domingo , 6 septiembre 2026

Los vacunados contra sarampión pueden transmitir el sarampión a otras personas

Wright J, Crowcroft NS, Perry J, Poolsaar H, Gastañaduy PA, Durrheim DN, Moss WJ, Hahné S, Orenstein WA, Rota PA, Osman S, Pastor D, Severini A, Bolotin S. “Do vaccinated cases transmit measles? A systematic review and meta-analysis.” Expert Review of Vaccines. Published online August 14, 2026. Open access (CC BY-NC 4.0): tandfonline.com/doi/full/10.1080/14760584.2026.2708188

Índice de contenidos

  1. Introducción: por qué este estudio es distinto
  2. Qué es el sarampión y cómo funciona la vacuna SRP (MMR en inglés)
    • Qué es el sarampión
    • Qué es un virus atenuado
    • Qué significa «transmisión secundaria» y «caso índice»
  3. El estudio: quién lo firmó y por qué importa
    • Los autores y sus cargos
    • Los conflictos de interés declarados
  4. Las cifras principales, una por una
    • El 7,9 % de vacunados que transmitieron
    • Los 812 casos rastreables
    • El 31 % con dos dosis
    • La evidencia de 137 personas
  5. Brotes históricos en poblaciones altamente vacunadas
    • Corpus Christi, Texas (1985)
    • Montana (1985)
    • Colorado (1988)
    • Ciudad del Cabo (1992)
    • Qué demuestran y qué no demuestran estos brotes
  6. La cuestión de la «cepa vacunal»: el gran matiz del estudio
    • Qué es la cepa vacunal y en qué se diferencia de la salvaje
    • Qué se sabe sobre la excreción del virus vacunal
    • Casos documentados de enfermedad similar al sarampión tras vacunarse
    • La transmisión de persona a persona: lo que dice la evidencia
    • Por qué el genotipado es la llave que falta
  7. Por qué la mayoría de los casos vacunados pasan desapercibidos
  8. Lo que el estudio afirma
  9. Críticas hacia las autoridades sanitarias
  10. Conclusión
  11. Glosario de términos
  • Las personas vacunadas pueden transmitir el sarampión. Ahora hay una cifra: el 7,9 % de los casos vacunados documentados en brotes transmitieron la enfermedad.
  • Casi un tercio de esos transmisores tenían dos dosis, es decir, estaban «completamente vacunados».
  • Toda la evidencia sobre cuánto reduce la vacuna esa transmisión se basa en sólo 137 personas de un único estudio.
  • La mayoría de los casos vacunados probablemente nunca se toman en cuentan, porque no presentan el cuadro clásico de la enfermedad.
  • Queda una pregunta sin responder: si esos transmisores portaban virus salvaje o virus vacunal, porque el estudio no genotipó de forma sistemática.

1. Introducción: por qué este estudio es distinto

Durante décadas, el mensaje público sobre la vacuna del sarampión ha sido: si estás vacunado, no puedes contagiar el sarampión. Esa idea ha sostenido el falso relato de eliminación mundial de la enfermedad y ha justificado, en gran parte, la insistencia en vacunar a toda la población.

Un nuevo estudio científico revisado por pares (es decir, evaluado por otros expertos antes de publicarse), cuestiona esa certeza. Lo más llamativo no es que lo diga un grupo de activistas o escépticos de las vacunas, sino que lo firman las personas que dirigen el programa mundial de eliminación del sarampión: exdirectivos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Universidad Johns Hopkins.

La tesis central es: las personas vacunadas sí pueden transmitir el sarampión a otras personas, y la evidencia sobre cuánto reduce realmente la vacuna esa transmisión es sorprendentemente escasa.

2. Qué es el sarampión y cómo funciona la vacuna SRP

Qué es el sarampión

El sarampión es una enfermedad viral causada por un virus que se transmite por el aire, a través de las gotitas que expulsamos al toser o estornudar.

Sus síntomas clásicos son:

  1. Fiebre
  2. Erupción cutánea (sarpullido)
  3. Tos
  4. Secreción nasal (moqueo)
  5. Conjuntivitis (ojos rojos e irritados)

En la mayoría de los casos es una enfermedad autolimitada, pero puede causar complicaciones en personas desnutridas o con el sistema inmunitario debilitado, como neumonía o inflamación del cerebro.

Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui

Qué es un virus atenuado

La vacuna SRP es una vacuna de virus vivos atenuados. Esto significa que contiene el propio virus del sarampión, pero «debilitado» en el laboratorio para que no cause la enfermedad en una persona con un sistema inmunitario sano. La idea es que el cuerpo «aprenda» a defenderse contra una versión inofensiva del virus y, así, quede preparado para combatir la versión real (salvaje) si se la encuentra.

Este detalle es importante para todo lo que viene después: la vacuna no es una sustancia inerte, sino un virus vivo, aunque debilitado. Y un virus vivo, por muy atenuado que esté, puede en teoría replicarse y excretarse en el cuerpo de la persona recién vacunada.

Qué significa «transmisión secundaria» y «caso índice»

  • Caso índice: es la primera persona de una cadena de contagio, la que «inicia» un brote.
  • Transmisión secundaria: es cuando una persona infectada contagia a otra. Si una persona vacunada contrae el sarampión y luego contagia a alguien más, esa segunda persona es un «caso secundario» y la primera es un «transmisor».

El estudio se centra precisamente en esto: cuántas personas vacunadas que se infectaron terminaron contagiando a otras (transmisión secundaria), y cuántos casos se generaron río abajo en la cadena de contagios.

3. El estudio: quién lo firmó y por qué importa

Los autores y sus cargos

El artículo destaca que el estudio no lo firman críticos externos, sino la cúpula del programa mundial de eliminación del sarampión. Entre los autores mencionados:

  • Walter Orenstein: dirigió el Programa de Inmunización de Estados Unidos en los CDC durante 16 años y fue Cirujano General Adjunto. Además, es coeditor del manual de referencia Plotkin’s Vaccines.
  • Paul Rota: microbiólogo supervisor de la sección de virus del sarampión de los CDC, responsable de la red mundial de genotipado del sarampión de la OMS.
  • William Moss: director ejecutivo del Centro Internacional de Acceso a Vacunas de Johns Hopkins, autor del seminario sobre sarampión publicado en The Lancet en 2017.
  • Natasha Crowcroft: vicepresidenta de Enfermedades Infecciosas y Programas de Vacunación de la agencia de salud pública de Canadá, y asesora técnica principal de la OMS para sarampión y rubeola entre 2020 y 2025.
  • David Durrheim: presidente desde 2012 de la comisión de la OMS que certifica la eliminación del sarampión en el Pacífico Occidental.
  • Desirée Pastor: asesora regional de inmunización de la OPS para las Américas.

Estas no son personas que dudan de las vacunas. Son las personas que construyeron el sistema para intentar eliminar el sarampión. Si ellas mismas publican que los vacunados pueden transmitir la enfermedad, el mensaje público anterior queda expuesto.

Los conflictos de interés declarados

El artículo también señala que varios autores tienen vínculos financieros con la industria farmacéutica:

  • Orenstein declara ser consultor de Merck, Sanofi, Moderna, Dynavax y Seqirus (aunque aclara que no recibe financiación relacionada con este estudio concreto).
  • Bolotin, otro autor, dirige un centro que recibe donaciones de fabricantes de vacunas.

Quienes firman el estudio tienen relaciones económicas con las mismas empresas que fabrican las vacunas, lo que, en su lectura, hace aún más significativo que publiquen un hallazgo incómodo, y al mismo tiempo plantea la pregunta de por qué estos datos no se divulgaron antes.

4. Las cifras principales, una por una

El 7,9 % de vacunados que transmitieron

El estudio analizó 33 investigaciones de brotes en 18 países, seleccionadas porque documentaban eventos de transmisión. Dentro de esos brotes:

  • se identificaron 890 casos de sarampión en personas vacunadas.
  • De esos 890, 70 personas (el 7,9 %) transmitieron la enfermedad a otra persona.

Qué significa y qué no significa este número:

  • No es una estimación de la población general: es la tasa observada dentro de los brotes que se eligieron por documentar transmisión.
  • Es un «piso», no un techo: es decir, es probable que sea un número por debajo de la realidad, porque no todos los brotes registran el estado de vacunación de cada caso.

