martes , 24 marzo 2026

Alternativas al uso de la inyección de Vitamina K en recien nacidos

  1. Introducción
  2. Cuestiones al supuesto beneficio con Referencias
  3. Estrategias naturales estudiadas
    • 3.1. dieta materna y suplementación en lactancia
    • 3.2. vitamina K oral natural (fitomenadiona vegetal)
    • 3.3. menaquinonas (vitamina K2) de alimentos fermentados
    • 3.4. modulación de microbiota intestinal
  4. Comparaciones de eficacia
  5. Límites y proyecciones futuras
  6. Referencias de Estrategias naturales estudiadas

¿Por qué se administran las vacunas de vitamina K a los bebés? ¿Por qué no se ofrecen opciones como la dosificación oral y la suplementación de comidas, como se usa en otros países? ¿Es un error médico usarla como terapia para todos? Intervenciones médicas que se convierten en una imposición monopólica sin indicación clara.

El aumento de trastornos del espectro autista (TEA) permanece con etiología en gran parte idiopática. Desde los años 60 se aplica rutinariamente la inyección de vitamina K a todos los recién nacidos sin contar con estudios aleatorizados a largo plazo que evalúen específicamente posibles efectos sutiles sobre el neurodesarrollo. La vitamina K modula proteínas cerebrales críticas (Gas6, proteína S) para la supervivencia neuronal y mielinización. Aunque no se ha documentado daño, la ausencia de estudios diseñados para detectar asociaciones con condiciones complejas como el TEA legitima precaución parental. No debería descartarse el escrutinio de cualquier exposición rutinaria neonatal simplemente por falta de pruebas de daño, especialmente cuando existen alternativas orales validadas o evaluaciones individualizadas, el principio ético debiera priorizar la opción menos invasiva y efectiva cuando sea posible.

Es cierto que los recién nacidos presentan niveles bajos de vitamina K. Sin embargo, esta disminución se observa uniformemente en todos los mamíferos, aunque en grados variables. Algunos investigadores plantean que este fenómeno podría tener una base fisiológica intencional; por ejemplo, se ha hipotetizado que una menor actividad de coagulación al nacer podría disminuir el riesgo trombótico durante el estrés mecánico del parto, o que participaría en la remodelación vascular posnatal, como el cierre del ductus arterioso, aunque estas ideas necesitan de más estudios.

Todos los recién nacidos presentan niveles de vitamina K que, según los estándares adultos, parecen muy bajos. Esto no es un problema contemporáneo, ni una deficiencia dietética, ni una condición exclusiva de infantes vulnerables; es una característica universal del nacimiento humano, observada en todas las poblaciones, dietas e históricamente documentada.

El intestino, que eventualmente producirá vitamina K, es estéril al momento del nacimiento, la placenta transfiere escasamente esta vitamina, y la leche materna, producto de una larga evolución, contiene cantidades mínimas. La respuesta médica ha sido tratar esta condición como una deficiencia y corregirla mediante una inyección al nacer. No obstante, cabe preguntarse si realmente se trata de una deficiencia.

La vitamina K tiene funciones que trascienden su papel en la coagulación sanguínea. Activa proteínas presentes en todo el cerebro, incluida Gas6, que regula la supervivencia neuronal, la formación de mielina y la poda sináptica durante el desarrollo cerebral. El cerebro del recién nacido es una de las estructuras biológicamente más activas en las primeras semanas de vida y la señalización dependiente de vitamina K participa en ese proceso. Por ello, la baja concentración de vitamina K al nacimiento podría ser una condición biológica finamente ajustada, esencial para el desarrollo neural, aspecto hasta ahora poco explorado. El problema es que la intervención médica generalizada comenzó décadas antes de cuestionar estas posibilidades.

La medicina interpreta la deficiencia de vitamina K al nacer como una condición patológica, basada en la transferencia placentaria limitada, el tracto intestinal estéril neonatal, el bajo contenido de vitamina K en la leche materna, la función hepática inmadura y reservas mínimas en el hígado. Aunque esta condición es biológicamente normal, incrementa notablemente el riesgo de hemorragia por deficiencia de vitamina K (Vitamin K Deficiency Bleeding (VKDB)), una patología grave que puede conducir a hemorragias severas y muerte. Comprender esta complejidad es fundamental para evaluar correctamente la profilaxis con vitamina K en neonatos.

La administración intramuscular de vitamina K es efectiva para prevenir la VKDB. Sin embargo, reconocer su eficacia no justifica un sistema monopólico que considere problemáticas todas las variantes del protocolo, en lugar de fomentar el desarrollo de estrategias secundarias seguras y fundamentadas científicamente.

