Health effects of exposure to chlorination by-products in swimming pools – DOI: 10.1111/all.15014 –https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34289125/

Hay efectos negativos para la salud humana con los desinfectantes de agua usados en piscinas. Entre las opciones de desinfección, los métodos que usan productos a base de cloro son los más comunes. El cloro reacciona fácilmente con la materia orgánica natural que entra al agua, sobre todo a través de los bañistas, lo que lleva a la formación de subproductos de la cloración (SPC) que son potencialmente dañinos.
La formación de SPC es de especial interés puesto que algunos se han asociado epidemiológicamente con el desarrollo de varias manifestaciones clínicas. Cuanto más alta es la concentración de SPC volátiles en el agua, más alta es su concentración en el aire sobre la piscina; además, diferentes vías de exposición a químicos en piscinas (ingestión de agua, absorción cutánea e inhalación) contribuyen al exposoma individual.
Algunos SPC pueden afectar la salud respiratoria y de la piel de aquellos que permanecen en interiores por largos periodos, como instructores de natación, personal de la piscina y nadadores competitivos. Si aquellos que usan piscinas cloradas como clientes, en particular los niños, también pueden verse afectados es un tema de debate. En este artículo, se examina la evidencia actual sobre los efectos en la salud de exposiciones agudas y crónicas en diferentes poblaciones (exposiciones relacionadas con el trabajo, deportes intensivos y asistencia recreativa) y se identifican las principales recomendaciones y necesidades de investigación insatisfechas en esta área.
Subproductos tóxicos del cloro como las cloraminas, en piletas, agua corriente y productos de limpieza perjudican la piel, los pulmones y los ojos, acumulando efectos nocivos con el tiempo. Incluso una exposición leve al cloro puede causar problemas respiratorios, irritación cutánea y se asocia con un mayor riesgo de cáncer.
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El cloro reacciona con los protectores solares químicos formando compuestos que alteran las hormonas, además de eliminar los aceites protectores de la piel y el cabello al nadar.
Para protegerse antes de nadar, se aconseja aplicar cremas hidratantes protectoras como la lanolina pura, enjuagarse previamente con agua limpia y usar trajes de baño protectores para reducir la absorción de cloro.
La instalación de filtros de agua para toda la casa, el uso de piscinas de agua salada en lugar de cloradas y las duchas inmediatas después de nadar reducen de forma importante la exposición dañina al cloro.
El cloro está presente en todas partes, incluido en el agua que bebemos, el vapor de la ducha, los sistemas de piscinas y los productos de limpieza. Se valora por su capacidad para eliminar gérmenes y se asume que es inocuo en pequeñas dosis, pero el cuerpo reacciona distinto.
En apariencia, el cloro parece cumplir su cometido: desinfectar, esterilizar. Sin embargo, en el interior del cuerpo interactúa con tejidos delicados, comprometiendo la función celular, alterando las hormonas e irritando los pulmones y la piel. Una irritación de garganta después de limpiar el baño o una piel con picazón atribuida a productos químicos de la piscina pueden ser señales de advertencia temprana, no simples molestias.
Las personas que desarrollan su trabajo en entornos con cloro, como socorristas, personal de limpieza y sanitarios, a menudo no se dan cuenta de que la exposición diaria se acumula. Incluso los nadadores ocasionales y los niños experimentan efectos secundarios que al principio parecen no estar relacionados, desde tos crónica hasta erupciones cutáneas recurrentes. Si no se toman las precauciones necesarias, incluso el agua del grifo y la rutina de limpieza del hogar podrían estar debilitando silenciosamente las defensas corporales.
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Entender dónde se produce la exposición al cloro, cómo afecta a los distintos tejidos y qué hábitos la empeoran es el primer paso para proteger la salud. A continuación, se exponen los efectos menos conocidos y menos divulgados de este químico en el cuerpo, y qué medidas tomar antes de que el daño se convierta en permanente.
