miércoles , 18 mayo 2022

Estudio en 23 millones demuestra aumento del riesgo de problemas al corazon en las inyecciones de Pfizer y Moderna

Vacunación contra el SARS-CoV-2 y miocarditis en un estudio de cohorte nórdico de 23 millones de residentes https://jamanetwork.com/journals/jamacardiology/fullarticle/2791253 – doi:10.1001/jamacardio.2022.0583

Las inyecciones COVID-19 basadas en ARNm producidas por Pfizer y Moderna tienen una mayor probabilidad de causar miocarditis, según un estudio revisado por pares en más de 23 millones de personas en los países nórdicos de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia.

El estudio realizado por un equipo de investigadores de las agencias de salud de esos países, publicado en el Journal of the American Medical Association, JAMA, identificó 1077 “eventos incidentes de miocarditis” y 1149 “eventos incidentes de pericarditis” entre 23.122.522 residentes nórdicos (81 % de los cuales fueron vacunados al final del estudio; 50,2% de los cuales eran mujeres). “Dentro del período de 28 días, para hombres y mujeres de 12 años o más combinados que recibieron un programa homólogo, la segunda dosis se asoció con un mayor riesgo de miocarditis”.

“Este estudio de cohorte de 23,1 millones de residentes en 4 países nórdicos mostró tasas más altas de miocarditis y pericarditis dentro de los 28 días posteriores a la vacunación con las inyecciones de ARNm del SARS-CoV-2 en comparación con la no vacunación”, dice el estudio:

“Los riesgos de miocarditis y pericarditis fueron más altos dentro de los primeros 7 días de la vacunación, aumentaron con todas las combinaciones de inyecciones de ARNm y fueron más pronunciados después de la segunda dosis. Una segunda dosis de ARNm-1273 tuvo el riesgo más alto de miocarditis y pericarditis, y los hombres jóvenes de 16 a 24 años tuvieron el riesgo más alto”.

«Estos casos adicionales entre hombres de 16 a 24 años corresponden a un riesgo 5 veces mayor después de Comirnaty [la inyección de Pfizer] y un riesgo 15 veces mayor después de Spikevax [Moderna] en comparación con los no vacunados», dijo el Dr. Rickard Ljung de la Agencia Sueca de Productos Médicos, uno de los investigadores detrás del estudio.

El estudio señala que el riesgo de miocarditis por COVID en sí mismo «fue más alto en los grupos de mayor edad, mientras que el riesgo de miocarditis después de la vacunación fue más alto en los grupos de edad más jóvenes», lo que refuerza aún más que el peligro del virus varía según la edad, un hecho a menudo descuidado por el establecimiento de salud pública en los últimos dos años.

En última instancia, «el riesgo de miocarditis asociado con la vacunación contra el SARS-CoV-2 debe equilibrarse con los beneficios de estas inyecciones», concluye el estudio.

El Dr. Peter McCullough, cardiólogo y destacado crítico del establecimiento médico de COVID que actualmente es el principal asesor médico de Truth for Health Foundation, cuestionó esa noción: .

“En cardiología pasamos toda nuestra carrera tratando de salvar cada parte del músculo cardíaco. Colocamos stents, hacemos cateterismo cardíaco, hacemos pruebas de estrés, hacemos angiografías por tomografía computarizada. Todo el juego de la cardiología es preservar el músculo cardíaco”, dijo McCullough. “Bajo ninguna circunstancia aceptaríamos una inyección que provoque que una sola persona sufra daño cardíaco. Ni uno. Y esta idea de que ‘vamos a pedirle a un gran número de personas que sufran daño cardíaco por algún otro beneficio teórico para una infección viral’, que para la mayoría es menos que un resfriado común, es insostenible. Los beneficios de las inyecciones de ninguna manera superan los riesgos”.

Dr. Peter McCullough, cardiólogo

El estudio agrega otro punto de datos en apoyo de aquellos que albergan dudas sobre las inyecciones COVID-19 contaminadas por abortos, que se desarrollaron bajo la iniciativa «Operación Warp Speed» del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en una décima parte del tiempo que suele llevar el desarrollo de inyecciones y una cuarta parte. del tiempo que tardó el récord anterior (la vacuna contra las paperas).