Los 812 casos rastreables

Esas 70 personas vacunadas que transmitieron generaron 237 casos directos (personas contagiadas directamente por ellas). Cuando se siguió la cadena de contagios hacia adelante, se pudieron rastrear 812 casos totales hasta un caso índice vacunado.

El artículo usa este dato para argumentar que la transmisión desde personas vacunadas no es un fenómeno anecdótico, sino algo que genera cadenas reales de contagio.

El 31% con dos dosis

De los 70 transmisores vacunados, 22 (el 31,4 %) habían recibido dos o más dosis. En el lenguaje de la salud pública, dos dosis es lo que se considera «completamente vacunado».

Este es uno de los puntos más evidentes: casi un tercio de las personas vacunadas que transmitieron el sarampión estaban «completamente vacunadas» según los estándares oficiales.

El 31 % es la proporción de transmisores que tenían dos dosis, no la frecuencia con la que la segunda dosis «falla». Son cosas distintas.

La evidencia de 137 personas

Toda la base de evidencia sobre cuánto reduce la vacuna la transmisión desde una persona vacunada ya infectada se sostiene en un solo estudio con 137 personas.

Ese único estudio fue un análisis de un brote en los Países Bajos. Sus resultados, con sus intervalos de confianza (el rango dentro del cual probablemente se encuentra el valor real):

  • Una dosis: efectividad del 10 % contra la transmisión, con un intervalo de confianza de −80 % a +62 %.
  • Dos o más dosis: efectividad del 61 %, con un intervalo de confianza de −203 % a +100 %.

El punto clave es que esos intervalos de confianza son enormes, porque la muestra es pequeña (sobre todo la de dos dosis, que solo tenía 16 personas). En estadística, un intervalo de confianza amplio significa que el resultado es muy incierto: el valor real podría ser mucho mejor o mucho peor de lo que sugiere la cifra puntual.

La certeza sobre el efectividad de la vacuna no está respaldada por una base de evidencia sólida, sino por un único estudio pequeño.

Este documento contiene la suficiente evidencia cientifica (más de 150 referencias) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y lograr exenciones para prevenir ser dañadas con vacunas o inyecciones génicas, que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. descargar libro, click aqui

5. Brotes históricos en poblaciones altamente vacunadas

Los brotes de sarampión en comunidades con altísimas tasas de vacunación no son una novedad, sino un patrón documentado desde hace más de 25 años. Los presenta como la prueba de que la «barrera» que se suponía que creaba la vacunación masiva era más frágil de lo que el mensaje de los funcionarios admitía.

Corpus Christi, Texas (1985)

En esta ciudad estadounidense se registró un brote en una población escolar con un 99 % de estudiantes vacunados y más del 95 % inmunes. Es decir, este brote demuestra que el sarampión puede circular en un entorno casi totalmente vacunado.

Montana (1985)

Se documentaron 137 casos de sarampión en una población con una tasa de vacunación del 98,7 %. De nuevo, un brote en una comunidad que, según el mensaje de los funcionarios de la salud, debería haber estado «cerrada» a la enfermedad.

Colorado (1988)

En una universidad de Colorado, 84 estudiantes se infectaron, y más del 98 % de ellos tenían inmunidad documentada (es decir, constaba que estaban vacunados).

Ciudad del Cabo (1992)

En Sudáfrica se registró un brote en una población con un 91 % de vacunación. Los propios investigadores lo atribuyeron a lo que llamaron «fallo vacunal primario y secundario»:

  • Fallo primario: cuando la vacuna no logra generar protección alguna.
  • Fallo secundario: cuando la protección generada se debilita con el tiempo.

La conclusión del nuevo estudio (el de los 70 transmisores) cuantifica por primera vez el mecanismo que esos brotes históricos ya sugerían: las personas vacunadas han formado parte de la fragilidad del sistema durante décadas.

6. La cuestión de la «cepa vacunal»

La pregunta que el estudio no responde, y que abre una puerta importante.

Qué es la cepa vacunal y en qué se diferencia de la salvaje

Todo virus del sarampión tiene una «huella genética» que permite identificarlo. Se distinguen dos grandes categorías:

  • Virus salvaje (o silvestre): el virus del sarampión que circula de forma natural en la población.
  • Virus de la cepa vacunal (o virus atenuado): el virus debilitado que contiene la vacuna.