Efectos en la piel, los pulmones y las hormonas
La exposición al cloro desencadena diversas formas de irritación, incluso en bajas concentraciones, que van más allá de la sequedad cutánea. El cloro no permanece estable en el agua, sino que reacciona con materia orgánica como el sudor, las células cutáneas y la orina, formando subproductos tóxicos como las cloraminas y los trihalometanos, que el cuerpo absorbe a través de la piel o inhala al nadar. 1
- Estos subproductos químicos perjudican los pulmones y aumentan el riesgo de asma. Las piscinas cubiertas son un problema particular, ya que las cloraminas se acumulan en el aire cuando la ventilación es deficiente, lo que hace que se inhalen profundamente con cada brazada.
Estas toxinas presentes en el aire irritan las vías respiratorias y aumentan el riesgo de asma y de un trastorno denominado síndrome de disfunción reactiva de las vías respiratorias (SDRVA), un tipo de asma. El característico olor a cloro indica que las cloraminas pueden estar presentes en niveles peligrosos.
- Incluso una breve exposición al agua de la piscina aumenta el riesgo de irritación ocular. Un estudio reveló que nadar durante más de 15 minutos multiplica por 2,8 el riesgo de irritación ocular.2 Si los niveles de cloro superan los 0,4 partes por millón (ppm), un valor dentro de los límites legales aceptados, el riesgo se multiplica por 4,6.3 Estos efectos se deben a que el cloro elimina la película lagrimal protectora de los ojos, provocando síntomas como enrojecimiento, ardor y visión borrosa.
- El cabello y la piel se ven afectados después de cada baño. El cloro altera la capa lipídica que protege la piel de la sequedad y la inflamación. Este efecto es aún peor para las personas con eccema o piel sensible. Un estudio reveló que concentraciones de cloro tan bajas como 0,5 ppm empeoraban la inflamación y reducían la capacidad de la piel para retener agua. 4 El resultado es más picazón, enrojecimiento e incluso brotes de eccema o dermatitis relacionada con la piscina.
El cabello tampoco es inmune. El cloro se une a las proteínas capilares como la queratina y disuelve el sebo natural que mantiene el cabello fuerte y brillante, dejando las hebras frágiles, secas y propensas a la rotura y a las puntas abiertas.5 El cabello rubio es especialmente vulnerable y a menudo se vuelve verde debido a la oxidación del cobre presente en el agua de la piscina.
- El cloro reacciona con el protector solar creando toxinas que alteran las hormonas. Aquí es donde el peligro se agrava. 6 El cloro reacciona con la avobenzona, un ingrediente habitual de los protectores solares químicos, creando fenoles clorados y compuestos de acetilbenceno, que se asocian con la alteración hormonal y daños hepáticos.7
- Las cloraminas, y no el cloro, son las verdaderas causantes del daño, y son más difíciles de evitar. Si bien el cloro es un desinfectante potente, los compuestos que se forman cuando reacciona con la materia orgánica son los que suponen el mayor riesgo. Es más probable que estos subproductos secundarios se inhalen o se absorban, y no se disipan rápidamente, sobre todo en las piscinas cubiertas con aire estancado. Esto hace que la exposición repetida sea mucho más perjudicial de lo que la mayoría cree.
Tóxico a nivel celular
Según el Perfil Toxicológico del Cloro de la Agencia para el Registro de Sustancias Tóxicas y Enfermedades (ATSDR), el cloro se clasifica como un gas muy reactivo y corrosivo que daña los tejidos al contacto.8
Incluso breves exposiciones a altas dosis causan daños inmediatos en las vías respiratorias. Para las personas que trabajan en el tratamiento de aguas, el saneamiento público, el mantenimiento de piscinas o la fabricación de productos químicos, el riesgo es especialmente grave, aunque incluso nadar o bañarse en agua clorada conlleva un riesgo.
- El daño causado por la exposición cotidiana a bajas dosis se acumula con el tiempo y se asocia con el cáncer. El informe destaca que la exposición prolongada al cloro no tiene que ser extrema para causar daños.
Incluso el contacto repetido de bajo nivel, ya sea por inhalación o a través de la piel, se ha asociado con bronquitis crónica, asma y cambios permanentes en la función pulmonar. Con el tiempo, contribuye a la reducción de la absorción de oxígeno, la fatiga y los cambios tisulares impulsados por la inflamación que no se resuelven por sí solos.
