Riesgos y efectos adversos de la Terapia de reemplazo hormonal bioidéntica

Índice de contenidos

  1. ¿Qué es la terapia de reemplazo hormonal bioidéntica?
  2. ¿Por qué se habla tanto de ella?
  3. Efectos adversos reportados en estudios
    • 3.1. Molestias comunes: dolor de cabeza, sangrado y sensibilidad mamaria
    • 3.2. Reacciones en la piel
    • 3.3. Efectos androgénicos: acné, vello y cambios en la voz
    • 3.4. Riesgos con pellets subcutáneos
    • 3.5. Errores de formulación y contaminación
  4. Lo que los estudios NO han podido evaluar todavía
    • 4.1. Cáncer de mama
    • 4.2. Enfermedad cardiovascular
    • 4.3. Cáncer de endometrio
  5. La gran advertencia: el problema del subregistro
  6. ¿Es más segura que la terapia hormonal convencional?
  7. Conclusión: lo que sabemos y lo que no
  8. Referencias

Parte 2 Alternativas Naturales

  1. Introducción: Alternativas naturales
  2. Fitoestrógenos: las hormonas vegetales
    • 2.1. Isoflavonas de soja
    • 2.2. Extracto de trébol rojo
    • 2.3. Genisteína: el fitoestrógeno más potente
  3. Hierbas y suplementos no hormonales
    • 3.1. Cimicífuga (black cohosh)
    • 3.2. Hierba de San Juan (St. John’s wort)
    • 3.3. Aceite de onagra (evening primrose oil)
    • 3.4. Dong quai (angélica china)
    • 3.5. Ginseng
    • 3.6. Salvia y alfalfa
    • 3.7. Polen de flores
  4. Intervenciones no farmacológicas
    • 4.1. Acupuntura
    • 4.2. Hipnosis y terapias mente-cuerpo
  5. El efecto placebo: un actor protagonista
  6. Conclusión: lo que funciona, lo que no y lo que está por verse
  7. Referencias

1. ¿Qué es la terapia de reemplazo hormonal bioidéntica?

La terapia de reemplazo hormonal bioidéntica (THB, o BHT por sus siglas en inglés) utiliza hormonas que tienen una estructura química idéntica a las que produce el cuerpo humano de forma natural: estradiol, progesterona, testosterona y, a veces, dehidroepiandrosterona (DHEA) (1). Estas hormonas se obtienen generalmente a partir de extractos vegetales modificados en laboratorio, y se presentan en cremas, geles, parches, cápsulas orales, óvulos vaginales o pellets que se implantan bajo la piel.

Existen dos categorías importantes que distinguir:

  • THB con productos aprobados por la FDA: fabricados por laboratorios farmacéuticos bajo estrictos controles de calidad, con estudios clínicos que respaldan su uso.
  • THB compuesta o personalizada (cBHT): preparada en farmacias de formulación magistral, donde se mezclan hormonas a medida para cada paciente. Estos productos no pasan por el proceso de aprobación de agencias sanitarias como la FDA o COFEPRIS (2).

La confusión es frecuente porque la palabra «bioidéntica» suena a natural y, por tanto, a inocua. Pero la realidad farmacológica es más compleja.

2. ¿Por qué se habla tanto de ella?

El interés por la THB explotó tras la publicación del gran estudio Women’s Health Initiative (WHI) en 2002. Aquel ensayo encontró que la terapia hormonal convencional (estrógenos equinos conjugados más progestina sintética) aumentaba el riesgo de cáncer de mama, accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria (3). Millones de mujeres abandonaron el tratamiento y muchas buscaron alternativas que percibían como más seguras por ser «naturales». Las farmacias de formulación magistral aprovecharon este vacío y el mercado de la THB compuesta creció de forma explosiva.

Sin embargo, que algo sea natural no garantiza que sea seguro. La pregunta clave es: ¿qué dicen realmente los estudios revisados por pares sobre los efectos adversos?

Este documento contiene la suficiente evidencia cientifica (más de 150 referencias) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y lograr exenciones para prevenir ser dañadas con vacunas o inyecciones génicas, que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. descargar libro, click aqui

3. Efectos adversos reportados en estudios

La revisión sistemática Cochrane de 2016, que analizó 23 ensayos clínicos aleatorizados con 5.779 mujeres, sigue siendo una de las fuentes más completas (4). A ella se suma el metaanálisis de Liu y colaboradores publicado en 2022 en la revista Menopause, que examinó 29 ensayos con 1.808 mujeres (5). Veamos qué encontraron.

