Long-term immunogenicity after measles vaccine vs. wild infection: an Italian retrospective cohort study – https://doi.org/10.1080/21645515.2020.1871296 – https://www.tandfonline.com/loi/khvi20

Índice de contenidos
- los vacunados pueden contagiar el sarampión
- Introducción: al estudio estudio
- ¿Quiénes participaron y cómo se hizo la investigación?
- Resultados principales
- 4.1. ¿Cuántas personas perdieron la protección?
- 4.2. ¿Qué grupo estaba mejor protegido?
- 4.3. ¿Qué pasó cuando se administró una dosis de refuerzo?
- 4.4. ¿Cuánto dura la protección?
- 4.5. ¿Qué factores influyen en la pérdida de anticuerpos?
- El papel del «refuerzo natural»
- Implicaciones para las estrategias de eliminación del sarampión
- Conclusiones
- Referencias
- Las persona vacunada podría infectarse y transmitir el virus a otros
- La vacuna no genera inmunidad de grupo o «rebaño»
- Los vacunados contra Sarampión pueden transmitir el virus de la vacuna a otros
- La excreción del ARN vacunal del sarampión es un fenómeno observado con frecuencia
- Cuando la tasa de inmunización los contagios ocurren en niños que recibieron la vacuna correctamente
- Estudio de Persistencia del ARN del Virus Vacunal del Sarampión
- Pacientes Previamente Vacunados y No Vacunados en California
1. Los vacunados contra sarampión pueden contagiar el sarampión
Primero: la diferencia en la respuesta inmunitaria. Durante la infección natural, el ARN del virus del sarampión puede persistir en el tejido linfoide durante meses, manteniendo el sistema inmunitario activado (6). Esta activación prolongada permite la maduración de la respuesta inmunitaria, la producción continua de células secretoras de anticuerpos y el desarrollo de células plasmáticas de larga vida, necesarias para mantener niveles de anticuerpos protectores durante toda la vida (6). La vacuna, no logra el mismo nivel de anticuerpos ni la misma persistencia (9).
Segundo: la disminución de anticuerpos con el tiempo. El estudio demuestra que los niveles de anticuerpos neutralizantes disminuyen progresivamente tras la vacunación. Esto se conoce como fallo vacunal secundario: una persona que inicialmente respondió a la vacuna y estaba protegida, pierde esa protección con el paso del tiempo(9). El estudio encontró que esto ocurre en aproximadamente el 20% de los vacunados con dos dosis.
Tercero: los anticuerpos circulantes son la primera línea de defensa. Aunque la inmunidad celular (células T) también juega un papel, los estudios han demostrado que la protección contra la enfermedad clínica (la erupción cutánea o rash) depende fundamentalmente de los anticuerpos neutralizantes (9). En experimentos con macacos, los anticuerpos neutralizantes protegían contra la enfermedad, mientras que las células T por sí solas no (9). Esto significa que una persona puede tener memoria inmunológica celular pero aun así infectarse y desarrollar sarampión clínico si carece de anticuerpos circulantes suficientes.
Cuarto: la evidencia de brotes en poblaciones vacunadas. El estudio cita varios brotes documentados en los que personas completamente vacunadas se infectaron y transmitieron el virus. En los Países Bajos, un brote entre trabajadores sanitarios previamente inmunizados (31), y en Japón, un brote en el que el caso índice y otros seis afectados estaban completamente vacunados (36). El estudio de Kurata de 2020 describió un caso índice con fallo vacunal secundario confirmado inmunológicamente que desencadenó un brote (36).
Quinto: los vacunados infectados pueden ser contagiosos. Aunque algunos estudios sugieren que los vacunados que se infectan tienen menor capacidad de transmisión (32), el hecho es que pueden infectarse y, durante el período de contagio (4 días antes y 4 días después de la erupción), pueden transmitir el virus a otras personas (1). Si un vacunado sin anticuerpos se expone al virus salvaje, puede desarrollar sarampión modificado (con síntomas atenuados pero con capacidad de contagio) y exponer a su vez a otras personas no protegidas.
En resumen: un 20% de los vacunados con pauta completa puede perder sus anticuerpos protectores con el tiempo. Si estas personas se exponen al virus, pueden infectarse y, durante la fase contagiosa, transmitirlo a otras personas susceptibles. Esto tiene especial relevancia en entornos como hospitales, donde los trabajadores sanitarios pueden actuar como vectores de transmisión nosocomial (12–15).
Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
2. Introducción al estudio
Long-term immunogenicity after measles vaccine vs. wild infection: an Italian retrospective cohort study – https://doi.org/10.1080/21645515.2020.1871296 – https://www.tandfonline.com/loi/khvi20
Desde que se introdujo la vacuna triple vírica (SRP: sarampión, rubeola y paperas) (MMR en inglés), persiste una pregunta fundamental: ¿la inmunidad que proporciona la vacuna es segura y eficiente?
Este estudio, realizado en la Universidad de Bari (Italia) y publicado en 2021, se propuso precisamente comparar ambos tipos de inmunidad midiendo los niveles de anticuerpos IgG protectores en dos grupos: personas vacunadas con dos dosis de SRP y personas que habían pasado el sarampión de forma natural.
3. ¿quiénes participaron y cómo se hizo la investigación?
Se trata de un estudio de cohorte retrospectivo realizado entre abril de 2014 y marzo de 2019 en la región de Apulia, al sur de Italia. Participaron médicos residentes del Hospital Universitario Policlínico de Bari.
De una base de datos inicial, se seleccionaron 611 participantes que cumplían los criterios de inclusión. Se dividieron en dos grupos:
- Grupo de vacunados (n = 410): Personas que habían recibido dos dosis de la vacuna SRP según el calendario oficial italiano (primera dosis entre los 12 y 15 meses, segunda entre los 5 y 6 años de edad). La edad promedio al recibir la primera dosis fue de 17 meses, y la segunda a los 10,9 años.
- Grupo de infección natural (n = 201): Personas que declaraban haber pasado el sarampión, con una edad promedio de contagio de 5,6 años.
Para verificar el estado vacunal real, los investigadores consultaron el Registro Regional de Vacunación (GIAVA), una base de datos informatizada que permite conocer con precisión el historial de vacunación de cada ciudadano (19).
A todos los participantes se les extrajo una muestra de sangre para medir los niveles de anticuerpos IgG contra el sarampión mediante una técnica de quimioluminiscencia (CLIA) usando el kit LIAISON® Measles IgG (17). El valor de corte para considerar a una persona protegida se estableció en >16,5 UA/mL, equivalente a 175 mUI/mL según el Tercer Estándar Internacional de la OMS (16, 17).
A quienes resultaron no tener anticuerpos protectores se les administraron dosis de refuerzo de la vacuna M-M-RVAXPRO y se les volvió a medir la IgG entre 20 y 25 días después.
4. Resultados principales
3.1. ¿Cuántas personas perdieron la protección?
El dato más impactante: 94 de los 611 participantes (15,4%) no tenían anticuerpos protectores detectables en el momento de la evaluación. Dicho de otra forma, aproximadamente 1 de cada 6 personas no estaba protegida contra el sarampión, a pesar de estar vacunada o haber pasado la enfermedad.
4.2. ¿Qué grupo estaba mejor protegido?
La diferencia entre ambos grupos fue estadísticamente muy significativa (p < 0,0001):
- Grupo de vacunados: El 20% no tenía anticuerpos protectores (82 de 410 personas).
- Grupo de infección natural: Solo el 6% no tenía anticuerpos protectores (12 de 201 personas).
Además, la cantidad de anticuerpos (medida como media geométrica del título, GMT) fue mucho mayor en el grupo de infección natural:
- GMT del grupo de infección natural: 213,3 UA/mL (IC 95%: 185,4–245,5)
- GMT del grupo de vacunados: 60,5 UA/mL (IC 95%: 53,0–69,1)
Es decir, los que pasaron la enfermedad tenían 3,5 veces más anticuerpos que los vacunados, y su tasa de desprotección era tres veces menor.
4.3. ¿Qué pasó cuando se administró una dosis de refuerzo?
A los participantes sin anticuerpos se les administraron dosis adicionales de la vacuna:
- En el grupo de infección natural: De los 12 seronegativos, 7 aceptaron recibir dos dosis de refuerzo. El 100% seroconvirtió (desarrolló anticuerpos protectores), alcanzando una GMT de 239,8 UA/mL tras las dosis.
- En el grupo de vacunados: De los 82 seronegativos, 54 recibieron una tercera dosis. Solo el 77,8% (42 de 54) seroconvirtió. Los 10 que seguían sin anticuerpos recibieron una cuarta dosis, y solo 3 de ellos (30%) lograron seroconvertir. La tasa global de seroconversión tras los refuerzos fue del 90% en este grupo, pero la GMT alcanzada fue mucho menor: apenas 52,9 UA/mL.
Esto sugiere que la memoria inmunológica es más robusta en quienes pasaron la infección natural, ya que respondieron mejor y más rápido a los refuerzos.
4.4. ¿Cuánto dura la protección?
El análisis de supervivencia de anticuerpos protectores (PAS, por sus siglas en inglés) mostró lo siguiente:
- El tiempo promedio de seguimiento desde la vacunación o infección hasta la medición fue de 13,2 ± 4,4 años (rango: 0 a 29 años).
- La tasa de incidencia de pérdida de anticuerpos por cada 100 personas-año fue:
- Grupo de infección natural: 0,4 (IC 95%: 0,2–0,7)
- Grupo de vacunados: 1,7 (IC 95%: 1,4–2,1)
- El cociente de tasas de incidencia (IRR) fue de 4,6 (IC 95%: 2,5–9,3; p < 0,0001), lo que significa que los vacunados pierden la protección 4,6 veces más rápido que quienes pasaron la enfermedad.