A fines de febrero, durante una audiencia sobre la inyección COVID-19 realizada por el senador estadounidense Ron Johnson (R-WI), el abogado Thomas Renz presentó datos de facturación médica de la Base de datos de epidemiología médica de defensa (DMED) del Pentágono que muestran que 2021 vio picos drásticos en una variedad de diagnósticos de problemas médicos graves durante el promedio de los cinco años anteriores, incluida:

  • la hipertensión (2181 %),
  • los trastornos neurológicos (1048 %),
  • la esclerosis múltiple (680 %),
  • el síndrome de Guillain-Barré (551 %),
  • el cáncer de mama, el 487 %) ,
  • infertilidad femenina (472 %),
  • embolia pulmonar (468 %), migrañas (452 ​​%),
  • disfunción ovárica (437 %),
  • cáncer testicular (369 %) y
  • taquicardia (302 %).

En una declaración el portavoz de la División de Vigilancia de las Fuerzas Armadas de la Agencia de Salud de Defensa, Peter Graves, confirmó la existencia de los registros, pero afirmó que una falla de «corrupción de datos» en el momento oportuno hizo que los números anteriores a 2021 parecen mucho más bajos que el número real de casos para esos años.

Además, los estudios han encontrado que la protección contra el COVID inducida por la inyección disminuye alrededor de los seis meses (o potencialmente antes ); por el contrario, más de 150 estudios han encontrado que la inmunidad natural de una infección previa por COVID “es igual o más robusta y superior” a las inyecciones.

En consecuencia, los datos indican que una estrategia centrada en vacunaciones masivas y refuerzos cada vez más frecuentes no ha logrado acabar con la pandemia a cambio de estos problemas. El gobierno federal de los EE. UU. considera que más de 219 millones de estadounidenses (el 66 % de los elegibles) están «completamente vacunados» (un objetivo variable dada la naturaleza temporal de las inyecciones), pero los datos de la Universidad Johns Hopkins informados en octubre pasado muestran que más estadounidenses murieron de COVID-19 para ese punto en 2021 (353.000) que en todo 2020 (352.000).

La inyección Moderna estuvo disponible durante todo 2021; las inyecciones de Pfizer y Johnson & Johnson estuvieron disponibles a fines de febrero de ese año

Otro Estudio publicado

Aumento de eventos cardiovasculares de emergencia entre la población menor de 40 años en Israel durante el lanzamiento de la vacuna y la tercera ola de COVID-19 https://doi.org/10.1038/s41598-022-10928-z Explicación por Karina Acevedo Whitehouse Ph.D

En este estudio, recientemente publicado en Scientific Reports (https://www.nature.com/articles/s41598-022-10928-z), Sun y colaboradores presentaron datos epidemiológicos sobre los eventos cardiovasculares de emergencia en personas de 16 a 39 años de edad. Específicamente, evaluaron el número de llamadas a los servicios de emergencia médica por síndrome coronario agudo e infarto al miocardio realizadas entre enero y mayo de 2021 y lo compararon con lo ocurrido en 2019 y 2020. Encontraron que hubo un incremento significativo (del 25%) en estos eventos en los seis meses estudiados del 2021, en contraste con lo que ocurrió durante el período de COVID-19 (10 meses que incluyeron dos oleadas de casos) cuando no había vacunas para este grupo de edad, ni en el periodo previo (14 meses) a la pandemia para este grupo de edad. El estudio de Sun y colaboradores es interesante desde el punto de vista epidemiológco, dado que se llevó a cabo en Israel que solamente utilizó la vacuna Pfizer/BioNTech (por lo que o existen los factores de confusión como diferencias en las vacunas administradas) y porque rápidamente vacunaron a toda la población durante los primeros meses de 2021.