El personal de limpieza de hospitales, gimnasios y universidades, así como quienes trabajan en el tratamiento de aguas residuales o potables, se encuentran entre los grupos de mayor riesgo.9 A diferencia de quienes optan por nadar, estos trabajadores a menudo manipulan el cloro directamente, limpian con él o lo inhalan de las superficies y los sistemas de aire tratados sin la protección adecuada. La exposición prolongada, incluso en pequeñas dosis, se ha relacionado con problemas respiratorios crónicos, daños en la piel e incluso cáncer.10
- El cloro reacciona instantáneamente con los tejidos húmedos de los ojos, la boca y los pulmones. Al inhalarse, el cloro reacciona de inmediato con el agua de las membranas mucosas, formando ácidos clorhídrico e hipocloroso, ambos corrosivos y perjudiciales para el delicado tejido pulmonar. Esta interacción química provoca sensación de ardor, tos, opresión en el pecho y, en algunos casos, dificultades respiratorias de aparición tardía.
- Las vías respiratorias son la primera línea de daño y las últimas en recuperarse por completo. La ATSDR señala que el daño suele comenzar en las vías respiratorias superiores, con irritación de la nariz y la garganta, y luego se extiende a los pequeños sacos de aire donde se produce el intercambio de oxígeno. Incluso si los síntomas mejoran temporalmente, el daño subyacente a menudo deja a la persona vulnerable a afecciones prolongadas como el SDRVA o la fibrosis, que dañan de manera permanente la elasticidad y la función pulmonar.
Incluso la exposición a bajas concentraciones modifica la forma en que los pulmones responden al aire. Según datos toxicológicos, las personas expuestas al cloro de forma constante muestran respuestas de las vías respiratorias hipersensibles, lo que significa que sus pulmones reaccionan de forma exagerada incluso a pequeños irritantes como el polvo o el aire frío. Esto crea un círculo vicioso de inflamación, hinchazón y estrechamiento de las vías respiratorias que imita al asma, pero sin que exista un desencadenante alérgico.
- A diferencia de muchos contaminantes, el cloro no solo entra en el cuerpo, sino que crea nuevas toxinas en su interior. El cloro no flota de forma pasiva por el organismo. Una vez inhalado o absorbido, se transforma químicamente en nuevos compuestos que infligen más daño celular.
Diferentes alternativas han demostrado una importante actividad antiinflamatoria y antioxidante, lo que contribuye a reducir la inflamación y el daño tisular. Estas ofrecen un método complementario o alternativo para un tratamiento eficaz y seguro. En esta revisión, se toman en cuenta la seguridad y la eficacia (incluidos los resultados en cuanto al dolor y la inflamación). Descargar click aqui
La ATSDR confirma que estas sustancias tóxicas secundarias desencadenan estrés oxidativo, sobrecargan las defensas antioxidantes y dañan las membranas celulares y el ADN mitocondrial, provocando pérdida de energía y cascadas inflamatorias.
- Los casos más graves se producen cuando el cloro se mezcla con otros productos químicos habituales. Un riesgo clave señalado en el informe se refiere a entornos domésticos o industriales donde el cloro se mezcla accidentalmente con amoníaco o limpiadores ácidos. Esto produce gas de cloramina, un compuesto aún más peligroso que provoca una insuficiencia respiratoria de aparición rápida. En este caso, lo que comienza como una limpieza rutinaria se convierte de inmediato en una urgencia médica.
Muchas personas limpian sus casas con productos a base de lejía en espacios cerrados como baños o cocinas. Sin ventiladores ni ventanas abiertas, ese gas se acumula rápidamente. Inhalarlo de forma habitual contribuye a los mismos tipos de daños que se observan en los trabajadores de industrias con gran cantidad de productos químicos.11
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Recomendaciones para proteger la piel de los daños del cloro
El entrenador Slava Fattakhov, ex nadador y entrenador profesional, publicó en su página web una guía paso a paso para la protección de la piel, dirigida a nadadores, familias y cualquier persona expuesta con regularidad al agua de las piscinas. 12 Su objetivo es claro: ayudar a las personas a nadar a menudo sin sacrificar su salud. La guía describe rutinas sencillas que reducen los efectos secantes e irritantes del cloro antes, durante y después de nadar.