3.1. Molestias comunes: dolor de cabeza, sangrado y sensibilidad mamaria

Los eventos adversos como cefalea, hemorragia vaginal y sensibilidad en las mamas fueron significativamente más frecuentes en el grupo que recibió THB en comparación con placebo. La revisión Cochrane reportó una odds ratio (OR) de 2,14, con un intervalo de confianza del 95% que iba de 1,29 a 3,54, lo que significa que el riesgo de sufrir estas molestias fue aproximadamente el doble en las mujeres tratadas (4). En otras palabras, por cada mujer que experimentó estos síntomas con placebo, dos los experimentaron con THB.

Cuanto mayor es la dosis, mayor es el riesgo. Los estudios de subgrupos dentro de la misma revisión mostraron que las dosis más altas de estradiol se asociaban con más efectividad para reducir los sofocos, pero también con una tasa más alta de estos efectos secundarios (4).

3.2. Reacciones en la piel

Las reacciones cutáneas —irritación, enrojecimiento, sarpullido— fueron especialmente frecuentes entre las mujeres que usaron formas transdérmicas (parches o geles) de estradiol. La revisión Cochrane lo documentó de forma consistente en múltiples ensayos incluidos (4). No es un efecto grave, pero sí molesto y motivo frecuente de abandono del tratamiento.

3.3. Efectos androgénicos: acné, vello y cambios en la voz

El metaanálisis de Liu (2022) encontró que la dehidroepiandrosterona, DHEA compuesta, tanto en presentación oral como vaginal, se asoció con un riesgo significativamente mayor de efectos androgénicos en comparación con placebo: un riesgo relativo (RR) de 3,87, con un intervalo de confianza del 95% de 1,28 a 11,65 (5). Esto significa que las mujeres que usaron DHEA tuvieron casi cuatro veces más probabilidades de desarrollar acné, hirsutismo (crecimiento de vello en zonas típicamente masculinas) o cambios en la voz que aquellas que recibieron placebo.

Para el resto de hormonas —estradiol, estriol, progesterona y testosterona—, los mismos autores no encontraron un aumento significativo del riesgo de efectos adversos en los estudios a corto plazo (5). Pero la DHEA sí marcó una diferencia clara.

3.4. Riesgos con pellets subcutáneos

Los pellets o implantes subcutáneos de larga duración merecen un apartado especial. Un estudio retrospectivo citado por García-Sáenz y colaboradores (2024) comparó a mujeres que usaban pellets de hormonas bioidénticas compuestas frente a mujeres con terapia hormonal convencional, y encontró una incidencia mucho mayor de efectos secundarios en el grupo de pellets: un 57,6% frente a un 14,8%, una diferencia estadísticamente muy significativa (6).

Los problemas más destacados fueron:

  • Sangrado uterino anormal: OR de 7,9 (IC 95%: 3,6-17). Es decir, casi ocho veces más frecuente en usuarias de pellets.
  • Histerectomía: OR de 3,2 (IC 95%: 1,1-9,3). Triple riesgo de terminar necesitando extirpación del útero.
  • Concentraciones suprafisiológicas de estradiol y testosterona en sangre: los pellets liberan hormonas de forma impredecible, y en muchas mujeres los niveles en sangre superan con creces lo fisiológico (6,7).

El problema de fondo es la farmacocinética errática de los pellets: una vez implantados, no hay forma de controlar la velocidad de liberación, y si la dosis resulta excesiva, la paciente queda expuesta a niveles hormonales anormalmente altos durante meses.

3.5. Errores de formulación y contaminación

El informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos (2020) documentó, a partir de datos del sistema de notificación de eventos adversos de la FDA (FAERS), múltiples incidentes relacionados con la THB compuesta (8):

  • Sobredosificaciones accidentales, incluyendo casos relacionados con el tratamiento de disforia de género.
  • Síntomas de abstinencia hormonal en niños por exposición accidental a estrógenos y andrógenos bioidénticos (por ejemplo, al tocar la crema aplicada en la piel de la madre).
  • Errores de etiquetado: un caso documentado de reacción alérgica al propilenglicol en un producto cuya etiqueta indicaba erróneamente «libre de propilenglicol».
  • Infecciones localizadas por falta de esterilidad en preparaciones inyectables o implantables, incluyendo extrusiones de pellets infectados.
  • Náuseas y vómitos en mujeres expuestas a dosis excesivas de estrógenos (8).

La Endocrine Society, en su declaración científica de 2016, advirtió explícitamente sobre la falta general de estandarización y control de calidad en la producción de hormonas bioidénticas compuestas, señalando el riesgo de:

  • subdosificación,
  • sobredosificación o
  • contaminación (9).