En estudios previos, realizados tanto en Israel como en Estados Unidos (por la CDC), encontraron que efectivamente, hay un riesgo de enfermedad cardiovascular asociado a la vacunación (en particular a la segunda dosis) de 1 en 3000 en personas de 16 a 24 años. También se han publicado varios estudios que han establecido una probable relación causal entre las vacunas de Pfizer/BioNTech, Moderna, y Astrazeneca con el desarrollo de miocarditis, particularmente en niños, adolescentes, adultos jóvenes y adultos menores de 40 años. Es decir, cada vez es mayor la evidencia de que estos productos (no solamente Pfizer) pueden ocasionar daño en el endotelio y en las fibras musculares del corazón. Hay médicos – sobre todo los médicos influencers – que hablan acerca de las «miocarditis leves«, y que «se resuelven rápidamente» cuando tratan de justificar ese evento adverso de las vacunas COVID-19. Ya lo he dicho antes, presentando la evidencia correspondiente: no existen las miocarditis leves. Citando a Sun y colaboradores (traducido del inglés y sin indicar las múltiples referencias que indican ellos y que ustedes pueden ver en su publicación): «La miocarditis es una enfermedad particularmente insidiosa con múltiples manifestaciones reportadas. Hay una literatura vasta que indica que hay casos asintomáticos de miocarditis que muchas veces no son diagnosticadas, así como casos de miocarditis que posiblemente pueden ser diagnosticadas equivocadamente como síndrome coronario agudo. Además, varios estudios demuestran que la miocarditis es una causa principal de muertes repentinas, inesperadas, en adultos de menos de 40 años de edad, y determinan que la miocarditis es responsable del 12 a 20% de esas muertes«.

Ahora bien, es cierto que algunas personas que se infectaron de SARS-CoV-2 desarrollan daño en el corazón, así que eso hace complejo el diferenciar entre el daño ocasionado por las vacunas y el daño ocasionado por las infecciones (sobre todo porque estas vacunas no evitan la infección; si lo hicieran, no habría ese factor de confusión).

Sé que todos estamos saturados de información y ocupados con todas nuestras actividades, pero sería lindo que se tomaran el tiempo de leer el estudio. Al menos vean las figuras – verán que las dosis de vacunas están asociadas con ese incremento en los eventos cardiovasculares de emergencia. No solamente demostraron este incremento del 25% durante el período de las inoculaciones, sino que hay una asociación estadística significativa entre los eventos cardiovasculares y las tasas de administración de la primera y la segunda dosis de las vacunas en este grupo de edad. En contraste, no observaron ninguna asociación entre las tasas de infección de COVID-19 y los eventos cardiovasculares de emergencia (en otras palabras, el incremento en llamadas de emergencia por problemas cardiovasculares en este grupo de edad no se observó asociado a COVID-19, sino a las vacunas).

Los autores hacen hincapié precisamente en el hecho de que las miocarditis muchas veces son asintomáticas (está el daño en el corazón, pero clínicamente no se observa) es lo que incrementa el riesgo de que puede darse una muerte repentina inexplicable entre adultos jóvenes, adolescentes y niños que tenían afectado su músculo cardíaco y no lo sabían. Es decir, parece que estás bien pero en realidad no lo estás; haces algo que aumenta tu gasto cardíaco (como jugar un partido deportivo, o hacer un esfuerzo en el recreo entre clases, por ejemplo) y entonces puede darse la muerte súbita por ese problema cardíaco que no estaba detectado antes. También mostraron que aunque suele pensarse que los hombres son más afeectados, el incremento relativo en las llamadas de emergencia por problemas cardiovasculares fue más notorio en mujeres.

Para los autores, sus hallazgos son de mucha relevancia para los programas de monitoreo de efectos-secundarios de las vacunas COVID-19, y específicamente, se requiere «investigación inmediata para mejorar nuestra comprensión de las causas de ese incremento en llamadas de emergencia por problemas cardíacos, inclueyndo a las vacunas COVID-19, la infección COVID-19 [sic] y factores adicionales». También dicen que es «esencial incrementar la conciencia de pacientes y médicos con respecto a los síntomas relacionados (por ejemplo, molestia en el pecho y dificultad para respirar) después de la vacunación o infección COVID-19 para asegurar que el daño potencial sea mínimizado«. Finalmente, dicen que las implicaciones de sus hallazgos son aún más importantes dada la «continuada administración de dosis adicionales de vacunas de refuerzo al público».