La distinción importa muchísimo, porque la vacuna contiene un virus vivo. Si una persona recién vacunada desarrolla síntomas parecidos al sarampión, es crucial saber si se trata del virus salvaje (un contagio real) o del virus de la vacuna (una reacción a la propia vacuna).

Las vacunas no dan inmunidad de grupo o colectiva Toda la evidencia científica, vacuna por vacuna https://red.cienciaysaludnatural.com/https://www.bitchute.com/video/JVJwrcGM9fyM

Qué se sabe sobre la excreción del virus vacunal

Estudios de la literatura científica:

  • Un estudio australiano de 2019 detectó ARN del virus vacunal del sarampión en muestras respiratorias de 11 niños entre 101 y 784 días después de la vacunación. El ARN es el material genético del virus; encontrarlo significa que quedan restos del virus en el organismo, aunque los autores no demostraron que esos restos fueran virus vivos capaces de infectar.
  • Un estudio de 2024 logró cultivar virus atenuado vivo y replicándose en los pulmones de 2 de 8 macacos (monos usados en investigación) entre 7 y 21 días después de la vacunación. Esto no es solo detectar restos de ARN: es virus vivo y multiplicándose en el aparato respiratorio.

Casos documentados de enfermedad similar al sarampión tras vacunarse

El artículo menciona varios casos clínicos publicados:

  • Una mujer sana de 40 años que desarrolló una enfermedad indistinguible del sarampión salvaje tras la vacunación, con la cepa vacunal confirmada por laboratorio (Canadá, 2018).
  • Un niño que desarrolló la misma enfermedad cinco semanas después de la vacuna SRP, con cepa vacunal confirmada (Eurosurveillance, 2013).
  • Un niño inmunodeprimido en 2025.
  • Un caso de 2025 con una mutación nueva del virus vacunal que evadió la prueba de detección de los CDC, dando inicialmente un falso negativo.

La transmisión de persona a persona: lo que dice la evidencia

  • A favor de la transmisión vacunal: existe un único informe de 1989 (una carta en The Lancet) que describió una posible transmisión de hermano a hermana de una enfermedad similar al sarampión tras la vacunación. Pero ese caso fue solo clínico: sin confirmación de laboratorio y sin genotipado. Es una «sugerencia», no una prueba.
  • En contra: una revisión sistemática de 2016 (Greenwood y colegas) revisó 773 artículos buscando específicamente transmisión confirmada por genotipado del virus vacunal de persona a persona, y no encontró ningún caso confirmado en la literatura revisada por pares.

La excreción del virus vacunal es real y está documentada, a veces prolongada, y capaz de causar una enfermedad clínicamente indistinguible del sarampión. Pero la transmisión de ese virus de una persona a otra nunca ha sido confirmada por genotipado. Ese vacío, «no es prueba de imposibilidad», sino de que se ha evitado investigar la respuesta.

Por qué el genotipado es la llave que falta

Las pruebas de laboratorio rutinarias no distinguen entre virus salvaje y virus vacunal. Hace falta una prueba específica (llamada genotipado, o una prueba molecular específica como el ensayo «MeVA» de los CDC).

Brotes donde ambos tipos de virus aparecieron juntos:

  • Minnesota (2017): 63 casos de virus salvaje y 34 casos de enfermedad asociada a la vacuna, lado a lado en la misma población.
  • Okinawa (2018): 99 casos de virus salvaje y 14 asociados a la vacuna en el mismo sistema de vigilancia.

Las palabras «cepa vacunal», «genotipo A», «atenuado» y «MeVA» no aparecen ni una sola vez en el estudio, a pesar de que dos de sus coautores dirigen los laboratorios de referencia de la OMS que realizan esa distinción de forma rutinaria.

7. Por qué la mayoría de los casos vacunados pasan desapercibidos

Las personas vacunadas que contraen sarampión no suelen presentar el cuadro clásico, porque sus síntomas son más leves. En el estudio, entre los transmisores con datos detallados:

  • Solo 7 de 19 (el 36,8 %) cumplían la definición clínica de sarampión de la OMS.
  • Solo 1 de 19 (el 5,3 %) tenía los cinco síntomas clásicos completos.