Citó además el precedente del brote de meningitis fúngica de 2012, causado por glucocorticoides contaminados elaborados en una farmacia de formulación magistral, como recordatorio de que estos riesgos no son teóricos.

4. Lo que los estudios NO han podido evaluar todavía

Aquí está el punto más crítico y el que toda persona considerando la THB debe entender con claridad.

4.1. Cáncer de mama

Ninguno de los ensayos clínicos disponibles ha tenido la duración ni el tamaño muestral necesarios para evaluar el riesgo de cáncer de mama. La revisión Cochrane de 2016 lo declaró explícitamente: «Aún no hay datos disponibles acerca de la seguridad de la THB con respecto a resultados a largo plazo como el ataque cardíaco, el accidente cerebrovascular y el cáncer de mama» (4). El metaanálisis de Liu de 2022 lo reiteró: «No hay suficientes ECA para evaluar el riesgo clínico de cáncer de mama, cáncer de endometrio o enfermedad cardiovascular» (5).

Esto significa que no se sabe aún si la THB compuesta aumenta, disminuye o no afecta el riesgo de cáncer de mama. Cualquier afirmación categórica en un sentido o en otro carece de respaldo científico en este momento.

4.2. Enfermedad cardiovascular

La misma laguna aplica para infartos, accidentes cerebrovasculares y trombosis. El estudio del BMJ de 2024 sobre terapia hormonal convencional contemporánea —que no es directamente sobre THB compuesta, pero es relevante como contexto— encontró que la terapia oral de estrógeno más progestina se asoció con un aumento del riesgo de enfermedad cardíaca isquémica (HR 1,21; IC 95%: 1,00-1,46) y de tromboembolismo venoso (HR 1,61; IC 95%: 1,35-1,92) (10). La tibolona, por su parte, se asoció con un aumento del riesgo de infarto cerebral (HR 1,97) e infarto de miocardio (HR 1,94) (10). Pero estos datos provienen de productos aprobados, no de fórmulas compuestas, para las cuales simplemente no existen estudios equivalentes.

4.3. Cáncer de endometrio

Sabemos que el estrógeno sin oposición (sin progestágeno) aumenta el riesgo de hiperplasia endometrial, lesión precursora de cáncer de endometrio. La revisión Cochrane reportó que en uno de los estudios incluidos, cinco mujeres del grupo de THB desarrollaron hiperplasia endometrial (4). Sin embargo, la mayoría de los ensayos midieron el grosor endometrial por ecografía pero no realizaron biopsias, que serían necesarias para detectar proliferación anormal o cáncer incipiente (5,8). Sin biopsias, no se puede descartar que estén pasando desapercibidas lesiones peligrosas.

5. La gran advertencia: el problema del subregistro

Existe un problema estructural que agrava todas las lagunas de conocimiento anteriores: las farmacias de formulación magistral tradicionales (tipo 503A en EE.UU.) no están obligadas a reportar eventos adversos a la FDA (8). Esto crea un punto ciego masivo en la farmacovigilancia.

El informe de las Academias Nacionales documentó un caso revelador: en 2018, inspectores de la FDA descubrieron en una farmacia de formulación tipo 503B (que sí estaba obligada a reportar) un archivo con más de 4.000 eventos adversos no reportados, de los cuales más de 300 eran graves, acumulados entre 2013 y 2018 (8). Si esto ocurre en una farmacia que legalmente debe reportar, la magnitud del subregistro en las que no tienen esa obligación es imposible de estimar.

Además, una encuesta de 2015 citada en el mismo informe encontró que solo el 30% de los estados de EE.UU. exigían a las farmacias de preparados estériles reportar eventos adversos graves (8).

6. ¿Es más segura que la terapia hormonal convencional?

Aún no hay evidencia que lo demuestre.

La revisión Cochrane comparó directamente la THB con los estrógenos equinos conjugados (terapia convencional) y no encontró pruebas convincentes de una diferencia en efectividad, mientras que los resultados sobre efectos adversos fueron inconsistentes y la calidad de la evidencia fue demasiado baja para establecer conclusiones firmes (4).

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), en su consenso clínico de 2023, fue contundente: «La terapia hormonal menopáusica bioidéntica compuesta no debería prescribirse de forma rutinaria cuando existen formulaciones aprobadas por la FDA» (11). La Endocrine Society, en 2016, afirmó que «no hay evidencia que respalde la noción popularizada de que las hormonas bioidénticas compuestas personalizadas tengan menos riesgos en comparación con los tratamientos hormonales aprobados por la FDA» (9).

