sábado , 14 diciembre 2019
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Indemnizan por daños de la vacuna de Sarampión

Partes: Toloza María Alejandra c/ Provincia de Santa Fe | daños y perjuicios
Tribunal: Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de Rosario
Sala/Juzgado: 6
Fecha: 10-oct-2012
Cita: MJ-JU-M-75101-AR | MJJ75101
Producto: STF,MJ,SYD

En la resolución, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual Nº 6 integrado por los jueces Mónica Klebcar, Horacio Allende Rubino y Delia Giles,

https://www.clarin.com/sociedad/joven-graves-secuelas-vacuna-indemnizan_0_ByIaY0iw7g.html

A los 21 años, la obligaron a vacunarse contra la rubeola y el sarampiónSufrió encefalitis y desde entonces debe movilizarse con ayuda permanente porque la vacuna le provocó una incapacidad permanente del 80%.

María Alejandra Toloza fue vacunada en octubre de 2006 en el hospital de Las Parejas, en la provincia de Santa Fe, a 98 kilómetros de Rosario. Quedó con secuelas neurológicas graves y debe ser ayudada permanentemente; para todo movimiento.

Cuando tenía 21 años, fue notificada que en forma obligatoria debía someterse a la vacunación. El 10 de octubre del 2006 fue vacunada en el hospital Samco de Las Parejas y como consecuencia sufrió una encefalitis con compromiso del tronco cerebral.

En la normativa de la campaña nacional de vacunación se detallaban los eventuales efectos adversos de la vacuna contra la rubeola y el sarampión. El director del hospital Samco de Las Parejas comunicó al Ministerio de Salud de Santa Fe lo que había ocurrido con esta joven.

Las pericias médicas establecieron que la mujer tiene secuelas neurológicas graves y debe ser ayudada en forma permanente para todo tipo de movimientos.

En la resolución, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual Nº 6 integrado por los jueces Mónica Klebcar, Horacio Allende Rubino y Delia Giles, sostiene que “este caso es la prueba viviente de que el Estado con su actividad lícita e irrenunciable puede producir daños, aunque ignorando a quien”.

Se agrega que «el buen estado de salud general previo a la vacunación y los estudios médicos posteriores realizados, que descartaron otra posible causa diferente de la vacuna, podemos razonablemente concluir en que la vacuna fue la causa adecuada de las secuelas neurológicas que actualmente padece”.

La joven, luego de vacunarse sufrió una encefalitis con compromiso del tronco cerebral.

El tribunal condenó a la provincia de Santa Fe a pagarle a esta joven 3.786.000 pesos en concepto de capital, cifra que con los intereses supera los 5.000.000 de pesos.

Ahora, nos preguntamos, si la vacuna fue elaborada por un laboratorio farmacéutico ¿por qué el tribunal no condenó también al laboratorio fabricante a pagarle una indemnización a esa mujer?

Hoy, en pleno siglo XXI sabemos que existe mucha gente que es afectada por las vacunas pero no lo saben. Las vacunas están llenas de tóxicos como el mercurio y el aluminio, que producen autismo y enfermedades auto-inmunes.

Lo justo en este fallo judicial hubiera sido que el estado deba resarcir el daño y además el laboratorio que hizo la vacuna ya que si tenía contraindicaciones debe pagar también por esa mala praxis, para que el laboratorio extreme los cuidados y elabore productos no tóxicos para los seres vivos.

María Alejandra, ha quedado con todo el sistema nervioso central dañado hasta el extremo de no poder ni alimentarse ni vestirse sola, confinada a una silla de ruedas, con enormes dificultades para expresarse, con constante medicación para disminuir convulsiones frecuentes, y sin chances de mejorar. ¿Cuántas víctimas como esta mujer hay en la Argentina producto de las vacunas y que no se han atrevido a denunciar esta aberración científica?

Se ha calculado que sólo se declaran un 1% de las reacciones adversas de las vacunas. Cuando suceden síntomas postvacunatorios más o menos graves en las semanas posteriores a la vacunación, normalmente el personal sanitario niega o ignora la relación causa y efecto con la vacuna y lo atribuye a simple coincidencia. Por ello, muchos de los efectos secundarios no se incluyen ni en los registros médicos ni en los estudios estadísticos. Tampoco se han estudiado oficialmente los efectos secundarios a medio plazo porque se dan por supuesto que no existen.

Revelando lo que nos ocultan sobre las vacunas En los Estados Unidos son tantas las personas que quedan discapacitadas luego de vacunarse que, para salvar a los laboratorios farmacéuticos que las producen se creó el Programa Nacional de Indemnización de Daños Derivados de Vacunas. Que está a cargo de la Agencia Administrativa Dpto. de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. El Programa nacional de indemnización de daños derivados de vacunas (VICP, por sus siglas en inglés) es un sistema federal «sin determinación de culpa», diseñado para compensar a los individuos o a familiares de los mismos, que hayan sufrido daños por vacunas administradas en la infancia, ya sea en el sector privado o público. Este programa cubre todas las vacunas recomendadas por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades para su administración rutinaria en niños. Las vacunas actualmente cubiertas incluyen: difteria, tétano, tos convulsa (DTP, DTaP, DT, TT ó Td), sarampión, paperas, rubéola (MMR o alguno de sus componentes), polio (OPV ó IPV), hepatitis B, haemophilus influenza tipo b (Hib), varicela, rotavirus y neumocócica conjugada.

Para calificar para este programa de beneficios, usted o un miembro de su familia/hogar debe padecer una lesión o enfermedad provocada por una vacuna.

En la Argentina, María Alejandra Toloza fue obligada a vacunarse contra el sarampión y la rubeola, quedando discapacitada en un 80% curiosamente, en los Estados Unidos, en el año 1986 se dio una epidemia de sarampión, donde el 85 % de los casos estaban vacunados, presentándose en su mayoría en forma atípica.  Y la pregunta es ¿realmente las vacunas protegen? o ¿lo que realmente previene enfermedades es un estilo de vida sano?

Irónicamente, se vacuna contra el virus del sarampión para prevenir una supuesta encefalitis, pero una de las consecuencias de vacunarse es que la dosis provoque encefalitis, tal como le sucedió a Toloza.

Nos han metido miedo acerca del sarampión, cuando en realidad la exposición de la población a la enfermedad natural comporta menos riesgo de complicaciones que la vacuna. El sarampión es una infección benigna de tipo eruptivo. Sus complicaciones son perfectamente tratables y poco graves. La justificación de la vacuna es la prevención de la encefalitis, pero esto es también la principal complicación de la vacuna.

La infección solo se la tiene una vez en la vida. Ni el sarampión ni las paperas ni la rubéola son peligrosas. El sarampión natural inmuniza de por vida tanto contra el sarampión como contra tumores y enfermedades inmunológicas.

La complejidad de los trastornos observados demuestra que las vacunas provocan en la población un nuevo desastre sanitario: las nuevas enfermedades crónicas de los individuos vacunados.