Si los casos vacunados no presentan el cuadro clásico, no se el aíslan, ni se puede hacer el rastreo de contactos ni las pruebas de laboratorio que permitirían detectarlos. En consecuencia, los 70 transmisores encontrados son, según admiten los propios autores, probablemente una subestimación.

Peligros de la contaminación de restos de ADN de tejido fetal de abortos humanos, en la vacuna contra el sarampión y otras https://red.cienciaysaludnatural.com/
vacunas
https://www.bitchute.com/video/IZFZyXX7GEqh

8. Lo que confirma el estudio

La certeza pública de que los vacunados no pueden contagiar no esta respaldada por una base de evidencia sólida, y ahora, por primera vez, la cúpula del programa de eliminación del sarampión ha puesto una cifra sobre el fenómeno que los brotes históricos ya sugerían.

9. Las críticas hacia las autoridades sanitarias

  1. Un mensaje público que no se correspondía con la evidencia. Hasta ahora los funcionarios han estado diciendo que una persona vacunada no podía contagiar el sarampión. Esta afirmación no tiene respaldo de estudios sólidos.
  2. La misma «estrategia» que en la falsa pandemia de COVID-19. El artículo traza un paralelismo directo: cada titular sobre brotes de sarampión sigue el mismo guion («niño no vacunado inicia el brote», «caso prevenible», «vacunar al resto»), igual que, según sostiene, se usó durante la pandemia con el encuadre de la «pandemia de los no vacunados». El artículo califica ese encuadre como una fraude muy usado.
  3. Una base de evidencia sorprendentemente pobre para una afirmación tan categórica. Que toda la evidencia sobre la reducción de la transmisión descanse en un solo estudio de 137 personas es, un indicio de que la certeza pública se construyó bajo la influencia de los laboratorios fabricantes y los propulsores del desarrollo de armas biológicas.
  4. La pregunta del genotipado que no se ha respondido a escala. Ya se dispone de las herramientas para distinguir el virus salvaje del vacunal, pero no las ha usado sistemáticamente sobre la población que haría falta. Y que dos de los coautores del estudio dirigen precisamente los laboratorios que podrían cerrar esa pregunta.
  5. Conflictos de interés en la cúpula. El hecho de que autores clave del programa de eliminación del sarampión sean consultores de Merck, Sanofi, Moderna, Dynavax y Seqirus, o dirijan centros financiados por fabricantes de vacunas, se presenta como un dato que el lector debe tener presente al evaluar por qué ciertos mensajes se difundieron y otros no.

10. Conclusión

  • Las personas vacunadas pueden transmitir el sarampión. Ahora hay una cifra: el 7,9 % de los casos vacunados documentados en brotes transmitieron la enfermedad.
  • Casi un tercio de esos transmisores tenían dos dosis, es decir, estaban «completamente vacunados».
  • Toda la evidencia sobre cuánto reduce la vacuna esa transmisión se basa en sólo 137 personas de un único estudio.
  • La mayoría de los casos vacunados probablemente nunca se toman en cuentan, porque no presentan el cuadro clásico de la enfermedad.
  • Queda una pregunta sin responder: si esos transmisores portaban virus salvaje o virus vacunal, porque el estudio no genotipó de forma sistemática.

Lo que no se está diciendo: La certeza categórica con la que se comunicó durante décadas no estaba respaldada por una base de evidencia tan sólida como se daba a entender.

La pregunta de la cepa (salvaje o vacunal) ya tiene las herramientas para responderse y todavía no se ha estudiado. Negligencia o corrupción?

Referencias

Wright J, Crowcroft NS, Perry J, Poolsaar H, Gastañaduy PA, Durrheim DN, Moss WJ, Hahné S, Orenstein WA, Rota PA, Osman S, Pastor D, Severini A, Bolotin S. “Do vaccinated cases transmit measles? A systematic review and meta-analysis.” Expert Review of Vaccines. Published online August 14, 2026. Open access (CC BY-NC 4.0): tandfonline.com/doi/full/10.1080/14760584.2026.2708188

Rota JS, Hickman CJ, Sowers SB, Rota PA, Mercader S, Bellini WJ. “Two case studies of modified measles in vaccinated physicians exposed to primary measles cases: high risk of infection but low risk of transmission.” J Infect Dis. 2011;204(suppl 1):S559–S563. [Reference 15 in Wright et al.]