- Hidratar la piel antes de nadar hace que absorba menos productos químicos de la piscina. El entrenador Slava recomienda enjuagar el cuerpo con agua limpia sin cloro antes de entrar en la piscina, no solo por higiene, sino para proteger la piel. Este enjuague inicial satura las células cutáneas con humedad limpia, lo que dificulta que el agua clorada se absorba más profundamente en los poros. Es un pequeño hábito que reduce la exposición a los productos químicos cada vez que se nada.
- Usar una crema protectora o un aceite natural como la lanolina pura ayuda a retener la humedad. Aplicar una capa de protección antes de nadar es fundamental. Los aceites sencillos como la lanolina pura o el coco actúan como un escudo físico entre la piel y el agua, frenando la capacidad del cloro para eliminar los aceites naturales de la piel.
- La ropa importa, cubrirse limita los daños. La guía anima a los nadadores a usar camisetas de manga larga o trajes de baño de cobertura total, lo que reduce la cantidad de piel expuesta directamente al agua clorada. Para los niños y las personas con piel propensa al eccema, este sencillo cambio es una de las formas pasivas más eficaces de prevenir la irritación.
- Eliminar el cloro rápidamente es uno de los pasos más importantes. Justo después de nadar, hay que enjuagarse bien con agua dulce, ya que el cloro sigue reaccionando con la piel incluso después de salir de la piscina, por lo que lavarlo de inmediato detiene ese proceso. Cuanto antes se enjuague, menos posibilidades tendrá el cloro de romper la barrera cutánea.
- Retener la humedad después de nadar acelera la recuperación. Después de la ducha, aplicar una crema hidratante espesa y nutritiva mientras la piel aún está húmeda. La mejor crema hidratante es la lanolina pura, ya que ayuda a restaurar la función de barrera de la piel y a retener la hidratación. Esto es especialmente importante para los nadadores frecuentes o cualquier persona con piel seca o envejecida.
- Mantenerse hidratado por dentro y por fuera para mantener una piel sana. La hidratación interna también es importante. Beber agua pura filtrada antes y después de nadar mejora la resistencia de la piel desde el interior, ayudándola a soportar mejor la exposición a los productos químicos. Incluso una leve deshidratación hace que la piel sea más reactiva a los irritantes.
Cómo proteger al organismo de la exposición al cloro
Si la exposición al cloro está secando la piel, interfiriendo con la respiración o haciendo que los ojos piquen cada vez que se nada, es hora de cambiar la rutina. Tanto si se es nadador, padre o madre de niños a los que les gusta el agua o alguien que trabaja en entornos clorados, estos pasos ayudan a tomar el control.
El cuerpo no está diseñado para procesar este tipo de ataque químico de forma habitual, pero no se está indefenso, sino que se necesita una estrategia más inteligente. Esto es lo que recomiendo para empezar a revertir el daño y limitar la exposición futura.
- Cambiar a una piscina de agua salada o evitar por completo las piscinas cubiertas. La exposición al cloro es más intensa cuando está concentrado y atrapado, como en una piscina cubierta con vapor. Ese olor a cloro son en realidad cloraminas tóxicas que se acumulan en el aire. Los sistemas de agua salada usan mucho menos cloro y no producen los mismos subproductos agresivos. Si es posible, las piscinas de agua salada al aire libre son una opción mucho más segura para los pulmones, la piel y los ojos.
- Aplicar lanolina pura como barrera cutánea antes de nadar. Si se va a estar en agua clorada, cubrir primero la piel con lanolina pura. Es una de las pocas cremas hidratantes que crea una barrera espesa y natural sin irritar la piel sensible. Usar la forma líquida para zonas más grandes o el bálsamo sólido para codos, manos y pies. Este paso retiene la humedad y evita que el cloro se filtre en la piel.
- Instalar un filtro de agua para toda la casa con el fin de eliminar el cloro. La exposición al cloro no se produce solo en las piscinas, sino también en el agua de la ducha y del grifo. Un sistema de filtración para toda la casa de alta calidad elimina el cloro. Esto importa más de lo que se cree.
