
Según un informe divulgado por el Senador Ron Johnson (R-Wis.), funcionarios de salud de la era Biden, habrían desestimado una herramienta estadística avanzada para la detección de señales de seguridad relacionadas con la inyección contra la COVID-19. En su lugar, persistieron en el uso de un método con deficiencias, con el propósito de evitar que el público se entere de los riesgos graves a los que estaban siendo expuestos.
Algunos funcionarios de salud pública durante la administración Biden impidieron la vigilancia de seguridad de las inyeciones contra el COVID-19. La investigación concluye que los funcionarios de salud pública estaban al tanto de las limitaciones de sus herramientas de vigilancia («enmascaramiento») y de la existencia de alternativas técnicas mejores, pero decidieron no actualizar sus procesos. Al ignorar las señales detectadas por el método RGPS y desestimar las advertencias internas, las autoridades ocultaron esta alerta temprana ante riesgos graves, afectando la capacidad de médicos y pacientes para tomar decisiones informadas sobre la seguridad de las inyecciones.
Índice de contenidos
- Introducción: Vigilancia sanitaria y el sistema de alerta temprana
- El Problema Técnico: Qué es el enmascaramiento de datos
- La Solución Propuesta y la Resistencia Institucional
- El Patrón de Comportamiento de los Funcionarios
- Implicaciones para la Salud Pública
- La FDA sigue rehusándose a usar la herramienta mejorada
- Conclusión
- Referencias bibliográficas
1. Introducción: Vigilancia sanitaria y el sistema de alerta temprana
Para monitorear la seguridad de medicamentos y vacunas, las autoridades utilizan sistemas de reporte voluntario, como el VAERS (Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas). Los científicos emplean herramientas estadísticas denominadas «minería de datos» para analizar millones de reportes y detectar patrones inusuales o «señales de seguridad». Cuando una señal excede ciertos límites estadísticos, se considera una alerta que requiere investigación inmediata para determinar si existe un riesgo para la salud.
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2. Qué es el enmascaramiento de datos
El informe señala una limitación crítica en el método estadístico principal utilizado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) durante la pandemia, conocido como MGPS.
Este método sufre de un fenómeno llamado «enmascaramiento». En términos sencillos, funciona así: si un sistema compara los efectos adversos de una vacuna con una base de datos que ya está saturada con reportes de otras vacunas similares (en este caso, otras inyecciones contra el COVID-19), los datos de la nueva vacuna se diluyen. Es como intentar escuchar una conversación específica en una habitación donde todos gritan al mismo tiempo; el ruido de fondo «enmascara» la señal que se intenta detectar.
3. La Solución Propuesta y la Resistencia Institucional
Una científica de la FDA, la Dra. Ana Szarfman, junto con el Dr. William DuMouchel (quien desarrolló el algoritmo original utilizado por la agencia), propusieron utilizar un método avanzado llamado RGPS. Este algoritmo está diseñado específicamente para ajustar y corregir el efecto de enmascaramiento, permitiendo que las señales de seguridad «ocultas» se vuelvan evidentes.
La Dra. Szarfman compartió análisis que mostraban docenas de señales de seguridad estadísticamente significativas que el método estándar de la FDA no estaba detectando, tales como problemas cardíacos graves, parálisis facial (parálisis de Bell) y embolias. A pesar de que ella era una experta reconocida en el desarrollo de estos mismos sistemas de minería de datos, los funcionarios de la administración ignoraron sus hallazgos y se negaron a adoptar la metodología superior que ella proponía.
4. El Patrón de Comportamiento de los Funcionarios
El documento sugiere que, más que un error técnico, hubo una resistencia activa a procesar estas señales:
- Instrucciones de cese: Se ordenó a la Dra. Szarfman que dejara de generar y distribuir sus análisis.
- Gestión de la información: Funcionarios de alto nivel expresaron preocupación de que sus hallazgos pudieran alimentar retórica contraria a las vacunas, priorizando esta percepción sobre la investigación de las señales.
- Limitación de acceso: Se restringió el acceso de la Dra. Szarfman a los datos y se limitó la distribución de los informes de minería de datos que se enviaban internamente a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
- Suspensión del reporte: Eventualmente, la FDA dejó de distribuir los informes semanales de minería de datos a los CDC, coincidiendo cronológicamente con solicitudes públicas de acceso a esta información bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA).

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5. Implicaciones para la Salud Pública
Los documentos del informe revelaron que funcionarios de los CDC y la FDA tenían conocimiento de que el método de minería de datos EB que usaban presentaba «puntos ciegos» que lo hacían «mayormente inútil» para detectar señales de seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.