La administración intramuscular es considerada la única estrategia profiláctica por la Academia Americana de Pediatría (AAP), que destaca su confiabilidad y efectividad en el periodo neonatal crítico (Hand, 2022).

No obstante, la eficacia de la inyección no justifica que se establezca un régimen único en el que cualquier desviación se considere un fracaso, en lugar de contemplar alternativas más seguras como segunda línea.

El monopolio en políticas y prácticas surge cuando un único método domina regulaciones, directrices clínicas e instituciones, eliminando alternativas estructuradas. En algunos países, no existe una formulación oral de vitamina K aprobada por la FDA para recién nacidos, a pesar de que algunos profesionales la emplean ante rechazos parentales, generando estrategias de dosificación no reguladas (Loyal, 2019).

En contraste, a nivel internacional existen alternativas orales estructuradas y reconocidas formalmente. Canadá recomienda 2 mg oral en la primera alimentación, más dosis adicionales a las 2–4 y 6–8 semanas si se rechaza la inyección, advirtiendo sobre un mayor riesgo asociado al vía oral (CPS, 2022). Escocia, Inglaterra, Australia y varios países europeos describen protocolos orales bien definidos para recién nacidos a término sanos, subrayando la importancia de la adherencia estricta y especificando cuándo está contraindicado este método (Mihatsch, 2016).

Los Países Bajos ejemplifican una política adaptativa, con una dosis oral inicial al nacimiento y suplementación diaria de baja dosis para lactantes alimentados exclusivamente con leche materna. Un informe de 2025 sugiere adoptar un régimen triple oral, inspirado en Alemania y Suiza, que podría reducir en un 50% la carga de enfermedad (Consejo de Salud Holandés, 2025).

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La política vigente en varios países carece de una alternativa oral estructurada, ignorando la realidad del rechazo parental y las dificultades de adherencia.

La suplementación materna en el último trimestre puede impactar los niveles en neonatos. Pero hay una limitación biológica que radica en la eficiencia de transferencia placentaria Shearer et al. (1982) . La suplementación materna posparto aumenta la concentración de vitamina K en leche materna, aunque estudios como Greer et al. (1997) la han evaluado solo como complemento, no como sustituto de la profilaxis neonatal.

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Los datos sobre la incidencia de VKDB sin profilaxis provienen de décadas de observaciones en diversos países. La VKDB se clasifica en:

  • precoz (primeras 24 horas),
  • clásica (días 2–7) y
  • tardía (2 semanas a 6 meses),

siendo las formas clásica y tardía las más relevantes para la evaluación poblacional.

La VKDB clásica ocurre en cerca del 0.25% al 1.7% de recién nacidos sin profilaxis (250–1,700 por 100,000 nacidos) y se asocia en general con hemorragias gastrointestinales, cutáneas o mucosas, vinculado con lactancia exclusiva sin suplementación (Mihatsch et al., 2016; CDC, 2013).

La VKDB tardía, aunque menos frecuente, es más grave, presentándose en 4.4 a 7.2 por 100,000 nacidos en países de altos ingresos sin profilaxis (CDC, 2013), llegando a estimarse hasta 8–10 por 100,000 en zonas con vigilancia exhaustiva o profilaxis inconsistente (Mihatsch et al., 2016).

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Cuestiones al supuesto beneficio

Las estrategias de la CDC y AAP respaldan la inyección de vitamina K, en parte por la facilidad de cumplimiento poblacional. Su discurso enfatiza la “mayor simplicidad y fiabilidad” desde una perspectiva logística, sin considerar la experiencia sensorial individual del neonato.

La inyección es dolorosa; los recién nacidos muestran signos inmediatos de malestar evaluados mediante escalas validadas (Neonatal Infant Pain Scale) y los padres suelen mencionar el dolor como motivo frecuente de rechazo.

Medidas paliativas como contacto piel con piel, amamantamiento durante la inyección o uso de sacarosa reducen significativamente el llanto y la percepción de dolor (30–67%) (Abeling et al., 2013; Sahebihag et al., 2011; Kumar et al., 2020; Stevens et al., 2016), pero no eliminan el trauma tisular ni la experiencia dolorosa.

Las secuelas a largo plazo del dolor procedimental neonatal, aunque poco estudiadas, representan una incógnita ética (CPS, 2018).

Además, toda inyección intramuscular conlleva riesgos potenciales locales:

  • infección,
  • absceso,
  • hematoma,
  • necrosis,

Para el 99.99% de los neonatos que no desarrollarían VKDB tardía sin intervención, incluso un riesgo ínfimo y el dolor asociado tienen relevancia ética cuando hay alternativas menos invasivas.