Las curvas de Kaplan-Meier mostraron una diferencia clara y estadísticamente significativa entre ambos grupos (log-rank p < 0,00001).
Este documento contiene la suficiente evidencia cientifica (más de 150 referencias) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y lograr exenciones para prevenir ser dañadas con vacunas o inyecciones génicas, que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. descargar libro, click aqui
4.5. ¿Qué factores influyen en la pérdida de anticuerpos?
El análisis multivariante identificó dos factores determinantes:
- Pertenecer al grupo de vacunados (frente al de infección natural): El hazard ratio ajustado (aHR) fue de 11,8 (IC 95%: 6,1–22,9; p < 0,0001). Esto significa que un vacunado tiene casi 12 veces más riesgo de perder los anticuerpos que alguien que pasó la infección natural.
- La edad en el momento de la evaluación: aHR de 0,87 (IC 95%: 0,80–0,95; p = 0,002), lo que indica que a mayor edad, menor riesgo de pérdida de anticuerpos, probablemente porque los de más edad han tenido más oportunidades de exposición natural al virus (los llamados «refuerzos naturales»).
El sexo y la presencia de enfermedades crónicas no mostraron asociación significativa con la pérdida de anticuerpos.
5. El papel del «refuerzo natural»
Un concepto fundamental que explica el estudio es el del refuerzo natural o natural booster. Antes de la era de la vacunación masiva, el sarampión circulaba ampliamente. Las personas vacunadas se exponían periódicamente al virus salvaje, lo que actuaba como un refuerzo natural de su inmunidad, manteniendo elevados sus niveles de anticuerpos.
En la era de la vacunación, donde la circulación del virus salvaje se ha reducido, los vacunados ya no reciben estos refuerzos naturales. Esto significa que sus anticuerpos disminuyen progresivamente sin ser reestimulados. El estudio señala que la falta de exposición natural al virus deja a los vacunados en una situación de mayor vulnerabilidad con el paso del tiempo.
Este fenómeno crea una paradoja: cuanto más éxito tiene la vacunación en reducir la circulación del virus, más dependiente se vuelve la población de que la inmunidad vacunal sea duradera. Si no lo es —y el estudio demuestra que en un porcentaje significativo no lo es—, se pueden acumular grupos de población susceptible que alimenten futuros brotes.
6. Implicaciones para las estrategias de eliminación del sarampión
Los autores señalan varias implicaciones críticas:
- Los modelos matemáticos actuales para la eliminación del sarampión asumen que el 100% de los vacunados está inmunizado, ignorando la posibilidad de fallo vacunal o disminución de anticuerpos (37). Los resultados de este estudio sugieren que esos modelos deben revisarse para incorporar una tasa de pérdida de inmunidad del 20% en vacunados y del 6% en personas con historia natural.
- Es previsible que en los próximos 10 años aumente la proporción de vacunados que pierdan sus anticuerpos, ya que la falta de circulación del virus salvaje elimina los refuerzos naturales. Esto podría traducirse en más brotes.
La seguridad de las vacunas contra la hepatitis B que se administran a los recién nacidos no se ha probado en un solo ensayo clínico controlado aleatorio con placebo inerte como se manifiesta en los propios prospectos y tiene sobredosis de aluminio neurotóxico. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
7. Conclusiones
Este estudio demuestra de forma clara que:
- La inmunidad natural tras la infección por sarampión es más robusta y duradera que la inmunidad conferida por la vacuna SRP.
- El 20% de las personas vacunadas con dos dosis pierde los anticuerpos protectores.
- Los vacunados tienen casi 12 veces más riesgo de perder la protección que quienes pasaron la enfermedad (aHR = 11,8).
- La pérdida de anticuerpos en vacunados tiene consecuencias reales: estas personas pueden infectarse y, durante el período de contagio, transmitir el virus a otras personas susceptibles.
8. REFERENCIAS
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Otros Estudios
Las persona vacunada podría infectarse y transmitir el virus a otros
Persistence of measles antibodies after 2 doses of measles vaccine in a postelimination environment – DOI: 10.1001/archpedi.161.3.294 – https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17339511/
Indice de contenidos
- Introducción
- Diseño del estudio: a quiénes siguieron y por cuánto tiempo 2.1. Los dos grupos comparados 2.2. Cómo midieron los anticuerpos
- Hallazgos principales, 3.1. Antes de la segunda dosis: ya había niños sin protección 3.2. Justo después de la segunda dosis: subida pasajera 3.3. A los seis meses: de vuelta a los niveles previos 3.4. Al final del seguimiento: anticuerpos bajos en casi un 5% 3.5. Proyecciones a futuro: la tendencia sigue cayendo
- El punto clave: cómo los vacunados pueden contagiar el sarampión 4.1. Anticuerpos bajos no significan cero riesgo 4.2. Infección asintomática o leve: el peligro silencioso 4.3. La paradoja de la eliminación: sin refuerzo natural, la inmunidad se debilita
- Implicaciones para la salud pública
- Referencias
1 Introducción
Si la población ya no se expone al virus salvaje, ¿los anticuerpos de la vacuna se mantienen o se desvanecen con el tiempo? Si la inmunidad decae, una persona vacunada podría infectarse y, lo que es más preocupante, transmitir el virus a otros sin siquiera saberlo.
Este estudio, publicado en JAMA Pediatrics en 2007, se propuso responder justamente eso: evaluar la persistencia de anticuerpos contra el sarampión después de dos dosis de esta vacuna en un entorno donde la exposición al virus salvaje era prácticamente inexistente (1).
2 Diseño del estudio: a quiénes siguieron y por cuánto tiempo
Se trata de un estudio prospectivo, observacional y con voluntarios, realizado en una organización de salud rural de Wisconsin (1).
2.1. Los dos grupos comparados
Los investigadores dividieron a los niños en dos grupos según la edad a la que recibieron la segunda dosis de SRP en 1994 o 1995 (1):
- Grupo de jardín de infantes (kindergarten): niños de 4 a 6 años, seguidos durante 10 años.
- Grupo de escuela media (middle school): niños de 10 a 12 años, seguidos durante 5 años.
Esto permitió comparar si convenía aplicar la segunda dosis antes o después, y cómo evolucionaban los anticuerpos en cada caso.
2.2. Cómo midieron los anticuerpos
Utilizaron una técnica llamada neutralización por reducción de placas, que es el estándar de referencia para medir inmunidad real contra el sarampión (1). Los valores se expresaron en mUI/mL (mili-unidades internacionales por mililitro). Establecieron tres categorías (1):
- Seronegativo: menos de 8 mUI/mL. Se considera que la persona es susceptible al sarampión.
- Anticuerpos bajos: entre 8 y 120 mUI/mL. Sugiere susceptibilidad potencial.
- Anticuerpos medios o altos: más de 120 mUI/mL. Teóricamente protectores.
Este documento contiene la suficiente evidencia científica (más de 50) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir sus hijas e hijos sean dañados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. No espere hasta último momento para estar protegida… descargar desde: https://cienciaysaludnatural.com/recursos

3 Hallazgos principales
3.1. Antes de la segunda dosis: ya había niños sin protección
De los 621 niños que comenzaron el estudio, el 3,1% (19 niños) tenían anticuerpos bajos antes de recibir la segunda dosis. De esos 19, el 74% (14 niños) eran directamente seronegativos, es decir, completamente desprotegidos frente al sarampión a pesar de haber recibido su primera dosis años atrás (1).
Un dato revelador: los niños de escuela media tenían una tasa de seronegatividad del 3,6% (11 de 309), significativamente mayor que la de los niños de jardín de infantes, que era del 1,0% (3 de 312). Esto indicaba que los anticuerpos ya venían decayendo con el tiempo antes de la segunda dosis (1).
3.2. Justo después de la segunda dosis: subida pasajera
Un mes después de la segunda dosis, los títulos de anticuerpos se dispararon. Solo el 0,2% (1 de 612) tenía anticuerpos bajos y ninguno era seronegativo. Los promedios geométricos subieron a 2814 mUI/mL en el grupo de jardín y a 1672 mUI/mL en el de escuela media (1).
Pero aquí viene lo importante: solo el 11,6% (71 de 612) de los niños mostró una respuesta de anticuerpos cuadruplicada, que es lo que se esperaría de una verdadera reacción inmunológica robusta. En la mayoría, la segunda dosis solo provocó un aumento modesto y transitorio (1).
3.3. A los seis meses: de vuelta a los niveles previos
Apenas seis meses después de la segunda dosis, los niveles de anticuerpos ya no eran significativamente diferentes de los que tenían antes de recibirla. La proporción de niños con respuesta cuadruplicada cayó del 11,6% al 3,6% (22 de 608) (1).
En otras palabras, el refuerzo que produjo la segunda dosis fue, para la gran mayoría, efímero. Los anticuerpos volvieron rápidamente a su trayectoria de descenso.
3.4. Al final del seguimiento: anticuerpos bajos en casi un 5%
Al terminar el estudio, cuando ambos grupos tenían aproximadamente 15 años, el 4,9% (18 de 364) presentaba anticuerpos bajos. Aunque ninguno llegó a ser seronegativo durante el período de seguimiento, la tendencia era clara: los niveles seguían cayendo (1).
No había diferencias significativas entre los promedios geométricos de ambos grupos a los 15 años: 641 mUI/mL en el grupo de jardín y 737 mUI/mL en el de escuela media. La edad de la segunda dosis no cambió el resultado final (1).