Chen RT, Goldbaum GM, Wassilak SGF, Markowitz LE, Orenstein WA. “An explosive point-source measles outbreak in a highly vaccinated population: modes of transmission and risk factors for disease.” Am J Epidemiol. 1989;129(1):173–182. [Reference 27 in Wright et al.]

Gastañaduy PA, Funk S, Lopman BA, Rota PA, Gambhir M, Grenfell B, Paul P. “Factors Associated With Measles Transmission in the United States During the Postelimination Era.” JAMA Pediatr. 2020;174(1):56–62.

Descargar desde https://red.cienciaysaludnatural.com/

Claro. Aquí tienes el glosario con todos los términos técnicos que aparecen en el análisis, definidos en lenguaje sencillo y en orden alfabético.


11. Glosario de términos

Anticuerpos: proteínas que produce el sistema inmunitario para reconocer y neutralizar un virus o bacteria concreta. Tener anticuerpos contra el sarampión suele indicar que la persona está protegida. En el contexto del brote de Corpus Christi, los estudiantes «seronegativos» eran los que no tenían anticuerpos detectables.

ARN (ácido ribonucleico): el material genético de muchos virus, incluido el del sarampión. Encontrar ARN del virus en una muestra significa que quedan restos de su material genético, pero no siempre que haya virus vivo capaz de infectar.

Atenuado (virus atenuado): versión debilitada de un virus, creada en el laboratorio, que no causa la enfermedad en una persona con un sistema inmunitario sano, pero sí entrena al cuerpo para defenderse. La vacuna SRP contiene virus atenuados del sarampión, la rubeola y las paperas.

Caso de avance (infección de avance): infección que se produce en una persona vacunada, a pesar de la vacuna. No significa que la vacuna haya fallado por completo, sino que la protección no fue total en ese caso concreto.

Caso índice: la primera persona de una cadena de contagio, la que da inicio a un brote.

Caso secundario: persona que se contagia a partir de otra ya infectada. Si una persona vacunada contagia a alguien, esa segunda persona es un caso secundario de la primera.

CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades): la principal agencia de salud pública de Estados Unidos, equivalente a un instituto nacional de salud. Es una de las instituciones más influyentes del mundo en materia de vacunación y control de enfermedades.

Cepa vacunal: el virus debilitado que contiene la propia vacuna. Se distingue del virus salvaje por su huella genética. Es un concepto clave porque la vacuna contiene un virus vivo, y es necesario distinguir si una enfermedad tras la vacunación la causó el virus de la vacuna o el virus salvaje.

Cepa salvaje (o silvestre): el virus del sarampión que circula de forma natural en la población, en contraposición al virus debilitado de la vacuna.

Conflictos de interés: situaciones en las que una persona que trabaja en un tema tiene, a su vez, vínculos económicos o profesionales con quienes se benefician de ese tema. Por ejemplo, un investigador que además es consultor de una empresa farmacéutica.

Cultivar (un virus): hacer crecer el virus en el laboratorio para confirmar que está vivo y es capaz de replicarse. Es una prueba más contundente que la simple detección de ARN, porque demuestra que el virus es viable.

Definición clínica de caso: el conjunto de síntomas que una organización como la OMS establece como criterio para considerar que una persona «cuenta» oficialmente como caso de una enfermedad. Si una persona no cumple esos criterios, puede no ser registrada como caso.

Efectividad de la vacuna: la medida de cuánto reduce una vacuna el riesgo de un desenlace (contraer la enfermedad, transmitirla, etc.) en condiciones reales. Se expresa en porcentaje. Una efectividad del 61 % contra la transmisión significa que, en ese estudio, los vacunados transmitieron un 61 % menos que el grupo de referencia.

Excreción (viral) o diseminación: la liberación del virus por parte de una persona infectada o recién vacunada, a través de secreciones respiratorias, tos o estornudos. Un virus que se excreta puede, en teoría, llegar a otra persona.

Fallo vacunal primario: cuando la vacuna no logra generar protección alguna en la persona vacunada.