Conviene aclarar que estas sociedades médicas no están libres de conflictos de interés —muchas reciben financiación de la industria farmacéutica—, pero por ahora su posición coincide con lo que los datos disponibles muestran: no hay estudios de calidad que respalden la supuesta superioridad en seguridad de la THB compuesta.

La paradoja es la siguiente: millones de mujeres abandonaron la terapia hormonal convencional por miedo a los riesgos demostrados en el Women’s Health Initiative (WHI), y se pasaron a una alternativa sobre cuyos riesgos a largo plazo simplemente no hay datos.

7. Conclusión

Lo que la evidencia revisada por pares muestra hasta ahora puede resumirse así:

  • La THB sí reduce los sofocos mejor que el placebo, con evidencia de calidad baja a moderada (4).
  • Los efectos adversos a corto plazo —dolor de cabeza, sangrado vaginal, sensibilidad mamaria, reacciones cutáneas— son más frecuentes que con placebo y aumentan con la dosis (4).
  • La DHEA compuesta multiplica casi por cuatro el riesgo de efectos androgénicos como acné, hirsutismo y cambios en la voz (5).
  • Los pellets subcutáneos presentan riesgos particulares: sangrado uterino anormal, histerectomía y niveles hormonales suprafisiológicos (6,7).
  • Los errores de formulación y contaminación son un riesgo real y documentado en las preparaciones compuestas (8,9).
  • No hay datos sobre cáncer de mama, cáncer de endometrio, infarto o accidente cerebrovascular a largo plazo para la THB compuesta. Ninguno. El vacío de evidencia es total (4,5,8).
  • El subregistro de eventos adversos es un problema sistémico que impide detectar señales de seguridad (8).

La decisión de usar o no terapia de reemplazo hormonal bioidéntica, THB —especialmente en su versión compuesta— debe tomarse con mucha precaución: no es que se haya demostrado que es peligrosa a largo plazo; es que no se ha demostrado nada, y la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia.

8. Referencias

  1. Santoro N, Braunstein GD, Butts CL, Martin KA, McDermott M, Pinkerton JV. Compounded bioidentical hormones in endocrinology practice: an Endocrine Society scientific statement. J Clin Endocrinol Metab. 2016;101(4):1318-43. https://academic.oup.com/jcem/article-abstract/101/4/1318/2804494
  2. García-Sáenz M, Hernández-Lara L, Martínez-Cruz N, Ochoa-Sosa CA, Ulloa-Aguirre A. Terapia hormonal con compuestos de hormonas bioidénticas y bioética. Rev Mex Endocrinol. 2024;11(2):78-87. https://revistadeendocrinologia.com/wp-content/uploads/2026/07/rme_24_11_3_007-012-1.pdf
  3. Rossouw JE, Anderson GL, Prentice RL, LaCroix AZ, Kooperberg C, Stefanick ML, et al. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women: principal results from the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA. 2002;288(3):321-33. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/195120
  4. Gaudard AMIS, de Souza SS, Puga MED, Marjoribanks J, da Silva EMK, Torloni MR. Bioidentical hormones for women with vasomotor symptoms. Cochrane Database Syst Rev. 2016;(8):CD010407. https://www.cochrane.org/evidence/CD010407_bioidentical-hormones-vasomotor-menopausal-symptoms-hot-flushes-or-night-sweats
  5. Liu Y, Yuan Y, Day AJ, Zhang W, John P, Ng DJ, et al. Safety and efficacy of compounded bioidentical hormone therapy (cBHT) in perimenopausal and postmenopausal women: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Menopause. 2022;29(4):465-82. https://journals.lww.com/menopausejournal/fulltext/10.1097/gme.0000000000001937~safety-and-efficacy-of-compounded-bioidentical-hormone
  6. García-Sáenz M, Hernández-Lara L, Martínez-Cruz N, Ochoa-Sosa CA, Ulloa-Aguirre A. Terapia hormonal con compuestos de hormonas bioidénticas y bioética. Rev Mex Endocrinol. 2024;11(2):78-87. [Citando estudio retrospectivo sobre pellets, referencia 9 del original]. https://revistadeendocrinologia.com/wp-content/uploads/2026/07/rme_24_11_3_007-012-1.pdf
  7. Foreman MM, Jiang D, et al. Adverse events from compounded pellet hormonal therapy reported in FAERS. Presentado en reuniones anuales de la North American Menopause Society, 2017 y 2018. Citado en: National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. The clinical utility of compounded bioidentical hormone therapy. Washington, DC: The National Academies Press; 2020. – No hay un enlace directo para esa referencia, porque no se trata de un artículo publicado en una revista, sino de datos preliminares presentados oralmente en congresos —las reuniones anuales de la North American Menopause Society (NAMS) de 2017 y 2018—.
    Estos datos nunca se publicaron formalmente como artículo independiente. La única fuente que los recoge es el informe de las Academias Nacionales de Ciencias de EE.UU. de 2020 (referencia 8 en el artículo), donde el comité los cita como comunicación personal o presentación en congreso dentro del capítulo sobre seguridad. El informe completo está disponible en acceso abierto aquí:
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK562865/
    La mención concreta a los datos de Jiang aparece en el apartado sobre FAERS (Food and Drug Administration Adverse Event Reporting System) dentro del capítulo 7 de ese libro.
    El dato en sí más que el enlace: el investigador Daniel Jiang reportó en esas reuniones de NAMS una incidencia significativamente mayor de sangrado uterino anormal e histerectomías en mujeres posmenopáusicas tratadas con pellets hormonales compuestos, en comparación con aquellas que usaban pellets aprobados por la FDA. Eso es lo que recoge el informe de las Academias Nacionales y es lo que se menciona en este artículo.
    Para localizar las actas o resúmenes (abstracts) originales de aquellos congresos de NAMS, hay que buscar en los suplementos de la revista Menopause correspondientes a 2017 y 2018, que es donde la sociedad publica los resúmenes de sus reuniones anuales. Pero te adelanto que no siempre están disponibles en acceso abierto.
  8. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. The clinical utility of compounded bioidentical hormone therapy: a review of safety, effectiveness, and use. Washington, DC: The National Academies Press; 2020.
  9. Santoro N, Braunstein GD, Butts CL, Martin KA, McDermott M, Pinkerton JV. Compounded bioidentical hormones in endocrinology practice: an Endocrine Society scientific statement. J Clin Endocrinol Metab. 2016;101(4):1318-43.
  10. Johansson T, Skalkidou A, Sundström-Poromaa I, et al. Contemporary menopausal hormone therapy and risk of cardiovascular disease: a Swedish nationwide register-based emulated target trial. BMJ. 2024;387:e078784.
  11. American College of Obstetricians and Gynecologists. Compounded bioidentical menopausal hormone therapy. Clinical Consensus No. 6. Obstet Gynecol. 2023;142(5):1266-75.
  12. The Clinical Utility of Compounded Bioidentical Hormone Therapy: A Review of Safety, Effectiveness, and Use (2020)
  13. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. 2020. The Clinical Utility of Compounded Bioidentical Hormone Therapy: A Review of Safety, Effectiveness, and Use. Washington, DC: The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/25791.

