miércoles , 23 septiembre 2020

Vacuna contra el Coronavirus y problemas de fertilidad

por el Dr Luis Marcelo Martinez MN 107982 – Médico Genetista. Magíster en Biología Molecular e Ingeniería Genética (Fundación Favaloro).

La vacuna génica de ARN contra el Coronavirus tendría asociado el riesgo de que esté ARN interfiera en la expresión o funcionamiento de ciertos genes del organismo y entre ellos el gen de una enzima (ACE2)que tiene fuerte relación con la fertilidad y la reproducción humanaIntentar introducir secuencias de información genética al genoma del ser humano implica la posibilidad de que ocurran daños fuera de previsibilidad y aparte de esto que sean transmitidos a la descendencia, asociando daños irreparables.

Dr Luis Marcelo Martinez MN 107982 – Médico Genetista. Magíster en Biología Molecular e Ingeniería Genética (Fundación Favaloro). Ver documentacion: CRONOLOGÍA TARGET VACUNA COVID-19

Por ahora se vienen planteando 3 tipos de vacunas:

  • 1. Vacuna vectorizada que utiliza un virus (el adenovirus) para introducir ciertas secuencias génicas al genoma humano a partir de lo cual las células del organismo puedan producir proteínas virales y de esta manera estimular al sistema inmune
  • 2. Luego están las vacunas génicas, estas contienen un material genético que es el ARN.
  • 3. El tercer grupo de vacunas que se plantea son las vacunas a virus atenuados.

Las vacunas vectorizadas utilizan el adenovirus, modificado genéticamente, al que se le insertaría el gen que codifica para una proteína de SARS-CoV-2. Este adenovirus modificado podría replicarse en las células de la persona vacunada, para que se exprese la proteína del virus SARS-CoV-2 contra la cual se “montaría” la respuesta inmune y dar protección al individuo contra el virus. No hay certezas de que este proceso posibilite, dentro de marcos esperados, tal respuesta inmune, y mucho menos garantizar que éstas secuencias no se inserten en zonas críticas del genoma en forma definitiva y/o desencadenar eventos inflamatorios mayores.

Se basan en lo que es la teoría de la terapia génica, planteando un mecanismo para curar enfermedades genéticas, a partir del reemplazo de genes alterados por genes normales, utilizando vectores virales. Se habló mucho de la terapia génica aplicada a la cura, por ejemplo, de un síndrome genético (fibrosis quística), esto no ha funcionado, y hoy por hoy ninguna enfermedad genética tiene cura mediante la metodología de terapia génica. La base científica sobre la cual se plantea la eficacia de esta vacuna en particular no es sólida por el hecho de que los antecedentes no son favorables ni exitosos.
Por otro lado intentar introducir secuencias de información genética ajenas al genoma humano implica la posibilidad de que ocurran daños fuera de previsibilidad, y que sean transmitidos a la descendencia.

La vacuna génica de ARN tendría asociado el riesgo de que esté ARN interfiera en la expresión (en el funcionamiento) de ciertos genes del organismo y entre ellos el gen de moléculas que tienen relación con la fertilidad y la reproducción humana.

El segundo grupo, vacunas génicas, plantean el uso de ARN para que las propias células de la persona produzcan la proteína viral contra la cual el cuerpo desarrolle inmunidad posteriormente. El riesgo que plantean es que este ARN interfiera en la expresión del gen de la enzima ACE2 (51 veces más presente en testículo que en pulmón) mediante lo que se denomina “silenciamiento génico ARN mediado”.

Esta enzima (ACE2) ha sido establecida como la principal “puerta de entrada” de los virus SARS al organismo humano a partir de una publicación del año 2003, en la revista Nature. En dicho artículo científico se plantea el vínculo mediante un relato experimental incompleto y poco creible, considerando lo que hasta ese momento se sabía sobre la expresión testicular de ACE2 en los ámbitos de la genética molecular (“Angiotensin-conerting enzyme 2 is a functional receptor for the SARS coronavirus”, LI, 2003).