El informe mencionado, titulado «Desenmascarado: Pone en evidencia cómo los funcionarios de salud de Biden ignoraron deliberadamente las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19″, incluye correspondencia electrónica de funcionarios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA).
Además estos correos indican que se instruyó a una investigadora de la FDA a «cesar y desistir» de emplear la herramienta actualizada para analizar los reportes de eventos adversos post-vacunación contra la COVID-19, registrados en el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a Vacunas (VAERS).
De acuerdo con la información contenida en los correos electrónicos, la FDA tenía conocimiento desde 2020 de que el método que utilizaban era subóptimo y que existía una alternativa más eficaz.
La Dra. Ana Szarfman, médico y desarrolladora de minería de datos de seguridad, quien en ese entonces se desempeñaba en el Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos (CDER) de la FDA, intentó reiteradamente persuadir a los funcionarios de la FDA para que adoptaran la herramienta mejorada.
La Dra. Szarfman abogaba por el uso de un método de minería de datos bayesiano empírico (EB) actualizado, que era capaz de contrarrestar el efecto de enmascaramiento. Este fenómeno ocurre cuando la presencia de otras vacunas en el sistema puede ocultar señales de seguridad específicas para una vacuna en particular.
En 2022, en un artículo revisado por pares publicado en Drug Safety, la Dra. Szarfman y sus coautores reportaron la identificación de aproximadamente 25 señales de seguridad estadísticamente significativas relacionadas con la inyección contra la COVID-19. Estas incluían muerte cardíaca súbita, parálisis de Bell e infarto pulmonar, y fueron detectadas utilizando el método mejorado de minería de datos (empirical Bayesian (EB)), señales que el método anterior de la FDA no había logrado identificar.
Los correos electrónicos revelados en la fecha de hoy indican que en 2021, altos funcionarios de la FDA intentaron impedir que la Dra. Szarfman compartiera los resultados obtenidos con el método perfeccionado.
La correspondencia también muestra que los líderes de la FDA insistieron en emplear el método de minería de datos EB más antiguo, a pesar de tener conocimiento de que este suprimía las señales de seguridad vinculadas a las inyecciones contra la COVID-19.
Durante una audiencia programada para el 29 de abril de 2026, el Senador Johnson presentará aproximadamente 600 páginas de correos electrónicos citados en el informe. Estos documentos, detallan cómo los funcionarios de salud durante la administración Biden evitaron presentar las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19.
El senador Johnson obtuvo los correos electrónicos después de haber solicitado, mediante una citación en enero de 2025, al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. los registros de seguridad de la inyección contra la COVID-19 y las comunicaciones relacionadas con la pandemia.
Los correos electrónicos revelan que, a finales de 2020, la Dra. Szarfman informó por primera vez a los funcionarios de la FDA sobre la herramienta mejorada de minería de datos bayesiano empírico (EB) . También les advirtió que la herramienta que la FDA estaba utilizando en ese momento probablemente no estaba detectando las señales de seguridad.
En un correo electrónico del 7 de mayo de 2021, los funcionarios de la FDA instruyeron a la Dra. Szarfman a «abstenerse de crear y enviar informes y análisis de minería de datos» utilizando el método mejorado.
Aunque la Dra. Szarfman accedió a «entregar análisis solo cuando se me solicite específicamente», indicó que ella y otros continuarían probando el método mejorado, el cual «reduce drásticamente la confusión».
La Dra. Szarfman escribió: «Dadas las circunstancias, será beneficioso para todos comprender su rendimiento con datos tan importantes».
Ella y William DuMouchel, Ph.D., estadístico jefe en Oracle, una empresa de datos contratada por la FDA para llevar a cabo su minería de datos EB, continuaron esforzándose por convencer a los funcionarios de la FDA de que el nuevo método detectaría señales de seguridad que el método anterior enmascaraba.
En 1999, el Dr. DuMouchel desarrolló el algoritmo original, conocido como Multi-item Gamma Poisson Shrinker (MGPS), empleado por la FDA para su minería de datos EB. En 2012, presentó una versión mejorada, el Regression-Adjusted Gamma Poisson Shrinker («RGPS»), que permitía controlar los efectos de enmascaramiento.
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Tanto la Dra. Szarfman como el Dr. DuMouchel eran expertos en minería de datos y comprendían la superioridad del RGPS sobre el MGPS, especialmente en el análisis de los informes de eventos adversos a las inyecciones contra la COVID-19, según lo documentado en el informe.
No obstante, los funcionarios de la FDA ignoraron las aportaciones de la Dra. Szarfman y el Dr. DuMouchel, negándose a adoptar la versión mejorada.
En un correo electrónico del 12 de julio de 2021, la Dra. Szarfman envió a un funcionario de la FDA un análisis RGPS realizado por DuMouchel que mostraba señales de seguridad estadísticamente significativas para «muerte y muerte súbita» asociadas a las inyecciones de Pfizer y Moderna contra la COVID-19.