3.5. Proyecciones a futuro: la tendencia sigue cayendo
Los autores fueron explícitos: «las proyecciones sugieren que la proporción de personas con niveles bajos de anticuerpos puede aumentar con el tiempo» (1). Cuanto más tiempo pase desde la vacunación, más personas entrarán en la zona de susceptibilidad potencial.
Un estudio posterior de seguimiento a 20 años en Finlandia confirmó esta tendencia: aunque el 95% de los vacunados con dos dosis seguía siendo seropositivo para sarampión, los niveles de anticuerpos disminuyeron significativamente después de la segunda dosis, y los autores advirtieron que «la situación requiere vigilancia constante» (2).
Del mismo modo que hoy nos intentan seguir engañado con los beneficios de la inyección contra Covid, la historia de la vacuna contra la polio ha sido tergiversada. La verdadera historia de la vacuna contra la polio es muy diferente a la que le han relatado a los médicos en la facultad de Medicina y es todo lo opuesto. Descargar click aqui
4 Los Vacunados pueden contagiar el sarampión
4.1. Anticuerpos bajos no significan cero riesgo
El estudio establece que títulos de 120 mUI/mL o menos se consideran «sugestivos de susceptibilidad potencial» (1). Al final del seguimiento, casi el 5% de los adolescentes vacunados con dos dosis estaban en esa categoría. Si la tendencia continúa, ese porcentaje seguirá creciendo.
Una persona con anticuerpos bajos puede no estar completamente protegida. Si se expone al virus salvaje, existe la posibilidad de que se infecte.
4.2. Infección asintomática o leve: el peligro silencioso
Los 14 niños que eran seronegativos antes de la segunda dosis desarrollaron anticuerpos después de ella, pero sus respuestas fueron modestas en comparación con quienes ya tenían niveles protectores. Los cinco niños con anticuerpos prevacunales bajos tuvieron incrementos aún menores: sus títulos a los seis meses oscilaron entre 104 y 323 mUI/mL, frente a los 427 a 16.400 mUI/mL de los que eran seronegativos (1).
¿Qué significa esto en la práctica? Que una persona vacunada puede tener suficientes anticuerpos para no desarrollar un sarampión clásico con fiebre alta y erupción generalizada, pero no los suficientes para evitar por completo la infección. Podría cursar una infección asintomática o con síntomas leves, y durante ese tiempo estar excretando el virus y contagiando a otros sin saberlo.
4.3. La paradoja de la eliminación: sin refuerzo natural, la inmunidad se debilita
Este es el hallazgo más inquietante del estudio y lo que los propios autores plantean como hipótesis de fondo. En un entorno donde el virus salvaje ha dejado de circular, el sistema inmunológico no recibe los refuerzos naturales que antes mantenían elevados los anticuerpos. La inmunidad inducida por la vacuna decae, y la única fuente de anticuerpos pasa a ser exclusivamente la vacuna, cuyos efectos, como demostró el estudio, son transitorios en una proporción significativa de la población (1).
Esto crea una situación paradójica: cuanto más exitosa es la eliminación del sarampión, más depende la población exclusivamente de una inmunidad vacunal que decae con el tiempo, aumentando progresivamente el número de personas susceptibles.
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Implicaciones para la salud pública
Los autores concluyen que «los títulos en descenso sugieren la necesidad de vigilancia para asegurar la protección contra la enfermedad en la población vacunada» (1). Esto tiene varias implicaciones prácticas:
- Los brotes de sarampión pueden ocurrir incluso en poblaciones con altas tasas de vacunación si una proporción suficiente de personas tiene anticuerpos bajos.
- Las personas vacunadas con anticuerpos bajos pueden actuar como portadores asintomáticos, transmitiendo el virus a quienes son verdaderamente vulnerables: bebés demasiado pequeños para ser vacunados, personas inmunodeprimidas y aquellos que no pueden recibir la vacuna por razones médicas.
- La estrategia de dos dosis, no garantiza protección de por vida en todos los individuos. El estudio finlandés de seguimiento a 20 años refuerza esta conclusión: el 5% de los vacunados ya no era seropositivo para sarampión dos décadas después (2).
La vigilancia que reclaman los autores no es una precaución retórica: es el reconocimiento de que el paradigma actual de vacunación tiene limitaciones intrínsecas que deben ser comprendidas y abordadas con honestidad científica.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- LeBaron CW, Beeler J, Sullivan BJ, Forghani B, Bi D, Beck C, et al. Persistence of measles antibodies after 2 doses of measles vaccine in a postelimination environment. Arch Pediatr Adolesc Med. 2007;161(3):294-301.
- Davidkin I, Jokinen S, Broman M, Leinikki P, Peltola H. Persistence of measles, mumps, and rubella antibodies in an MMR-vaccinated cohort: a 20-year follow-up. J Infect Dis. 2008;197(7):950-6.
La vacuna no genera inmunidad de grupo o «rebaño»
Is There a Correlate of Protection for Measles Vaccine? por Stanley A Plotkin – https://doi.org/10.1093/infdis/jiz381 – https://academic.oup.com/jid/article/221/10/1571/5610905
Índice de contenidos
- ¿Quién es Stanley Plotkin y por qué debería importarnos lo que dice?
- Vacuna triple vírica: ¿existe un correlato de protección fiable? 2.1. ¿Qué es un correlato de protección y por qué es tan importante? 2.2. El problema de medir anticuerpos con ELISA en lugar de neutralización
- La vacuna no genera inmunidad de rebaño duradera: la evidencia que el editorial expone 3.1. La paradoja de la inmunidad menguante (waning immunity) 3.2. Vacunados con dos dosis que enferman: los datos de California y España 3.3. Nuevos genotipos que escapan a los anticuerpos vacunales
- Los vacunados pueden transmitir el virus. Infección subclínica en vacunados: ¿portadores silenciosos? 4.2. El brote en personal sanitario holandés y la unidad psiquiátrica
- Conclusiones: lo que el estudio sugiere sin rodeos
- Referencias
1. ¿Quién es Stanley Plotkin y por qué lo citamos
Stanley A. Plotkin es el desarrollador de la vacuna contra la rubéola, profesor emérito de Pediatría en la Universidad de Pensilvania. El mismo declara en sus conflictos de interés (1) que es consultor de la industria farmacéutica —incluyendo Merck, GlaxoSmithKline y Sanofi. Es decir, no estamos ante un antivacunas ni ante un crítico externo del sistema: es una eminencia del establishment vacunal.
Precisamente por eso, lo que escribe en esta editorial de 2019 publicado en The Journal of Infectious Diseases tiene un peso especial. El es una voz autorizada de la industria farmaceutica.
2. Vacuna triple vírica ¿existe un correlato de protección fiable?
2.1. ¿Qué es un correlato de protección y por qué es tan importante?
Un correlato de protección es un valor medible —generalmente el nivel de anticuerpos en sangre— que permite afirmar con seguridad: «esta persona está protegida contra la enfermedad». Si no puedes definir ese umbral con precisión, no puedes saber realmente qué porcentaje de la población está inmunizada, y por tanto no puedes garantizar que exista inmunidad de grupo.
Plotkin lleva décadas estudiando este asunto. En 2001 publicó un trabajo seminal sobre el tema y en 2013 reconoció que «nada es simple» en esto de los correlatos, por la falta de estandarización de las pruebas, la multiplicidad de funciones inmunitarias y la interacción entre anticuerpos y respuesta celular (2,3).
2.2. El problema de medir anticuerpos con ELISA en lugar de neutralización
El umbral que se ha usado durante décadas —120 mIU/mL de anticuerpos contra el sarampión medidos por ELISA— proviene de un estudio de Chen et al. de 1990 (4). Pero Plotkin señala un problema fundamental: el ELISA no mide la función de los anticuerpos, solo su presencia. Los anticuerpos pueden estar ahí y sin embargo no neutralizar eficazmente al virus.
Es como contar soldados en un cuartel sin saber si tienen munición o si saben disparar.
3. La vacuna no genera inmunidad de rebaño: la evidencia que el artículo expone
3.1. La paradoja de la inmunidad menguante (waning immunity)
Plotkin recuerda un hecho histórico clave: en el siglo XIX, Panum observó en las Islas Feroe que la infección natural por sarampión confería inmunidad permanente (5). Pero la vacuna, advierte Plotkin, «proporciona una infección atenuada, y no es el caso que los niveles de anticuerpos permanezcan permanentemente elevados en los vacunados» (1).
Aquí está el meollo: la infección natural protege de por vida; la vacuna, no. Y en un mundo donde ya casi no circula el virus salvaje, no hay «refuerzos naturales» que mantengan elevados los anticuerpos de los vacunados. Es una trampa inmunológica.
3.2. Vacunados con dos dosis que enferman: los datos de California y España
Plotkin cita el estudio de Cherry y Zahn, que encontró que el 11% de los casos de sarampión en California ocurrieron en personas que habían recibido dos dosis de la vacuna (6). No una dosis: dos.
Y añade el estudio español de Risco-Risco et al., donde entre 2003 y 2014 se documentaron 132 casos de sarampión en receptores de dos dosis (7).
Esto no son fallos anecdóticos. Son porcentajes significativos que indican un problema estructural de la vacuna para mantener inmunidad a largo plazo.
3.3. Nuevos genotipos que escapan a los anticuerpos vacunales
Plotkin menciona que los genotipos B3 y D8, actualmente en circulación, no son neutralizados tan eficazmente por los anticuerpos generados contra el genotipo vacunal A (8). La vacuna se diseñó contra una versión del virus que ya no es la dominante.