El tercer grupo las vacunas, con virus inactivados, virus atenuados, o subunidades proteicas del virus, podrían ser planteadas como una mejor alternativa en tanto y en cuanto tengamos un virus aislado, purificado y caracterizado. No digo que el virus se aisló o no se aisló, pero lo que sí digo es que el relato científico desde el mes de enero de 2020 a la fecha ha sido ambiguo, inespecífico e incompleto con respecto a la descripción de un aislamiento viral, entonces, para desarrollar una vacuna con virus atenuados o partículas virales obligatoriamente debemos partir de cultivos virales completos, exitosos, y posibles de replicar en laboratorios del mundo.

No hay estudios previos de seguridad y eficacia a nivel poblacional para esta nueva generación de vacunas (vectorizadas y génicas), a lo cual debemos sumar que en la historia del desarrollo de vacunas y fármacos se necesitan años.

Nunca en mi vida profesional creí que iba a llegar un momento en el cual se planteen este tipo de cuestiones. Desde mi punto de vista es un absurdo, porque nada justifica que el genoma del ser humano sea manipulado a escala masiva, nada justifica semejante acción, porque se está poniendo en riesgo a la especie humana completa.

Es un experimento de transgénesis, como se ha venido realizando en animales y plantas, dentro de lo que es el desarrollo de la biotecnología, relacionado con los conocidos organismos genéticamente modificados. Una vez que se genera un organismo genéticamente modificado se introducen cambios que van a ser transmitidos a la descendencia y que de alguna manera modifica la constitución y fisiología de ese organismo. Hoy día hay más incidencia de enfermedades como la celiaquía, las enfermedades alérgicas intestinales y las intolerancias, porque cuando se introducen nuevos genes en los cultivos, estos cereales van a manifestar o expresar proteínas nuevas que nuestro organismo no conocía previamente. A partir de ahí entonces se incrementa la posibilidad de ocurrencia de enfermedades alérgicas y enfermedades autoinmunes.

Peligros de las Vacunas contra el COVID-19

por Roxana Bruno PhD. en Inmunología

La población ha recibido información parcial sobre los peligros de las nuevas vacunas contra el COVID-19 de DNA y RNA mensajero. También se exagera sobre la mortalidad o la letalidad del virus, se trata a las personas como inmunosuprimidas que no van a poder enfrentarse naturalmente a la infección, se les dice que la vacuna, es la única solución y esto no es cierto. También se oculta que los test PCR no son específicos para diagnosticar infección por Sars-Cov-2 provocando asi una cantidad de falsos positivos. Y lo que aún no se dice es que en las pruebas con animales, los cuatro mejores candidatos para vacuna, no funcionaron.

1. La prueba animal, con hurones (el mas conveniente dado que desarrollan una enfermedad pulmonar similar a la humana), cuando se los inoculó a estos animales con la vacuna contra el coronavirus, tuvieron una respuesta de anticuerpos muy buena. Pero luego, cuando los hurones fueron expuestos al virus natural, es decir cuando se reinfectaron, desarrollaron una inflamación de todos sus órganos y murieron. 

2. En el caso del modelo animal en ratones sucede que la enfermedad que desarrollan por coronavirus es hepatitis, no sufre una afección pulmonar similar a la del humano. Entonces no se puede probar si la vacuna es efectiva o no porque el ratón no se enferma de neumonía. El que enferma de neumonía es el hurón.

3. En primates no humanos pasó lo mismo. Hicieron el experimento en dos macacos. Los infectaron con un Sars aislado de pacientes. Uno desarrolló una enfermedad pulmonar. El otro, una erupción cutánea. La comunidad científica rechazó el estudio porque no se pueden sacar resultados de dos monos. Este modelo animal no era lo suficientemente sólido como para decir que es válido.