Aproximadamente dos meses después, el 15 de septiembre de 2021, el Dr. Peter Marks, quien en ese entonces era director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica (CBER) de la FDA, comunicó a un funcionario del CDER que supervisaba a la Dra. Szarfman que sus análisis se habían convertido en una «distracción considerable».
La Dra. Szarfman «ha decidido por su cuenta realizar análisis de inyecciones utilizando VAERS como parte de su trabajo en la FDA», escribió Marks. «Sin embargo, no está haciendo esto en colaboración con nuestros estadísticos del CBER, y, por el contrario, se le ha pedido que cese y desista, porque la estrategia que está utilizando podría crear conflictos erróneos que alimenten la retórica antivacunación».
El Dr. Peter Stein, director de la Oficina de Nuevos Medicamentos del CDER, expresó su agradecimiento a Marks por «señalar» la cuestión. «Le hemos dejado claro que no debe discutir ni proporcionar análisis internos externamente, y que debe concentrarse en su trabajo asignado. … Esperamos que no tenga más sorpresas».
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6. La FDA sigue rehusándose a usar la herramienta mejorada, a pesar de que un estudio revisado por pares demuestra su eficacia
Szarfman y DuMouchel continuaron analizando los informes de VAERS utilizando la herramienta mejorada. En 2022, ellos y otros coautores publicaron un artículo revisado por pares en Drug Safety que demostraba la eficacia de la herramienta.
En julio de 2022, la Dra. Szarfman envió por correo electrónico el artículo al entonces Comisionado de la FDA, Robert Califf, destacando que el trabajo describe un avance en la metodología de minería de datos EB, «especialmente en la capacidad de desenmascarar señales ocultas».
Al recibir el artículo y otro texto, Califf respondió escribiendo: «Gracias. Son buenos». Según el informe, no existe evidencia de que Califf intentara que la FDA adoptara el método superior.
Sin embargo, hay evidencia de que los funcionarios de la FDA continuaron desaprobando el trabajo de la Dra. Szarfman. En agosto de 2022, Richard Forshee, Ph.D., entonces subdirector de la Oficina de Bioestadística y Farmacovigilancia del CBER, escribió a Marks:
«Acabamos de enterarnos de que la Dra. Szarfman es coautora de un artículo recientemente publicado sobre las inyecciones contra la COVID-19 y VAERS. Creemos que hay una serie de problemas con el artículo y sus hallazgos, y estamos discutiendo la mejor manera de responder».
Más de 5,8 millones de notificaciones de reacciones adversas a las vacunas contra la COVID-19 en la propia base de datos mundial de la Organización Mundial de la Salud. No se trata de una teoría de la conspiración. Son sus propios datos los que muestran estas cifras. Los funcionarios de varios países le dijeron al mundo que estas inyecciones eran «seguras y eficaces».
La Dra. Szarfman se retiró de la FDA en 2025.
El senador Johnson intentó establecer contacto con ella, pero no está claro si testificará ante el Congreso sobre sus esfuerzos en la detección de señales de seguridad de la COVID-19.
La FDA intentó evadir las solicitudes de FOIA limitando los correos electrónicos sobre señales de seguridad
Los correos electrónicos contenidos en el informe del Senador Johnson también revelan que funcionarios de la FDA intentaron eludir las solicitudes de la Ley de Libertad de Información (FOIA) relacionadas con las señales de seguridad de la inyección contra la COVID-19.
Por ejemplo, el Dr. David Menschik, funcionario de la FDA, sugirió a sus colegas en un correo electrónico del 15 de abril de 2021 que «deberían reunirse internamente» antes de acordar hablar con la Dra. Szarfman sobre el uso del método actualizado de minería de datos, argumentando que había «muchas consideraciones no adecuadas para el correo electrónico».
En septiembre de 2022, la FDA cesó el envío de informes semanales sobre los resultados de su minería de datos a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), argumentando la necesidad de «reducir el tráfico de correos electrónicos».
En noviembre de 2022, ciertos funcionarios de los CDC señalaron en un hilo de correo electrónico cómo solían recibir los informes semanales de señales de seguridad de minería de datos de la FDA para la inyección contra la COVID-19. Un funcionario de los CDC escribió: «Creo que, debido a las solicitudes de FOIA… podríamos haber pedido a la FDA que dejara de enviar estas salidas semanales de minería de datos».
Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
El informe señaló que, en los meses previos a la decisión de la FDA de suspender la distribución de sus informes semanales de minería de datos, el senador Johnson y varias organizaciones, habían presentado solicitudes FOIA a los CDC o a la FDA para obtener análisis de minería de datos.