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4. Los vacunados pueden transmitir el virus:
4.1. Infección subclínica en vacunados: ¿portadores silenciosos?
Plotkin plantea una posibilidad inquietante: «debe considerarse la posibilidad de que ocurra infección subclínica o paucisintomática por el virus del sarampión en vacunados». Y añade que aunque no el vacunado no tenga todos los síntomas del sarampión, ante la duda debería intentarse el aislamiento viral de dichos pacientes» (1).
4.2. El brote en personal sanitario holandés y la unidad psiquiátrica
El estudio describe dos situaciones reales:
- En una unidad psiquiátrica de adolescentes, un caso de sarampión en un no vacunado provocó una tasa de ataque del 7% en los contactos vacunados (9).
- En un brote entre personal sanitario holandés, se observó que los niveles bajos de anticuerpos neutralizantes en vacunados correlacionaban con el fallo de la protección (10).
Ambos ejemplos demuestran que los vacunados no solo pueden enfermar, sino que pueden formar parte de la cadena de transmisión, especialmente cuando sus niveles de anticuerpos han disminuido con el tiempo.
5. Conclusiones: lo que el estudio sugiere
Plotkin cierra con una llamada a la acción que es también una confesión de ignorancia institucional:
«Las epidemias de sarampión que están ocurriendo en Europa y Estados Unidos podrían servir para un propósito útil si se obtuvieran muestras de los contactos expuestos antes de que se infecten o no. La comunidad científica debería aprovechar la situación actual provocada por la resistencia a las vacunas y la ignorancia vacunal para definir mejor los correlatos de inmunidad frente al sarampión» (1).
Traducido del lenguaje diplomático: después de más de 50 años usando esta vacuna, todavía no sabemos con certeza:
- qué nivel de anticuerpos protege realmente,
- no sabemos con qué frecuencia falla la inmunidad a largo plazo, y
- no hemos investigado adecuadamente si los vacunados con infección leve están transmitiendo el virus.
La idea de que la vacuna triple vírica genera una inmunidad de rebaño sólida e inquebrantable no se sostiene frente a los datos que el propio Plotkin expone en esta editorial.
6. Referencias
- Plotkin SA. Is there a correlate of protection for measles vaccine? J Infect Dis. 2019;XX:1–2. DOI: 10.1093/infdis/jiz381.
- Plotkin SA. Immunologic correlates of protection induced by vaccination. Pediatr Infect Dis J. 2001;20:63–75.
- Plotkin SA. Complex correlates of protection after vaccination. Clin Infect Dis. 2013;56:1458–65.
- Chen RT, Markowitz LE, Albrecht P, et al. Measles antibody: reevaluation of protective titers. J Infect Dis. 1990;162:1036–42.
- Panum P. Observation made during the epidemic of measles on the Faroe Islands in the year 1846. Med Classics. 1939;3:839–86.
- Cherry JD, Zahn M. Clinical characteristics of measles in previously vaccinated and unvaccinated patients in California. Clin Infect Dis. 2018;67:1315–9.
- Risco-Risco C, Masa-Calles J, López-Perea N, Echevarría JE, Rodríguez-Caravaca G. Epidemiology of measles in vaccinated people, Spain 2003-2014. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2017;35:569–73.
- Melenotte C, Zandotti C, Gautret P, Parola P, Raoult D. Measles: is a new vaccine approach needed? Lancet Infect Dis. 2018;18:1060–1.
- Hubiche T, Brazier C, Vabret A, Reynaud S, Roudiere L, Del Giudice P. Measles transmission in a fully vaccinated closed cohort: data from a nosocomial clustered cases in a teenage psychiatric unit. Pediatr Infect Dis J. 2019. En prensa.
- Hahné SJ, Nic Lochlainn LM, van Burgel ND, et al. Measles outbreak among previously immunized healthcare workers, the Netherlands, 2014. J Infect Dis. 2016;214:1980–6.
Los vacunados contra Sarampión pueden transmitir el virus de la vacuna a otros
Rapid Identification of Measles Virus Vaccine Genotype by Real-Time PCR – https://doi.org/10.1128/jcm.01879-16 – https://journals.asm.org/doi/10.1128/jcm.01879-16
Índice de Contenidos
- Introducción: ¿De qué trata este estudio y por qué es importante?
- Distinguir el sarampión «salvaje» del sarampión «vacunal»
- La reacción post-vacunal: un efecto secundario que parece la enfermedad real
- La carga para la salud pública
- La solución propuesta: La prueba MeVA RT-qPCR
- ¿Cómo funciona un PCR en términos sencillos?
- Sensibilidad de la prueba
- La evidencia irrefutable: Los vacunados sí transmiten la cepa vacunal
- El hallazgo clave en las muestras clínicas
- ¿Qué son exactamente los «especímenes de archivo»?
- Las cepas vacunales confirmadas en el estudio
- La magnitud del fenómeno en la vida real
- La nota de precaución: El riesgo de mutación
- Conclusión
- Referencias
Este estudio de Roy et al. es particularmente valiosa precisamente porque no proviene de una fuente «alternativa» ni de un investigador disidente — son los propios CDC, el RKI y la Agencia de Salud Pública de Canadá documentando, con sus propios datos y para sus propios fines operativos, que el virus vacunal de la vacuna SRP se replica, se excreta y se detecta en muestras clínicas reales. Que el 37.6% de las secuencias durante el brote de California 2015 fueran de la cepa vacunal pone esto en evidencia.
1. Introducción: ¿De qué trata este estudio y por qué es importante?
El estudio «Identificación Rápida del Genotipo de la Vacuna del Virus del Sarampión por PCR en Tiempo Real» (Rapid Identification of Measles Virus Vaccine Genotype by Real-Time PCR), publicado en 2017 en el Journal of Clinical Microbiology, fue desarrollado por científicos de las máximas autoridades sanitarias de Canadá, Estados Unidos y Alemania: el Laboratorio Nacional de Microbiología de la Agencia de Salud Pública de Canadá, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., y el Instituto Robert Koch (RKI) de Alemania.
El objetivo declarado era crear una herramienta de diagnóstico rápido para distinguir, durante un brote, si una persona enferma de sarampión estaba padeciendo la enfermedad por un virus salvaje o si, por el contrario, sus síntomas eran consecuencia directa de la cepa viral contenida en la propia vacuna (1).
Sin embargo, al validar clínicamente esta herramienta, los investigadores documentaron un hecho de gran relevancia para la salud pública: la presencia de la cepa vacunal del sarampión en fluidos corporales de pacientes, lo que implica su capacidad de replicación y, por tanto, su potencial de transmisión a terceros.
2. Distinguir el sarampión «salvaje» del sarampión «vacunal»
La reacción post-vacunal: un efecto secundario que parece la enfermedad real
Los propios autores del estudio establecen un dato de partida fundamental: aproximadamente el 5% de las personas que reciben la vacuna contra el sarampión (típicamente la triple vírica SRP, o MMR por sus siglas en inglés) experimentan una erupción cutánea (rash) y fiebre que son clínicamente indistinguibles de un caso real de sarampión (1). En otras palabras, la vacuna puede causar una enfermedad sintomática que imita a la infección natural.
La carga para la salud pública
Cuando una persona presenta estos síntomas, los protocolos estándar de salud pública innecesariamente han complicado estas circunstancias exigiendo activar medidas costosas y laboriosas: aislamiento del paciente, rastreo exhaustivo de contactos y campañas de vacunación en el entorno. Si el caso resulta ser simplemente una reacción a la vacuna, todos esos recursos —y el trastorno social generado— se han malgastado. El método tradicional para diferenciar ambos escenarios (la secuenciación genética de una región de 450 nucleótidos del virus, conocida como N-450) es lento y tarda varios días (1). De ahí la necesidad de un método rápido.
3. La solución propuesta: La prueba MeVA RT-qPCR
¿Cómo funciona un PCR en términos sencillos?
Imaginemos que el material genético del virus del sarampión es un libro. Dentro de ese libro, hay una frase muy concreta que es diferente en los virus «de la calle» (salvajes) y en los virus que se usan para fabricar las vacunas. La prueba de PCR actúa como un fotocopiador programado para buscar y copiar únicamente esa frase específica de la vacuna. Si la máquina empieza a copiar (es decir, si la prueba se «ilumina» o da positiva), sabemos que el virus presente es de origen vacunal. El método creado por el equipo de Roy y colaboradores, denominado MeVA RT-qPCR, lograba este resultado en apenas dos días usando equipos ya disponibles en muchos laboratorios del mundo, como los sistemas Roche LightCycler 480 y Applied Biosystems (ABI) 7500 (1).
Sensibilidad de la prueba
Es crucial entender una limitación técnica que los autores remarcan: la prueba específica para la cepa vacunal (MeVA) era menos sensible que la prueba general para detectar cualquier sarampión (MeV). La prueba MeVA necesitaba que hubiera al menos 10 a 100 copias del virus en la muestra para dar positivo, mientras que la prueba general podía detectar hasta 1 sola copia (1). Esto significa que la prueba MeVA solo veía el virus vacunal cuando este se encontraba en cantidades relativamente abundantes. Como veremos, este hecho es vital para interpretar los resultados.

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4. La evidencia irrefutable: Los vacunados sí transmiten la cepa vacunal
El hallazgo clave en las muestras clínicas
Para validar su nueva prueba, los científicos no usaron solo cultivos de laboratorio. La aplicaron a 370 muestras clínicas reales obtenidas de personas durante actividades de vigilancia rutinaria. Estas muestras eran, en su mayoría, fluidos respiratorios (hisopados nasofaríngeos) y orina (1). Aquí es donde el estudio trasciende la mera creación de una técnica de laboratorio y aporta pruebas epidemiológicas directas.