Inhalar vapor de cloro durante las duchas calientes es una de las formas más rápidas en que entra en el torrente sanguíneo. Se notará menos sequedad, menos problemas respiratorios y una piel más suave a los pocos días de cambiar. También es importante eliminar el cloro del agua potable, ya que los subproductos de la desinfección en el agua del grifo se asocian con un mayor riesgo de cáncer. 13
- Enjuagar antes y después de nadar. Siempre hay que enjuagarse con agua limpia y fresca antes de entrar en la piscina, ya que la piel hidratada absorbe menos cloro. Después de nadar, ducharse de inmediato con un limpiador natural sin perfume y, a continuación, hidratar mientras la piel aún está húmeda para retener la hidratación. Esta rutina de enjuague reduce el tiempo de contacto con el cloro y minimiza sus efectos dañinos.
- Evitar los protectores solares químicos. El cloro reacciona con ciertos ingredientes de los protectores solares como la avobenzona y la oxibenzona, creando subproductos que alteran las hormonas. Es bueno encontrar sombra o usar ropa para cubrir la piel cuando se necesite limitar la exposición al sol.
Dudas sobre la exposición al cloro
La exposición prolongada al cloro daña los pulmones, la piel y los ojos. Aumenta el riesgo de afecciones como el asma, la bronquitis y trastornos cutáneos como el eccema y la dermatitis de contacto. El cloro también reacciona con otras sustancias, formando subproductos tóxicos que alteran las hormonas, se asocian con el cáncer e irritan los tejidos sensibles.
La mayoría de las personas entran en contacto con el cloro a través de las piscinas, el agua del grifo, los productos de limpieza del hogar y lugares de trabajo como hospitales, gimnasios e instalaciones de tratamiento de aguas. Las piscinas cubiertas y las zonas de limpieza mal ventiladas son especialmente peligrosas porque los gases tóxicos como las cloraminas se acumulan en el aire.
Una vez que el cloro entra en contacto con los tejidos húmedos de los ojos, los pulmones o la piel, forma ácidos corrosivos que inflaman y dañan las células. También desencadena estrés oxidativo, descomponiendo las membranas celulares e interrumpiendo la producción de energía mitocondrial. La exposición repetida empeora la inflamación y ralentiza la curación.
Usar lanolina pura como barrera en la piel antes de nadar. Ducharse con agua filtrada e hidratar de inmediato después. Evitar los protectores solares químicos y usar un filtro de agua para toda la casa. Siempre que sea posible, elegir piscinas de agua salada o nadar al aire libre, y evitar la mezcla de productos de limpieza a base de cloro con otros productos.
Las personas que trabajan en el saneamiento, el mantenimiento de piscinas, los hospitales y los gimnasios se enfrentan a los mayores riesgos, junto con los nadadores frecuentes y los niños. Cualquier persona expuesta al cloro de forma habitual, sobre todo en entornos mal ventilados, debe tomar medidas para minimizar el contacto y cuidar la piel, los pulmones y la salud en general.

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Referencias
- 1, 3, 5, 7 The Hearty Soul May 6, 2025
- 2 Medula Medical Journal of Lampung, 2020, Vol. 10 No. 1
- 4 J Dermatol. 2003 Mar;30(3):196-202
- 6 Environ Int. 2020 Apr:137:105495
- 8 Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR) Toxicological Profile for Chlorine
- 9, 11 Cairn August 10, 2022
- 10, 13 Journal of the National Cancer Institute December 2023, Volume 115, Issue 12
- 12 Coach Slava Fattakhov, How to Protect Skin from Chlorine?
- Chlorine. (2016).
https://toxnet.nlm.nih.gov/cgi-bin/sis/search/a?dbs+hsdb:@term+@DOCNO+206 - Factsabout chlorine. (2013).
https://emergency.cdc.gov/agent/chlorine/basics/facts.asp - NationalCapital Poison Center. (n.d.).
http://www.poison.org/ - Health effects of exposure to chlorination by-products in swimming pools https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34289125/
- Chlorination byproducts, their toxicodynamics and removal from drinking water https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0304389406012878
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