Fallo vacunal secundario: cuando la protección generada por la vacuna se debilita con el tiempo, de modo que la persona vuelve a ser vulnerable.

Genotipado: técnica de laboratorio que identifica la huella genética exacta de un virus para saber de qué cepa se trata (salvaje o vacunal, y de qué subtipo). Es la única forma fiable de distinguir el virus de la vacuna del virus salvaje.

Genotipo A: uno de los tipos genéticos del virus del sarampión. El genotipo A es el que corresponde a la cepa vacunal, por lo que su detección indica que se trata del virus de la vacuna y no del virus salvaje.

Inmunodeprimido: persona cuyo sistema inmunitario está debilitado (por enfermedad, medicación u otra causa), lo que la hace más vulnerable a infecciones.

Intervalo de confianza: en estadística, el rango de valores dentro del cual probablemente se encuentra el valor real, con un cierto grado de seguridad. Un intervalo de confianza muy amplio indica que el resultado es muy incierto. Por ejemplo, una efectividad del 10 % con un intervalo de −80 % a +62 % significa que el valor real podría ser mucho menor o mayor de lo que sugiere la cifra puntual.

MeVA (ensayo MeVA): una prueba molecular específica desarrollada por los CDC para distinguir la cepa vacunal del virus del sarampión de la cepa salvaje. Su nombre viene de «Measles Vaccine» (vacuna del sarampión), en inglés.

MMR: siglas en inglés de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas, rubeola). En español se conoce como SRP.

Número de reproducción efectivo: la cantidad promedio de personas a las que un caso infectado contagia, en una población concreta y en un momento dado. Un número de 0,76 en no vacunados significa que, en promedio, cada caso no vacunado contagió a 0,76 personas; un número de 0,17 en vacunados con una dosis significa que cada caso vacunado contagió a 0,17 personas.

OMS (Organización Mundial de la Salud): el organismo de las Naciones Unidas encargado de coordinar la salud pública a nivel internacional, incluidos los programas de vacunación y de eliminación de enfermedades.

OPS (Organización Panamericana de la Salud): la oficina regional de la OMS para las Américas, encargada de la salud pública en el continente americano.

Replicación (viral): el proceso por el cual un virus se multiplica dentro de las células del organismo. Un virus que se replica es un virus activo y viable.

Revisado por pares: mecanismo por el cual un estudio científico es evaluado por otros expertos del mismo campo antes de publicarse. Es un filtro de calidad, aunque no garantiza que el estudio sea infalible.

Revisión sistemática: tipo de estudio que recopila y analiza de forma rigurosa y reproducible todos los estudios previos existentes sobre una pregunta concreta. Se considera uno de los niveles más altos de evidencia científica.

Seronegativo: persona en cuya sangre no se detectan anticuerpos contra un patógeno concreto, lo que sugiere que no está protegida contra él.

Seropositivo: persona en cuya sangre sí se detectan anticuerpos contra un patógeno, lo que sugiere que está protegida.

SRP: siglas en español de la vacuna triple vírica contra el sarampión, la rubeola y las paperas. Equivale a la MMR en inglés.

Tasa de vacunación: el porcentaje de una población que ha recibido una vacuna determinada. Una tasa del 99 % significa que 99 de cada 100 personas están vacunadas.

Transmisión secundaria: el contagio de una persona infectada a otra. El estudio se centra en cuántas personas vacunadas que se infectaron acabaron transmitiendo la enfermedad a alguien más.

Transmisor: persona infectada que contagia la enfermedad a otra. En el estudio, los «transmisores vacunados» son personas vacunadas que, al infectarse, contagiaron a otros.

Virus vivo: virus que es capaz de replicarse e infectar, en contraposición a restos inactivos o fragmentos de material genético. Detectar virus vivo es más relevante que detectar solo ARN, porque indica capacidad real de contagio.

Virus salvaje (o silvestre): véase «cepa salvaje».


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  • Degradación de la proteína pico o Spike.
  • Enfoque de tratamiento por el Front Line COVID-19 Critical Care Alliance

Este documento contiene la suficiente evidencia científica (más de 50) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir sus hijas e hijos sean dañados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. No espere hasta último momento para estar protegida… descargar desde: https://cienciaysaludnatural.com/recursos