En la Tabla 2 del estudio, se detallan los resultados de las pruebas en los tres centros de referencia. En el laboratorio de los CDC en Estados Unidos, de 28 muestras de archivo analizadas, 13 provenían de «reacciones a la vacuna» (es decir, de personas que se sabía que habían sido vacunadas recientemente y enfermaron). De esas 13 muestras, 12 resultaron positivas en la prueba general de sarampión (MeV) Y TAMBIÉN positivas en la prueba específica para la cepa vacunal (MeVA) (Tabla 2) (1).
¿Qué son exactamente los «especímenes de archivo»?
Son muestras de secreciones respiratorias y orina de pacientes reales. El hecho de que el ARN de la cepa vacunal se encontrara en estos fluidos demuestra de manera concluyente que el virus atenuado de la vacuna no se queda «dormido» en el lugar de la inyección, sino que se replica activamente en el organismo del vacunado, alcanza títulos suficientemente altos como para ser excretado por las vías respiratorias y la orina, y es detectable incluso con una prueba que, como hemos visto, es menos sensible. Si el virus se excreta en gotitas respiratorias y orina, la ruta de transmisión está abierta.
5. Las cepas vacunales confirmadas en el estudio
La prueba MeVA RT-qPCR fue validada frente a las cepas vacunales más utilizadas en el mundo, demostrando que podía detectar el ARN de todas ellas. Las cepas confirmadas fueron: AIK-C, CAM-70, Edmonston-Zagreb, Moraten (la cepa de la vacuna MMR II de Merck, la más usada en Occidente) y Shanghai-191 (1).
6. La magnitud del fenómeno en la vida real
Los autores no teorizan sobre una posibilidad remota; documentan la frecuencia del evento. Durante el brote de sarampión de 2015 en California, de las 194 secuencias del virus del sarampión obtenidas en los Estados Unidos, 73 fueron identificadas como secuencias de la cepa vacunal (1). Esto representa un 37.6% del total. Estas 73 secuencias no provenían de frascos de vacunas, sino de personas que dieron positivo en las pruebas de detección del virus.
En Canadá, la utilidad de la prueba ya estaba probada en brotes reales. El estudio menciona específicamente los brotes en las provincias de Alberta y Columbia Británica, donde la necesidad de diferenciar rápidamente las reacciones vacunales de las infecciones por virus salvaje se había vuelto acuciante (referencias 18 y 19 del estudio) (1).
7. La nota de precaución: El riesgo de mutación
Los científicos, alineando las secuencias genéticas, notaron que algunos virus salvajes diferían del virus vacunal por un solo nucleótido en la región de la sonda (una G en la posición 517, que en la vacuna es una A). Esto provoca un cambio de aminoácido (Serina en el virus salvaje, Isoleucina en el vacunal) (1). Los autores advierten que, aunque esta mutación es estable, es posible que surjan cepas salvajes con una mutación en esta posición que las haga reaccionar de forma cruzada con la prueba vacunal, o a la inversa. Por ello, recomiendan que la prueba rápida se confirme siempre con la secuenciación completa de la región N-450, que es el estándar de la OMS (1). Este punto es importante porque muestra que la distinción no siempre es genéticamente absoluta.
8. Conclusión
El estudio de Roy et al. (2017) es una validación oficial, por parte de los CDC, el RKI y la Agencia de Salud Pública de Canadá, de que la vacuna triple vírica puede causar una enfermedad sintomática similar al sarampión en aproximadamente un 5% de los receptores, y que el virus vacunal se replica y se excreta en secreciones respiratorias y orina en cantidades detectables. La detección de ARN vacunal en el 92.3% (12 de 13) de las muestras clínicas de personas con reacciones post-vacunales, así como la identificación de secuencias vacunales en el 37.6% de los casos durante un brote real en EE.UU., constituyen una demostración de que la transmisión del virus vacunal desde un individuo recientemente inmunizado a otros es un evento biológicamente posible y documentado, no una hipótesis marginal.
9. Referencias
- Roy F, Mendoza L, Hiebert J, McNall RJ, Bankamp B, Connolly S, et al. Rapid Identification of Measles Virus Vaccine Genotype by Real-Time PCR. J Clin Microbiol. 2017;55(3):735-743.
- De Serres G, Desai S, Shane A, Hiebert J, Ouakki M, Severini A. Measles in Canada between 2002 and 2013. Open Forum Infect Dis. 2015;2:ofv048.
- Zipprich J, Winter K, Hacker J, Xia D, Watt J, Harriman K; Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Measles outbreak–California, December 2014-February 2015. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2015;64:153-154.
- Hummel KB, Lowe L, Bellini WJ, Rota PA. Development of quantitative gene-specific real-time RT-PCR assays for the detection of measles virus in clinical specimens. J Virol Methods. 2006;132:166-173.
- Rota JS, Wang ZD, Rota PA, Bellini WJ. Comparison of sequences of the H, F, and N coding genes of measles virus vaccine strains. Virus Res. 1994;31:317-330.
- Murti M, Krajden M, Petric M, Hiebert J, Hemming F, Hefford B, et al. Case of vaccine-associated measles five weeks post-immunisation, British Columbia, Canada, October 2013. Euro Surveill. 2013;18:pii=20649.
- Nestibo L, Lee BE, Fonseca K, Beirnes J, Johnson MM, Sikora CA. Differentiating the wild from the attenuated during a measles outbreak. Paediatr Child Health. 2012;17:e32-e33.
La excreción del ARN vacunal del sarampión es un fenómeno observado con frecuencia
Shedding of measles vaccine RNA in children after receiving measles, mumps and rubella vaccination – https://doi.org/10.1016/j.jcv.2024.105696 – https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1386653224000581
La excreción del ARN vacunal del sarampión es un fenómeno observado con frecuencia, detectándose en muestras nasofaríngeas hasta 29 días después de la administración de la vacuna triple viral contra el sarampión, las paperas y la rubéola, SRP, (MMR en inglés). La carga de ARN vacunal excretada se manifiesta en valores elevados de umbral de ciclo (Ct). Junto con otros datos epidemiológicos pertinentes, los valores de Ct pueden orientar la toma de decisiones críticas respecto a la extensión del rastreo de contactos, la profilaxis postexposición y las estrategias de comunicación en salud pública.
Resumen
Las reacciones vacunales y la detección de ARN del virus vacunal en individuos recientemente inmunizados pueden dificultar la clasificación de los casos, especialmente en pacientes que presentan otras enfermedades respiratorias virales de forma concomitante. El objetivo de este estudio es caracterizar los casos de excreción de la cepa vacunal en niños recientemente vacunados que presentan síntomas respiratorios.
Métodos
Se identificaron niños sometidos a pruebas mediante un panel respiratorio múltiple en un periodo inferior a 30 días tras recibir la vacunaSRP. Las muestras nasofaríngeas remanentes se analizaron mediante PCR para identificar la presencia de la cepa vacunal del sarampión. Se revisaron los registros médicos para obtener datos demográficos, sintomatología clínica y resultados de laboratorio.
Resultados
Entre enero de 2022 y marzo de 2023, se analizaron 127 muestras nasofaríngeas de niños vacunados con la SRP. De las 96 muestras obtenidas tras la primera dosis, 33 (34.4 %) resultaron positivas para ARN vacunal, con una mediana de detección de 11.0 días tras la vacunación. De las 31 muestras recolectadas tras la segunda dosis, solo una (3.2 %) fue positiva, detectada a los 18.9 días.
Conclusión
La excreción de ARN vacunal del sarampión es un proceso común y detectable hasta 29 días después de la inmunización. Los profesionales clínicos y las autoridades de salud pública deben considerar la realización de pruebas específicas para la cepa vacunal en aquellos individuos que resulten positivos para sarampión dentro del mes posterior a la vacunación, especialmente cuando los valores de Ct sean altos y no existan vínculos epidemiológicos definitivos.
Cuando la tasa de inmunización los contagios ocurren en niños que recibieron la vacuna correctamente
Failure to Reach the Goal of Measles EliminationApparent Paradox of Measles Infections in Immunized Persons – doi:10.1001/archinte.1994.00420160048006 – https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/619215
Resulta relevante observar que entre el 20% y el 40% de los contagios de sarampión ocurrieron en individuos que habían recibido la inmunización adecuada. Ante este escenario, las autoridades sanitarias estadounidenses implementaron un programa de vacunación universal de dos dosis. El presente trabajo examina de manera crítica el impacto de la falla de la vacuna SRP (MMR) con la aparición de la enfermedad en personas previamente vacunadas.
Métodos
Se realizó una búsqueda bibliográfica automatizada en la National Library of Medicine para identificar artículos en inglés relativos a brotes de sarampión. El análisis se restringió a informes de brotes en entornos escolares de Estados Unidos y Canadá, complementando la información mediante consultas con expertos para estimar las tasas de fallo de la vacuna. Asimismo, se desarrolló un modelo hipotético de un centro escolar que permitió variar las tasas de inmunización y calcular tanto el fallo vacunal como el porcentaje de casos producidos en estudiantes vacunados.
Resultados
Se identificaron 18 informes de brotes en poblaciones escolares con niveles de inmunización muy elevados, situados entre el 71% y el 99,8%. A pesar de esta amplia cobertura, entre el 30% y el 100% de los casos registrados (con una media del 77%) afectaron a estudiantes que ya habían sido vacunados. El modelo desarrollado sugiere que, cuando la tasa de inmunización escolar supera el 95%, la mayor parte de los contagios ocurren en niños que recibieron la vacuna correctamente.