Resumo aquí lo más relevante del estudio y lo más relevante de lo que, al menos para mí, podemos preguntar con base en sus resultados:

1. Las vacunas COVID-19 están asociadas a un incremento marcado en eventos de emergencia cardiovascular en niños, adolescentes, y adultos de menos de 40 años, de ambos sexos.

2. ¿Para qué vamos a exponer a los niños y adolescentes a estos productos?

¿Para qué?
Hoy esa pregunta resuena en mi mente, en mi corazón, en mi cuerpo entero. ¿Para qué? Cada quien podrá, si lo desea, responderse internamente.

Desde la reflexión y la preocupación al ver cómo comienza la vacunación de niños en mi país, y como se sigue vacunando niños en tantos otros países.

Otro tercer estudio demuestra que el riesgo del inyectado contra COVID es 133 veces mayor que el riesgo de fondo en la población

Casos de miocarditis informados después de la vacunación COVID-19 basada en ARNm en los EE. UU. Desde diciembre de 2020 hasta agosto de 2021 – doi:10.1001/jama.2021.24110

Un estudio realizado por los Centros para el Control de Enfermedades y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ha demostrado que el riesgo de miocarditis después de la vacunación de ARNm contra el COVID es alrededor de 133 veces mayor que el riesgo de fondo en la población .

El estudio , realizado por investigadores de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de EE. UU., así como de varias universidades y hospitales de EE. UU., examinó los efectos de la vacunación con productos fabricados por Pfizer-BioNTech y Moderna.

Los autores del estudio utilizaron datos obtenidos del sistema de notificación VAERS de los CDC, que se cotejaron para garantizar que cumplieran con la definición de miocarditis de los CDC; también señalaron que dada la naturaleza pasiva del sistema VAERS, es probable que la cantidad de incidentes informados sea una subestimación del alcance del fenómeno.

Se estudiaron 1626 casos de miocarditis y los resultados mostraron que el producto de Pfizer-BioNTech estaba más asociado con un mayor riesgo, con 105,9 casos por millón de dosis después de la segunda vacuna en el grupo de edad de 16 a 17 años para hombres y 70,7 casos por millón dosis después de la segunda inyección en el grupo de edad de 12 a 15 años para los hombres. El grupo de edad masculino de 18 a 24 años también experimentó tasas significativamente más altas de miocarditis para los productos de Pfizer y Moderna (52,4 y 56,3 casos por millón)

El estudio encontró que la mediana de tiempo hasta la aparición de los síntomas fue de dos días, y que el 82 por ciento de los casos fueron en hombres, de acuerdo con estudios previos. Alrededor del 96 por ciento de las personas afectadas fueron hospitalizadas, y la mayoría recibió tratamiento con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos; El 87 por ciento de los hospitalizados tuvieron una resolución de los síntomas al momento del alta.

En el momento de la revisión de datos, dos informes de muerte en personas menores de 30 años con posible miocarditis seguían bajo investigación y no se incluyeron en el recuento de casos.

Entre los síntomas informados estaban: dolor, presión o malestar en el pecho (89 %), dificultad para respirar (30 %), resultados anormales de ECG (72 %) y hallazgos anormales de resonancia magnética cardíaca (72 %).

Mientras tanto, la Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Cardiología recomiendan que las personas con miocarditis se abstengan de participar en deportes competitivos durante tres a seis meses y que solo reanuden el ejercicio extenuante después de obtener resultados normales en el ECG y otras pruebas. Además, aconsejan que se difiera la aplicación de más dosis de vacunas de ARNm.

Conclusión

En conclusión, los autores del estudio señalan que el riesgo de miocarditis después de recibir vacunas COVID-19 basadas en ARNm aumentó en múltiples estratos de edad y sexo y fue más alto después de la segunda dosis de vacunación en hombres adolescentes y hombres jóvenes, y que este riesgo debe ser considerado en el contexto de los beneficios de la vacunación contra el COVID-19.

Ver gráficos de efectos adversos causados por esta inyección por Jessica Rose Ph.D comparado con otros años