias de legitima defensa, de emoción violenta, de violencia familiar, de jueces corruptos condenados, de usura desbaratada, de enfrentamientos con el fraude sanitario y otros en 20 relatos verídicos.

Hoy, una mirada sobre los “RELATOS DERECHOS” me lleva a concluir que en ninguno de ellos está presente el éxito económico, pese a que el mismo me ha permitido vivir muy cómodamente, lo que me lleva a reflexionar que en la vida lo único valioso son las rentas morales, ellas son las que nos nutren, enorgullecen e impulsan a nunca dejar de generar situaciones o cambios por un mundo más humano.

Presentación del libro “Relatos derechos” viernes 29 de marzo a las 18 hs en el Colegio de Abogados de Mar del Plata. Alte Brown 1958, los espero, Julio Razona