Conclusiones
Se observa una paradoja aparente: al alcanzar niveles altos de cobertura vacunal en una población, el sarampión tiende a manifestarse principalmente en individuos vacunados. Debido a la tasa de fallo propia del fármaco y a la transmisibilidad del virus.
Estudio de Persistencia del ARN del Virus Vacunal del Sarampión
Measles Vaccine Virus RNA in Children More Than 100 Days after Vaccination – https://doi.org/10.3390/v11070636 – https://www.mdpi.com/1999-4915/11/7/636
Índice de Contenidos
- Introducción
- Contexto General del Sarampión y su Vacuna
- Metodología del Estudio 3.1. Diseño y Período 3.2. Técnicas de Detección Utilizadas
- Resultados Principales 4.1. Detección Prolongada del ARN Vacunal 4.2. Confirmación Mediante Múltiples Métodos 4.3. Coinfecciones con Otros Virus Respiratorios
- Interpretación de los Hallazgos
- Implicaciones para la Transmisión del Virus Vacunal
- Conclusiones del Estudio y Perspectivas Futuras
- Referencias Bibliográficas
1. Introducción
En julio de 2019, la revista Viruses publicó un estudio realizado por McMahon, Mackay y Lambert titulado «Measles Vaccine Virus RNA in Children More Than 100 Days after Vaccination» (ARN del Virus de la Vacuna del Sarampión en Niños Más de 100 Días Después de la Vacunación) (1). Este trabajo, llevado a cabo en Queensland, Australia, documentó un hallazgo sin precedentes: la detección de material genético (ARN) del virus vacunal del sarampión en muestras respiratorias de once niños entre 101 y 784 días después de haber recibido la vacuna triple vírica (SRP, o MMR por sus siglas en inglés).
La relevancia de este hallazgo radica en que, hasta ese momento, la evidencia disponible sugería que el ARN del virus vacunal solo podía detectarse hasta aproximadamente 14 días tras la vacunación, considerándose excepcional cualquier detección más allá de ese plazo (1).
Este análisis desglosa el estudio de manera accesible, explicando sus métodos, resultados e implicaciones, con especial atención a la cuestión de la posible transmisión del virus vacunal.
2. Contexto General del Sarampión y su Vacuna
Las vacunas contra el sarampión, desarrolladas en la década de 1960 a partir de virus salvajes del clado A, son vacunas de virus vivos atenuados. Esto significa que contienen el virus del sarampión vivo pero modificado para reducir su capacidad de causar enfermedad.
Para la vigilancia epidemiológica, los virus del sarampión se clasifican en ocho clados designados de la A a la H, que contienen 24 genotipos reconocidos. Tras el uso global de la vacuna, el genotipo salvaje A se considera actualmente inactivo, y todas las detecciones del genotipo A se asocian exclusivamente a la vacuna (1). Esto es fundamental para entender el estudio: cuando los investigadores encuentran virus del genotipo A en una muestra, saben con certeza que proviene de la vacuna y no de una infección natural.
Australia fue certificada por la OMS como país que ha eliminado el sarampión endémico en marzo de 2014, lo que significa que todos los casos detectados en ese país desde entonces son importados o asociados a la vacuna (1). En este contexto de eliminación, la vigilancia permitió descubrir los hallazgos que el estudio reporta.
3. Metodología del Estudio
3.1. Diseño y Período
El estudio se llevó a cabo entre 2013 y 2017 en el Laboratorio de Virología de Salud Pública de Queensland, que era el único laboratorio en ese estado australiano que ofrecía de forma rutinaria pruebas de PCR para sarampión. Durante este período de cinco años, se recibieron 9.940 muestras para diagnóstico rutinario de sarampión mediante PCR, procedentes de médicos de atención primaria, hospitales y laboratorios privados de patología (1).
El trabajo fue clasificado como una actividad de garantía de calidad y auditoría de la práctica clínica, por lo que recibió una exención de revisión ética completa tanto por el Comité de Ética en Investigación Humana de Children’s Health Queensland como por el Comité de Ética Humana de Forensic and Scientific Services (1).
3.2. Técnicas de Detección Utilizadas
Los investigadores emplearon un enfoque de múltiples capas para confirmar sus hallazgos, lo que hace que los resultados sean particularmente robustos:
Primera capa: RT-rPCR para detección inicial. Se utilizó una prueba de reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa en tiempo real (RT-rPCR) dirigida al gen de la proteína de fusión (gen F), diseñada para detectar todos los genotipos de sarampión. Las muestras positivas se volvieron a extraer y se repitió la prueba (1).
Segunda capa: RT-rPCR específica para virus vacunal. Las muestras positivas de pacientes sin antecedentes conocidos de contacto con sarampión o con historial de vacunación reciente se analizaron adicionalmente con una RT-rPCR dirigida al gen de la proteína de matriz (gen M), diseñada específicamente para detectar la cepa vacunal del genotipo A (1).
Tercera capa: RT-rPCR de confirmación. Se realizó una tercera RT-rPCR dirigida al gen de la nucleoproteína (gen N) para confirmar todos los resultados positivos (1).
Cuarta capa: RT-PCR convencional y secuenciación genética. Las muestras positivas se sometieron a tres ensayos de RT-PCR semianidada convencional dirigidos a tres genes distintos: el gen N (fragmento de 450 nucleótidos, el estándar recomendado por la OMS para genotipado), el gen de la hemaglutinina (gen H, fragmento de 515 nucleótidos) y el gen de la proteína grande (gen L, fragmento de 494 nucleótidos). Los productos amplificados se secuenciaron y se compararon con las cepas de referencia de la OMS mediante análisis filogenético (1).
Controles de contaminación. El laboratorio, acreditado a nivel nacional, utilizaba un flujo de trabajo unidireccional con salas separadas para extracción, preparación de muestras, amplificación y análisis post-PCR. Se emplearon controles sintéticos no virales, controles sin molde y controles negativos de extracción. El virus vacunal no se cultivaba ni se utilizaba como control positivo en el laboratorio (1).
Esta metodología de cinco dianas genéticas independientes más la secuenciación hace extremadamente improbable que los resultados sean artefactos de laboratorio o falsos positivos.
4. Resultados Principales
4.1. Detección Prolongada del ARN Vacunal
Durante el período de estudio, se detectó ARN de la cepa vacunal del sarampión en 141 muestras. De estas, 106 muestras (75,2%) se detectaron dentro de los primeros 19 días tras la vacunación, lo cual es consistente con la literatura previa. Diez muestras se detectaron entre los 21 y 40 días, y doce muestras entre los 41 y 100 días (1).
El hallazgo más sorprendente fue la detección de ARN del virus vacunal en especímenes de once niños (seis niñas y cinco niños) con edades comprendidas entre los 15 y los 45 meses, más de 100 días después de la vacunación, con un rango de 101 a 784 días (más de dos años) (1). La Tabla 1 del estudio detalla cada caso:
| Caso | Edad/Sexo | Días Post-Vacunación | Vacuna Recibida |
|---|---|---|---|
| 1 | 23 meses, F | 218 | Priorix (MCV1) |
| 2 | 17 meses, F | 142 | M-M-R II (MCV1) |
| 3 | 25 meses, M | 345 | Priorix (MCV1) |
| 4 | 30 meses, F | 548 | Priorix (MCV1) |
| 5 | 16 meses, F | 125 | M-M-R II (MCV1) |
| 6 | 16 meses, M | 147 | M-M-R II (MCV1) |
| 7 | 33 meses, M | 471 | Priorix-tetra (MCV2) |
| 8 | 15 meses, M | 101 | Priorix (MCV1) |
| 9 | 16 meses, F | 110 | M-M-R II (MCV1) |
| 10 | 17 meses, F | 139 | M-M-R II (MCV1) |
| 11 | 45 meses, M | 784 | Priorix-tetra (MCV2) |
MCV1 = primera dosis de vacuna con componente antisarampionoso; MCV2 = segunda dosis; F = femenino; M = masculino. Adaptado de McMahon et al. (1).
De particular interés es el caso 4, que fue el caso índice que desencadenó la búsqueda sistemática de detecciones tardías. Se trataba de una niña de 30 meses que presentó una enfermedad clínica leve considerada atípica para sarampión y sin factores de riesgo (sin viajes recientes ni contacto conocido con casos). La investigación reveló que su muestra, recogida 548 días después de su vacunación más reciente, contenía ARN del virus vacunal (1).
4.2. Confirmación Mediante Múltiples Métodos
Los resultados fueron confirmados mediante un riguroso proceso de verificación:
- Los once casos fueron positivos en la RT-rPCR del gen F (detección universal de sarampión) y en la RT-rPCR del gen M (específica para cepa vacunal) (1).
- Diez de los once casos fueron positivos en la RT-rPCR del gen N. El caso restante (caso 11, 784 días post-vacunación) mostró valores de ciclo umbral (CT) muy altos (39-40), indicando niveles de ARN cercanos al límite de detección; sin embargo, se confirmó mediante secuenciación del gen L (1).
- Los diez casos con secuenciación exitosa del gen N fueron determinados como genotipo A en la base de datos MeaNS de la OMS, confirmando su origen vacunal. El análisis filogenético mostró que todas las secuencias formaban un grupo claramente separado de las cepas salvajes del clado A (1).
- Ocho casos fueron confirmados adicionalmente mediante secuenciación del gen H, y ocho mediante secuenciación del gen L. En todos los casos secuenciados, se observó un 100% de homología con la cepa vacunal, excepto una mutación puntual sinónima en el caso 4 (G404D en el gen H) (1).