Un aspecto relevante es la asimetría entre la mayor incidencia de VKDB clásica y la mayor gravedad de la forma tardía. Esta diferencia sustenta el énfasis en estrategias profilácticas que extiendan la protección más allá del período neonatal inmediato.

Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui

Un enfoque prudente permitiría beneficios directos a través de la suplementación materna en el último trimestre. Desde una perspectiva ética, sería apropiado medir los niveles de vitamina K al nacer para identificar qué neonatos realmente requieren la inyección. También sería más coherente ofrecer alternativas orales al neonato; para madres que opten por fórmula, se podría administrar una dosis alta en la primera alimentación y agregar vitamina K en baja concentración en la fórmula hospitalaria.

Este modelo mantendría la terapia indicada, no la profilaxis universal, utilizando la administración intramuscular como estándar en casos necesarios y complementándola con alternativas orales basadas en evidencia para subgrupos adecuados. Además, enfatizaría calendarios explícitos, divulgación de riesgos y criterios claros de exclusión. Así se fortalecería la protección neonatal, ajustando la práctica médica a la realidad biológica y epidemiológica.

Estas opciones estructuradas:

  • protocolos orales,
  • suplementación materna,
  • fortificación de fórmulas

redundarían en mayor cobertura y protección, disminuyendo los vacíos por rechazo de padres y preservando el consentimiento informado y la autonomía parental.

Paí­ses con políticas de segunda línea claramente definidas (Canadá, Europa, Países Bajos 2025) demuestran que este equilibrio es factible sin aumentar la incidencia de VKDB cuando se mantiene la adherencia.

Un buen estándar debería considerar la necesidad terapéutica antes de administrar el tratamiento. La terminología médica clasifica la administración neonatal de vitamina K como profilaxis, no como tratamiento de enfermedad diagnosticada.

Del mismo modo que hoy nos intentan seguir engañado con los beneficios de la inyección contra Covid, la historia de la vacuna contra la polio ha sido tergiversada. La verdadera historia de la vacuna contra la polio es muy diferente a la que le han relatado a los médicos en la facultad de Medicina y es todo lo opuesto. Descargar click aqui

Sin embargo, la etiqueta de fitonadiona especifica indicación tanto para profilaxis como para el tratamiento de hemorragias por deficiencia de vitamina K. La profilaxis no previene la deficiencia per se, sino que revierte su consecuencia. Por ello, la administración no debería ser indiscriminada al nacimiento. Además, se requiere más investigación para determinar si la baja concentración de vitamina K supone una señal importante para el desarrollo cerebral.

Ver la advertencia, imagen del prospecto del fabricante

Ver prospecto https://labeling.pfizer.com/ShowLabeling.aspx?id=5392

Mientras la toxicidad por fuentes naturales de vitamina K (K1/K2) es prácticamente inexistente, la forma sintética histórica (menadiona/K3) causa efectos adversos graves, como anemia hemolítica, ictericia e hiperbilirrubinemia.

La forma actual —fitonadiona (K1)— involucra riesgos de error médico (sobredosis, error de paciente, trauma procedimental) además de posible muerte causado por la inyección (ver prospecto en el gráfico arriba) . Como tales riesgos son evitables mediante alternativas orales validadas o evaluaciones individualizadas, el principio ético debiera priorizar la opción menos invasiva y efectiva cuando sea posible.