4. Un estudio publicado en The Lancet sobre los estudios clínicos de fase I y II tambien cuestionados. Este ensayo controlado de fase I y II realizado en Reino Unido con adultos sanos de entre 18 y 55 años. Es la vacuna de adenovirus de chimpancés que expresa la proteína S del Sars-CoV-2. Tiene solo 10 participantes. El protocolo tiene una enmienda por la cual permite administrar paracetamol profiláctico antes de la vacunación. Es decir, para minimizar cualquier síntoma inflamatorio o cualquier reacción. En el estudio dan una dosis de la vacuna y a los 28 días dan la segunda. Y hacen el seguimiento de seguridad de la vacuna solamente durante 28 días posteriores a la vacunación.

Pero la pregunta más importante es: ¿Reinfectaron a esas 10 personas con coronavirus para saber la respuesta in vivo y para constatar si se corresponde con lo que se vio en los hurones? La respuesta es no. Se desconoce qué les pasaría a esas 10 personas en caso de que se expusieran al virus real.

No se sabe si desencadenará lo que se conoce como mejora inmunológica paradójica, como se observó en los hurones. Es decir que a pesar de que tienen una gran respuesta de anticuerpos, al exponerse al virus real en lugar de estar protegidos, la vacuna aumenta la capacidad del virus para enfermar o incluso para matar.

¿Qué podría salir mal? Que se presenten reacciones inflamatorias locales y sistémicas y que puedan estimular anticuerpos autorreactivos y autoinmunidad. Además, también puede desarrollar coágulos sanguíneos y edemas. Todos esto es producto de la inflamación sistémica y se asemejan a los síntomas graves del Covid.

Además, el RNA mensajero es una vacuna que funciona a nivel genético. Podría llegar a integrarse en el ADN. Dicen ellos que no, que el adenovirus no lo va a hacer. Sin embargo, el RNA mensajero es inflamatorio, es regulador de la transcripción, y entonces podría funcionar, podría actuar como un control epigenético de la expresión génica. Es decir puede modificar la expresión de los genes, lo cual podría llevar a desarrollar enfermedades autoinmunes y enfermedades crónicas degenerativas. Es decir seríamos modificados geneticamente.

La mayor expresión del receptor está en testículo. Y  los resultados de inmunizar ratones con esta proteína S han sido hasta ahora la esterilidad de los ratones, en un 97%. Eso no se puede convalidar o no en 28 días.

Han instalado un relato del miedo, un relato único, autoritario. Hemos tratado de dar una visión diferente, de dar los fundamentos científicos, pero lamentablemente no se nos ha escuchado.

Pero si uno se dedica a estudiar de manera epidemiológica, si uno mira la evolución de la infección en los otros países, si uno sigue la verdadera evolución de la enfermedad, sin ese pánico que instalan desde los medios, se da cuenta que en realidad los países han ido saliendo adelante. El propio Reino Unido ya acepta que tiene inmunidad colectiva para hacer frente a una segunda ola de coronavirus, cuando ellos mismos habían dicho que la inmunidad de rebaño no iba a servir y no escucharon a los científicos que les recomendaban no hacer cuarentena.

Es necesario disponer del virus aislado y purificado. Las publicaciones científicas no han enunciado procesos completos de “aislamientos y purificación viral” hasta alrededor de mayo de 2020. Asumiendo que dichos aislamientos fuesen exitosos, estamos hablando de tiempos muy acotados para producir una vacuna que cumpla con las fases habituales antes de poder aprobarse.

Dice el Dr. Luis Marcelo Martinez: “Acá no se trata de “pro” ni de “anti”. Acá se trata de que en la medicina hay un dogma que dice “Ante todo no hacer daño”. Si vos intentás prevenir una enfermedad con las tasas de letalidad y mortalidad que se vienen observando, entonces el dogma médico ya no se cumple porque es mayor el riesgo que el beneficio. Considero que la manipulación del genoma humano como intento de inmunizar a la población puede ser un proceso excesivo y del cual no disponemos evidencia científica previa en cuanto a los riesgos potenciales y magnitud de los mismos. Además seríamos modificados geneticamente sin posibilidad de restaurar nuestra genética original, producto de siglos de evolución natural. Eso no es ni “anti” ni “pro” vacuna. Eso es ejercer medicina”.

Ver documentacion: CRONOLOGÍA TARGET VACUNA COVID-19