- Seis extractos con los valores de CT más bajos se enviaron al Laboratorio de Referencia Regional de Sarampión de la OMS en Melbourne para confirmación externa. Cuatro de los seis fueron confirmados como positivos y tipificados como genotipo A (1).
4.3. Coinfecciones con Otros Virus Respiratorios
Un dato relevante es que cinco de los once niños presentaban infecciones concurrentes por otros virus respiratorios en el momento de la detección del ARN vacunal: virus respiratorio sincitial (VRS) en dos casos, adenovirus en dos casos, metaneumovirus humano en un caso, y parainfluenza tipo 3 en un caso (coinfectando junto con VRS) (1). Los autores señalan que no es posible determinar si estas coinfecciones están relacionadas con la persistencia del ARN vacunal o si se trata de hallazgos incidentales.

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5. Interpretación de los Hallazgos
Para entender adecuadamente estos resultados, es necesario distinguir entre la detección de ARN viral y la presencia de virus infeccioso capaz de replicarse y transmitirse.
Tras la infección natural por sarampión, el virus se disemina desde el tracto respiratorio al tejido linfoide local a través de linfocitos, macrófagos y células dendríticas infectadas. Desde allí, se exporta sistémicamente a una amplia gama de órganos (1). En circunstancias normales, el virus es eliminado por una respuesta inmunitaria adaptativa funcional. Sin embargo, se ha documentado que el virus del sarampión puede persistir en tejido linfoide hasta seis meses después de la infección natural, donde podría contribuir a la maduración de la respuesta inmunitaria (1).
Existen precedentes de detección prolongada de ARN del sarampión en diversos tejidos:
- Se ha detectado ARN del virus del sarampión en biopsias de íleon de dos niños al menos seis meses después de recibir la vacuna antisarampionosa (referencia 23 del estudio original) (1).
- Se ha encontrado ARN del virus en linfocitos de personas sanas que tuvieron infección natural hasta 30 años antes (referencia 24 del estudio original) (1).
- Se ha detectado ARN en aspirados de médula ósea y en tejidos de autopsia de personas aparentemente sanas, incluyendo cerebro, pulmón, hígado, riñón y bazo, con una prevalencia de detección del 8-20% (referencias 25 y 26 del estudio original) (1).
- La persistencia del virus vacunal ha sido particularmente evidente en pacientes inmunodeprimidos. Existen informes de inmunodeficiencias no diagnosticadas que llevaron a encefalitis con cuerpos de inclusión tras la vacunación (referencia 28), y de deficiencia de IFNAR2 asociada a encefalitis fatal con IgM persistente contra el sarampión tras la vacunación (referencia 29) (1).
Los autores plantean la hipótesis de que el tejido linfoide local del tracto respiratorio podría ser un reservorio importante para la persistencia del virus vacunal, y sugieren que este debería ser un objetivo para futuros estudios prospectivos (1).
6. Implicaciones para la Transmisión del Virus Vacunal
Esta es la cuestión central que el estudio plantea.
- El ARN del virus vacunal se detectó en el tracto respiratorio (hisopos nasofaríngeos y nasales), que es precisamente la vía de transmisión natural del sarampión. El virus del sarampión se transmite por gotitas respiratorias y aerosoles, y el tracto respiratorio superior es la puerta de entrada y salida del virus (1).
- La persistencia documentada de ARN hasta 784 días (más de dos años) después de la vacunación amplía enormemente la ventana temporal durante la cual podría existir material genético viral en las secreciones respiratorias (1).
- El estudio documenta que la cepa vacunal es genéticamente estable en su persistencia (100% de homología en la mayoría de los casos), lo que indica que el ARN detectado no es simplemente material genético degradado sin significado biológico (1).
- Existía un caso previo reportado en la literatura de detección del virus vacunal en nasofaringe cinco semanas después de la vacunación (referencia 33 del estudio), y detección en orina 25 días después (referencia 34) (1), lo que indica que detecciones más allá de las dos semanas estándar no son completamente inauditas.
El escenario más plausible según la evidencia disponible:
La interpretación más razonable de los datos es que el ARN del virus vacunal puede persistir en el tejido linfoide del tracto respiratorio durante períodos prolongados —posiblemente de forma similar a como lo hace el virus salvaje tras la infección natural.
7. Conclusiones del Estudio y Perspectivas Futuras
Los autores también destacan la importancia de genotipar todas las detecciones de sarampión, no solo para proporcionar evidencia de laboratorio de la ausencia de circulación endémica, sino para documentar la prevalencia y epidemiología detallada de la detección del clado A vacunal (1).
En resumen, este estudio abre una ventana a un fenómeno previamente no documentado la persistencia prolongada de ARN del virus vacunal del sarampión en el tracto respiratorio. La posibilidad teórica de transmisión del virus vacunal existe. La comunidad científica tiene ahora la responsabilidad de investigar estas preguntas con rigor, sin minimizar los hallazgos pero también sin extraer conclusiones prematuras que no están respaldadas por los datos. Como hemos publicado en el estudio anterior, la transmisión del virus vacunal desde un individuo recientemente inmunizado a otros es un evento biológicamente posible y documentado, no una hipótesis marginal.
8. Referencia Bibliográfica
- McMahon J, Mackay IM, Lambert SB. Measles vaccine virus RNA in children more than 100 days after vaccination. Viruses. 2019;11(7):636. doi:10.3390/v11070636.
Pacientes Previamente Vacunados y No Vacunados en California
Clinical Characteristics of Measles in Previously Vaccinated and Unvaccinated Patients in California -DOI: 10.1093/cid/ciy286 – https://academic.oup.com/cid/article/67/9/1315/5034094
Índice de contenidos
- Resumen
- Contexto Histórico: Lo que Sabíamos Antes
- ¿Quiénes Realizaron el Estudio y Por Qué?
- Metodología: ¿Cómo se Hizo?
- Resultados Principales 5.1. Distribución de los Casos 5.2. Gravedad de la Enfermedad Según Vacunación 5.3. Tiempo Transcurrido Desde la Última Vacunación 5.4. Transmisión Desde Personas Vacunadas
- Discusión: Lo que Significan Estos Hallazgos 6.1. Fracaso Vacunal Primario vs. Secundario 6.2. El Problema de la Inmunidad Menguante 6.3. Implicaciones para la Salud Pública
- Limitaciones del Estudio
- Conclusiones
- Referencias
1. Resumen
Este estudio, publicado en la revista Clinical Infectious Diseases en 2018, analizó todos los casos confirmados de sarampión en California durante 16 años (2000-2015). Los investigadores descubrieron algo que contradice la narrativa habitual: las personas que habían recibido dos o más dosis de la vacuna triple vírica (SRP/MMR) podían contraer sarampión y, en algunos casos documentados, transmitirlo a otras personas no vacunadas. El estudio confirma que la vacuna no proporciona una protección absoluta ni impide necesariamente el contagio a terceros.
2. Contexto Histórico: Lo que Sabíamos Antes
En 1846, durante la epidemia de sarampión en las Islas Feroe, Peter Panum observó que todas las personas que habían padecido sarampión en la epidemia anterior de 1781 estaban protegidas, a pesar de no haber estado expuestas al virus durante 65 años (5). Esto sugería que la inmunidad natural duraba toda la vida.
Cuando se desarrolló la vacuna Edmonston B en los años 50 y 60, los patrones de disminución de anticuerpos tras la vacunación eran similares a los de niños que habían padecido sarampión natural (6). Por ello, se esperaba que los niños vacunados tuvieran inmunidad de por vida.
Sin embargo, estudios posteriores de Krugman demostraron que los niños que recibieron la cepa vacunal Schwarz (más atenuada) presentaban títulos de anticuerpos significativamente más bajos, y un 9% tenía títulos indetectables a los 12 años (11). En contraste, todos los niños que habían padecido sarampión natural mantenían títulos detectables.
3. ¿Quiénes Realizaron el Estudio y Por Qué?
Los autores son James D. Cherry, de la Facultad de Medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y Matt Zahn, de la Agencia de Salud del Condado de Orange. Cherry fue el investigador principal durante la epidemia de sarampión de 1971-1972 en St. Louis, donde se describieron por primera vez los fracasos vacunales (12, 13).
El estudio se realizó porque durante los últimos 25 años se habían realizado pocas investigaciones sobre las características clínicas del sarampión en personas vacunadas, a pesar de que el fracaso vacunal se conocía desde 1972.
4. Metodología: ¿Cómo se Hizo?
Se revisaron todos los casos confirmados de sarampión notificados al Departamento de Salud Pública de California entre el 1 de enero de 2000 y el 31 de diciembre de 2015. La confirmación se realizó mediante:
- Demostración de anticuerpos IgM específicos contra el sarampión
- Demostración de ARN del virus mediante PCR en muestras de garganta, nasofaringe u orina
Se analizaron edad, sexo, fechas de vacunación, historial de exposición, hallazgos clínicos e historial de transmisión. Se excluyeron 17 casos que recibieron profilaxis post-exposición y 151 casos sin documentación verificable de vacunación.
La muestra final fue de 232 casos confirmados con estado de vacunación verificado.
5. Resultados Principales
5.1. Distribución de los Casos
De los 232 casos con estado de vacunación verificado:
- 186 (80%) no estaban vacunados
- 20 (9%) habían recibido 1 dosis de la vacuna
- 26 (11%) habían recibido 2 o más dosis de la vacuna
El 69% de los casos ocurrieron entre 2011 y 2015, lo que indica un aumento de casos importados en años recientes.