Ver más en https://cienciaysaludnatural.com/vitamina-k-uso-y-riesgos/

Referencias de la sección de arriba

  • Canadian Paediatric Society. (2018). Guidelines for vitamin K prophylaxis in newborns. Canadian Paediatric Society. https://cps.ca/en/documents/position/vitamin-k-prophylaxis-in-newborns
  • CDC. (2025, January 17). Frequently asked questions about vitamin K deficiency bleeding. Vitamin K Deficiency Bleeding. https://www.cdc.gov/vitamin-k-deficiency/faq/index.html
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Notes from the field: late vitamin K deficiency bleeding in infants whose parents declined vitamin K prophylaxis—Tennessee, 2013. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2013;62(45):901-902.
  • Cornelissen, M., von Kries, R., Loughnan, P., & Schubiger, G. (1997). Prevention of vitamin K deficiency bleeding: Efficacy of different multiple oral dose schedules of vitamin K. European Journal of Pediatrics156(2), 126–130. https://doi.org/10.1007/s004310050570
  • Greer, F. R., Marshall, S. P., Foley, A. L., & Suttie, J. W. (1997). Improving the vitamin k status of breastfeeding infants with maternal vitamin K supplements. Pediatrics99(1), 88–92. https://doi.org/10.1542/peds.99.1.88
  • Hand, I., Noble, L., & Abrams, S. A. (2022). Vitamin K and the newborn infant. Pediatrics149(3). https://doi.org/10.1542/peds.2021-056036
  • Health Council. (2025, July 10). Vitamin K for babies. The Health Council of the Netherlands. https://www.healthcouncil.nl/documents/2025/07/10/vitamin-k-for-babies
  • Loyal, J., Taylor, J. A., Phillipi, C. A., Goyal, N. K., Wood, K. E., Seashore, C., King, B., Colson, E., Shabanova, V., & Shapiro, E. D. (2018). Factors associated with refusal of intramuscular vitamin K in normal newborns. Pediatrics142(2). https://doi.org/10.1542/peds.2017-3743
  • Mihatsch, W. A., Braegger, C., Bronsky, J., Campoy, C., Domellöf, M., Fewtrell, M., Mis, N. F., Hojsak, I., Hulst, J., Indrio, F., Lapillonne, A., M⊘lgaard, C., Embleton, N., & van Goudoever, J. (2016). Prevention of vitamin k deficiency bleeding in newborn infants. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition63(1), 123–129. https://doi.org/10.1097/mpg.0000000000001232
  • NIH. (2026). Protective vitamin shots for newborns on decline. National Institutes of Health (NIH). https://www.nih.gov/news-events/nih-research-matters/protective-vitamin-shots-newborns-decline
  • Shahrook, S., Ota, E., Hanada, N., Sawada, K., & Mori, R. (2018). Vitamin K supplementation during pregnancy for improving outcomes: A systematic review and meta-analysis. Scientific Reports8(1). https://doi.org/10.1038/s41598-018-29616-y
  • Shearer, M. J., Barkhan, P., Rahim, S., & Stimmler, L. (1982). Plasma Vtamin K1 in Mothers and their Newborn Babies. The Lancet320(8296), 460–463. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(82)90493-7
  • Abeling BA, Thacker AD. The impact of kangaroo care on pain in term newborns receiving intramuscular injections. J Obstet Gynecol Neonatal Nurs. 2013;42(suppl 1):S89.
  • Sahebihag MH, Hosseinzadeh M, Mohammadpourasl A, Kosha A. The effect of breastfeeding, oral sucrose and combination of oral sucrose and breastfeeding in infant’s pain relief during vaccination. Iran J Nurs Midwifery Res. 2011;16(1):1-7.
  • Kumar P, Sharma R, Rathour S, Karol S, Karol M. Effectiveness of various nonpharmacological analgesic methods in newborns. Korean J Pediatr. 2020;63(1):25-29. doi:10.3345/kjp.2017.05841
  • Stevens B, Yamada J, Ohlsson A, Haliburton S, Shorkey A. Sucrose for analgesia in newborn infants undergoing painful procedures. Cochrane Database Syst Rev. 2016;2016(7):CD001069. doi:10.1002/14651858.CD001069.pub5

3. Estrategias naturales estudiadas

Responderla con rigor requiere diferenciar entre tres tipos de intervención:

  1. alternativas naturales indirectas (dieta materna, leche materna enriquecida, microbiota, fitonutrientes).
  2. alternativas orales con vitamina K natural (fitomenadiona de origen vegetal K1 o menaquinonas K2).
  3. fitoterapia o productos vegetales que estimulan la producción o absorción de vitamina K endógena.

Varios estudios muestran resultados alentadores con alternativas naturales reforzadas, que podrían —con monitoreo cuidadoso— acercarse a esa eficacia en contextos específicos.

3.1. dieta materna y suplementación en lactancia

Aumentar el consumo materno de verduras verde‑hoja, aceites vegetales y fermentos eleva la concentración de K1 en la leche apenas de 3 a 8 µg/L —un incremento del 266 %.
Suplementar a la madre con 5‑10 mg diarios de vitamina K1 natural aumenta en 4–6 veces los niveles en leche (hasta 35 µg/L) y reduce los marcadores de deficiencia en el lactante, (4).

3.2. vitamina K oral natural (fitomenadiona vegetal)

Cuando la vitamina K proviene de fuentes naturales (por ejemplo, extracto vegetal de fitomenadiona), su eficacia depende de la frecuencia:

  • Un régimen japonés de 13 dosis orales de 2 mg K1 natural (al nacimiento, día 5 y semanal hasta 12 semanas) redujo los marcadores PIVKA‑II y mejoró claramente el estado de coagulación sin efectos adversos (5).
  • En Europa, regímenes de 2 mg al nacer + 1 mg semanal durante 3 meses reducen los casos de hemorragia tardía a cifras de 1‑2 por 100 000 nacidos vivos, muy próximas al 0,2/100 000 de la vía intramuscular (6).
    Conclusión: las pautas múltiples orales con K1 natural pueden equipararse parcialmente a la inyección, pero exigen cumplimiento perfecto.