Los CDC y la FDA intentaron publicar estudios que promueven la seguridad de la inyección contra la COVID utilizando un método defectuoso.
Documentos internos obtenidos el mes pasado por el Senador Johnson revelaron que funcionarios de los CDC y la FDA tenían conocimiento de que el método de minería de datos EB más antiguo presentaba «puntos ciegos» que lo hacían «mayormente inútil» para detectar señales de seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.
A pesar de ello, las agencias emplearon este método en sus análisis e intentaron publicar los hallazgos derivados de ellos, incluyendo estudios que respaldaban la seguridad de las inyecciones contra la COVID-19.
En un caso, investigadores buscaron publicar en The Lancet Infectious Diseases un análisis de junio de 2022, utilizando la minería de datos EB en datos tempranos de la inyección contra la COVID-19. Desestimaron el plan solo después de que un revisor indicara que la probabilidad de detectar una señal de seguridad con el método era «probablemente cercana a cero».
Los autores del manuscrito alteraron el texto para minimizar la importancia de las muertes posteriores a la vacunación contra la COVID-19.
En otro caso, funcionarios de los CDC y la FDA utilizaron los resultados de la minería de datos EB en un artículo de agosto de 2024, publicado en el American Journal of Otolaryngology, sobre el tinnitus o zumbido en los oídos después de la vacunación contra la COVID-19. Esto ocurrió a pesar de que los autores sabían que el método no lograba detectar con precisión las señales de seguridad del tinnitus.
En lugar de eliminar los resultados defectuosos del estudio, los autores simplemente añadieron una exención de responsabilidad indicando que los hallazgos «no pueden excluir definitivamente la posibilidad» de que las inyecciones contra la COVID-19 puedan aumentar el riesgo de tinnitus en una persona.
Del mismo modo que hoy nos intentan seguir engañado con los beneficios de la inyección contra Covid, la historia de la vacuna contra la polio ha sido tergiversada. La verdadera historia de la vacuna contra la polio es muy diferente a la que le han relatado a los médicos en la facultad de Medicina y es todo lo opuesto. Descargar click aqui
7. Conclusión
La historia de estas prácticas de vigilancia revela una desconexión profunda entre los deberes institucionales de protección pública y las acciones ejecutadas por quienes ostentaban el poder. Cuando la jerarquía y la preservación de una narrativa institucional se vuelven el eje central de la toma de decisiones, la honestidad científica y la transparencia suelen ser las primeras víctimas.
El uso de tecnicismos como el «enmascaramiento» para justificar la inacción frente a señales de eventos adversos graves, como las afecciones cardíacas o los desenlaces fatales, es una táctica que permite a los funcionarios operar bajo un velo de «rigor científico» mientras, en la práctica, se priva a la población de información vital.
Lo que resulta particularmente revelador es el patrón de comportamiento de los altos mandos, quienes no solo ignoraron la evidencia técnica presentada por expertos internos, sino que dedicaron recursos y esfuerzos a silenciar a los disidentes y restringir el flujo de datos. Esta clase de gestión institucional, que antepone la conveniencia política a la seguridad biológica de las personas, es un recordatorio de cómo la captura de las instituciones puede corromper funciones críticas diseñadas para proteger la vida.
En última instancia, la transparencia no es solo un ideal administrativo; es el mecanismo de defensa esencial frente a este tipo de abusos. La historia documentada en este informe es una lección sobre la fragilidad de los sistemas de supervisión cuando quienes los controlan carecen de la integridad necesaria.

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8. Referencias bibliográficas
Permanent Subcommittee on Investigations. Senate PSI Majority Staff Interim Report: Biden Health Officials Ignore Safety System that Can Better Detect Signals for COVID-19 Vaccine Adverse Events. Washington, DC: U.S. Senate; 2026 Apr 29.
- Harpaz R, DuMouchel W, et al. Signaling COVID-19 Vaccine Adverse Events. Drug Safety. 2022;45(7):727-738. doi:10.1007/s40264-022-01186-z.
- Wiseman D. Signal loss by truancy, masking, and filtering, and underestimation of potential risks and suspected adverse reactions in the Disproportionality Signal Analyses of VAERS data associated with COVID-19 pro-vaccines. ResearchGate; 2025 Sep.
- Johnson R. Failure to Warn: How Federal Health Agencies Downplayed the Risk of Myocarditis and Other Adverse Events Following COVID-19 Vaccination. Washington, DC: U.S. Senate Permanent Subcommittee on Investigations; 2025 May 21.
- Centers for Disease Control and Prevention. Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS) Standard Operating Procedures for COVID-19. Atlanta, GA: CDC; 2021 Jan 29.
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