5.2. Gravedad de la Enfermedad Según Vacunación
Este es el hallazgo central. Los investigadores compararon cinco indicadores clínicos según el número de dosis recibidas:
Hospitalización:
- No vacunados: 29%
- 1 dosis: 26%
- 2 o más dosis: 8%
La diferencia entre no vacunados y vacunados con 2 o más dosis fue estadísticamente significativa (P = 0,0302).
Tos:
- No vacunados: 94%
- 1 dosis: 80%
- 2 o más dosis: 50%
Diferencia altamente significativa entre no vacunados y vacunados con 2 o más dosis (P < 0,0001).
Coriza (secreción nasal):
- No vacunados: 83%
- 1 dosis: 88%
- 2 o más dosis: 20%
Diferencia altamente significativa entre no vacunados y vacunados con 2 o más dosis (P < 0,0001).
Conjuntivitis:
- No vacunados: 71%
- 1 dosis: 53%
- 2 o más dosis: 24%
Diferencia altamente significativa (P < 0,0001).
Fiebre:
- No vacunados: 98%
- 1 dosis: 95%
- 2 o más dosis: 85%
Diferencia significativa (P = 0,00518).
El análisis de tendencia (Cochran-Armitage) confirmó que a mayor número de dosis, menor gravedad de los síntomas, pero la enfermedad seguía presente.
5.3. Tiempo Transcurrido Desde la Última Vacunación
Para los 42 casos de fracaso vacunal con fechas conocidas:
| Dosis recibidas | Media (años) | Mediana (años) | Rango |
|---|---|---|---|
| 2 o más dosis | 15,4 | 16,7 | 6,0 – 23,6 años |
| 1 dosis | 18,2 | 21 | 52 días – 49,2 años |
Esto revela un dato crucial: la protección vacunal disminuye con el tiempo. La mediana de 16,7 años en los fracasos con 2 o más dosis sugiere que una proporción significativa de adultos de mediana edad podrían ser susceptibles al sarampión por inmunidad menguante.
5.4. Transmisión Desde Personas Vacunadas
Este es quizás el hallazgo más relevante para la salud pública. De los 26 casos con 2 o más dosis de vacuna:
- 3 casos (12%) transmitieron el virus a contactos no vacunados
Los detalles son esclarecedores:
- Caso 1: Presentaba tos y fiebre, pero NO coriza ni conjuntivitis. Transmitió el sarampión a un amigo cercano que pasó más de 5 horas en su casa.
- Caso 2: Presentaba enfermedad leve. Transmitió a 2 miembros de su familia.
- Caso 3: Presentaba tos y fiebre, pero NO coriza ni conjuntivitis. Transmitió a un contacto del hogar.
Es decir, personas con síntomas atenuados (sin el cuadro clásico completo) pudieron contagiar a otros. La ausencia de coriza y conjuntivitis no impidió la transmisión.
6. Discusión: Lo que Significan Estos Hallazgos
6.1. Fracaso Vacunal Primario vs. Secundario
El estudio distingue dos tipos de fracaso vacunal:
Fracaso primario: La persona nunca desarrolló inmunidad tras la vacunación. El sistema inmunitario responde con anticuerpos IgM como si fuera la primera exposición al virus.
Fracaso secundario: La persona desarrolló inmunidad inicialmente, pero esta disminuyó con el tiempo. Al exponerse al virus, el sistema inmunitario muestra memoria inmunológica (respuesta IgG), pero no logra prevenir la enfermedad. Los síntomas suelen ser más leves.
Los autores señalan que los casos con 2 o más dosis probablemente son fracasos secundarios, dado el patrón de enfermedad más leve. Sin embargo, reconocen que no pueden demostrarlo con certeza sin estudios de avidez de anticuerpos o IgM.
6.2. El Problema de la Inmunidad Menguante
Cherry ya había documentado en 1978 que la respuesta de anticuerpos tras la revacunación en personas con fracaso secundario no era duradera (29). Un estudio más reciente en Wisconsin confirmó que personas revacunadas tenían títulos bajos de anticuerpos 5 años después (30).
El problema se agrava por la falta de exposición natural. En poblaciones donde el sarampión ya no circula, no hay refuerzos naturales (boosting) que mantengan los títulos de anticuerpos elevados. Los autores advierten:
«Debido a la falta de exposición durante los últimos 17 años y el consiguiente refuerzo de títulos de anticuerpos, es posible que algunas personas de mediana edad en Estados Unidos, si se exponen, desarrollen sarampión debido a inmunidad menguante» (31).
Esto contradice directamente la afirmación de que una población altamente vacunada está completamente protegida mediante inmunidad de grupo.
Diferentes alternativas han demostrado una importante actividad antiinflamatoria y antioxidante, lo que contribuye a reducir la inflamación y el daño tisular. Estas ofrecen un método complementario o alternativo para un tratamiento eficaz y seguro. En esta revisión, se toman en cuenta la seguridad y la eficacia (incluidos los resultados en cuanto al dolor y la inflamación). Descargar click aqui
6.3. Implicaciones para la Salud Pública
Los autores hacen una observación fundamental que a menudo se omite en el debate público:
«Todos nuestros casos de fracaso vacunal y todos los casos de fracaso vacunal en otros estudios requirieron la misma cantidad de esfuerzo de salud pública en el rastreo de contactos que los casos primarios de sarampión.»
Además, señalan un problema diagnóstico importante: como el sarampión en personas con fracaso vacunal secundario puede presentarse sin tos, coriza o conjuntivitis, los médicos deberían realizar pruebas de PCR con mayor frecuencia. Una persona vacunada con un exantema atípico podría no ser diagnosticada como sarampión, facilitando la transmisión silenciosa.
7. Conclusiones
El estudio Cherry & Zahn demuestra con datos de 16 años que:
- La vacuna SRP no proporciona inmunidad de por vida comparable a la infección natural. La mediana de tiempo hasta el fracaso vacunal con 2 dosis fue de 16,7 años.
- Las personas vacunadas pueden contraer sarampión y, aunque los síntomas son más leves, pueden transmitirlo a contactos no vacunados (documentado en 3 de 26 casos, un 12%).
- La presentación clínica atenuada en vacunados (sin coriza ni conjuntivitis) puede dificultar el diagnóstico, permitiendo transmisión no detectada.
- El esfuerzo de salud pública requerido es idéntico para casos en vacunados y no vacunados.
- Los adultos de mediana edad que fueron vacunados en la infancia y no han tenido exposición natural podrían ser susceptibles, especialmente al viajar a zonas endémicas.
El estudio no cuestiona la utilidad de la vacuna, pero sí desmiente la noción de que la vacunación universal con dos dosis garantiza la eliminación del sarampión o que las personas vacunadas no pueden contribuir a la transmisión. La inmunidad menguante es un fenómeno real con implicaciones para las estrategias de salud pública que merece más investigación, particularmente en cohortes de personas de mediana edad, como los propios autores recomiendan.
9. Referencias
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Detectaron el virus de la vacuna contra el sarampión en niños entre 100 días y 800 dias despues de la vacunación
Ver más en: https://cienciaysaludnatural.com/vacuna-de-sarampion-podria-generar-brotes-de-sarampion/
Se dispone de datos sobre la detección de ARN del virus de la vacuna contra el sarampión (measles vaccine virus, MeVV) en humanos después de la vacunación. La evidencia disponible sugiere que el ARN de MeVV puede identificarse hasta 14 días después de la vacunación, con una detección más allá de esto. En las pruebas de diagnóstico de rutina, utilizaron dos ensayos de reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa en tiempo real (RT-rPCR) dirigidos a los genes M y F para identificar el virus del sarampión (MeV) y el ARN de MeVV. Las pruebas de confirmación se realizaron con un gen N RT-rPCR, seguido de la confirmación de la secuencia de RT-rPCR positivos por ensayos de RT-PCR convencionales semianidados dirigidos a porciones de los genes N, H y L. Reportamos la detección y confirmación de ARN de MeVV del tracto respiratorio de 11 niños entre 100 y 800 días después de la recepción más reciente de la vacuna de sarampión. Estos nuevos hallazgos enfatizan la importancia de genotipar todas las detecciones de MeV y resaltan la necesidad de un trabajo adicional para evaluar si el ARN de MeVV persistente representa un virus viable y si puede ocurrir la transmisión a contactos cercanos.

Prospecto de la Vacuna triple viral, SRP, contra sarampión, rubeola y paperas
https://www.merck.com/product/usa/pi_circulars/m/mmr_ii/mmr_ii_pi.pdf
1) La vacuna contra el sarampión no brinda la protección anunciada y presenta riesgos graves. Para el sarampión, desde su declaración de erradicación en 2000 hasta 2015, hubo 18 estudios de sarampión publicados (9 resúmenes anuales y 9 informes de brotes), que describieron 1416 casos de sarampión (rango de edad individual, 2 semanas-84 años; 178 casos menores de 12 meses) y el 43,2% había sido vacunado contra el sarampión.
En este trabajo no se reportaron hospitalizaciones ni muertes. Entre los 32 informes de brotes de tos ferina, que incluyeron a 10.609 personas cuyo estado de vacunación se informó (rango de edad, 10 días a 87 años), las 5 epidemias más grandes en todo el estado tenían proporciones sustanciales (55 %) que estaban vacunadas.
Si bien los autores, como muchos en la salud pública, intentaron culpar a la víctima (pacientes y familias) por la vacilación de la vacuna, tuvieron que admitir: “Sin embargo, también ocurrieron varios brotes de tos ferina en poblaciones altamente vacunadas, indicando inmunidad menguante.” Para la tos ferina, que se trata fácilmente con antibióticos, no se informaron hospitalizaciones ni muertes en este estudio.
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