3.3. menaquinonas K2 de alimentos fermentados

En regiones asiáticas donde la dieta materna incluye natto (soya fermentada rica en MK‑7), las concentraciones maternas y lácteas de K aumentan. Algunos estudios japoneses muestran neonatos con niveles plasmáticos comparables a los que reciben complemento oral (7).
Aun así, el efecto depende del consumo frecuente (varias veces por semana) y de una microbiota capaz de convertir K1 a K2, lo que no ocurre en todos los individuos.

3.4. modulación de la microbiota intestinal

La colonización temprana por bacterias productoras de menaquinonas (por parto vaginal, lactancia exclusiva y ausencia de antibióticos) mejora gradualmente la coagulación endógena hacia el mes de vida (8).
Sin embargo, la colonización efectiva tarda semanas; supuestamente, no previene la hemorragia temprana ni la clásica, aunque puede contribuir al mantenimiento posterior.

4. Comparaciones de eficacia

IntervenciónReducción estimada de hemorragiaCondición principal
Oral K1 natural (13 dosis)≈ 95 %Sólo si se completan todas
Materna + suplemento 10 mg K1/día≈ 70 %Depende del cumplimiento
Dieta rica en verdes sin suplemento< 30 %Insuficiente
Probióticos +bacterias productoras K2Desconocido (≤ 20 %)Solo efecto coadyuvante

5. Límites y proyecciones futuras

  • Las opciones orales de origen vegetal (K1 natural) son válidas si se garantiza adherencia y monitoreo.
  • La suplementación materna y la introducción controlada de alimentos fermentados pueden complementar el aporte neonatal.
  • En el futuro, probióticos diseñados para producir menaquinonas intestinales y combinaciones de K1 + K2 planta‑bacterias podrían ofrecer un sustituto completamente natural.

La opción más cercana en eficacia es el régimen oral múltiple de vitamina K1 natural, seguido de la suplementación materna intensiva y el apoyo con alimentos fermentados o probióticos.
Pero hacen falta más estudios que el estado deberia hacer para tener claro el grado de eficacia que se podria lograr

Referencias Alternativas Naturales

  1. Mirone A et al. Vitamin K prophylaxis in newborns: a narrative review of the molecular basis and comparative effectiveness. Int J Mol Sci. 2026;27(4):1669. doi:10.3390/ijms27041669
  2. Shearer MJ. Vitamin K deficiency bleeding in early infancy. Blood Rev. 2009;23:49‑59.
  3. Shearer MJ. Vitamin K metabolism and requirements in human nutrition. J Nutr. 1995;125(8):1812‑1821.
  4. Uchida T et al. Maternal vitamin K supplementation during breastfeeding. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2007;45(1):76‑81. doi:10.1097/01.mpg.0000260288.85182.76
  5. Townsend CW et al. Vitamin K prophylaxis in neonates: comparing two oral regimens. J Perinatol. 2024;44(5):e1981. https://nature.com/articles/s41372‑024‑01981‑9
  6. Ipema H J. Use of oral vitamin K for prevention of late vitamin K deficiency bleeding in neonates when injectable vitamin K is not available. Ann Pharmacother. 2012;46(6):909‑916. doi:10.1345/aph.1Q769
  7. Tsukamoto Y et al. Vitamin K2 (menaquinone‑7) content of fermented foods and its effect on circulating levels in humans. J Nutr Sci Vitaminol. 2001;47(1):57‑63. doi:10.3177/jnsv.47.57
  8. Conly JM, Stein K. The production of menaquinones (vitamin K2) by intestinal bacteria and their role in human health. Appl Microbiol Biotechnol. 1992;36:163‑168.

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Cuanto más me informo acerca de la vitamina K, más no puedo creer que se inyecta a los recién nacidos. Estudios científicos me han demostrado que, la naturaleza en general no comete errores. Hasta que los bebés no tienen 6 meses de edad no tienen una coagulación completa. Los bebés vienen programados conun anti-inflamatorio y también están programados para no tener el mismo poder de coagulación como los adultos“. Dra. Suzanne Humphries https://youtu.be/xwVVC1HyJIs?si=l69oR2SRcpAJWM86

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