—————-*—————-

Parte 2 Alternativas Naturales

Índice de contenidos

  1. Introducción: Alternativas naturales
  2. Fitoestrógenos: las hormonas vegetales
    • 2.1. Isoflavonas de soja (orgánica)
    • 2.2. Extracto de trébol rojo
    • 2.3. Genisteína: el fitoestrógeno más potente
  3. Hierbas y suplementos no hormonales
    • 3.1. Cimicífuga (black cohosh)
    • 3.2. Hierba de San Juan (St. John’s wort)
    • 3.3. Aceite de onagra (evening primrose oil)
    • 3.4. Dong quai (angélica china)
    • 3.5. Ginseng
    • 3.6. Salvia y alfalfa
    • 3.7. Polen de flores
  4. Intervenciones no farmacológicas
    • 4.1. Acupuntura
    • 4.2. Hipnosis y terapias mente-cuerpo
  5. El efecto placebo: un actor protagonista
  6. Conclusión: lo que funciona, lo que no y lo que está por verse
  7. Referencias

1. Introducción: Alternativas naturales

Cuando el gran estudio Women’s Health Initiative (WHI) reveló en 2002 que la terapia hormonal convencional aumentaba el riesgo de cáncer de mama, infarto y accidente cerebrovascular, millones de mujeres abandonaron el tratamiento de la noche a la mañana (1). Muchas de ellas buscaron alternativas que percibían como más seguras por ser naturales. Las encuestas indican que aproximadamente el 51% de las mujeres en la menopausia recurren a alguna forma de medicina complementaria o alternativa, y más del 60% la perciben como efectiva (2).

Pero entre la percepción y la evidencia científica hay un trecho considerable. Veamos qué dicen realmente los estudios revisados por pares sobre cada alternativa.

2. Fitoestrógenos: las hormonas vegetales

Los fitoestrógenos son compuestos de origen vegetal con una estructura química parecida a la del estradiol humano, lo que les permite acoplarse —débilmente— a los receptores de estrógeno del cuerpo. Se encuentran en alimentos como la soja (orgánica), las lentejas, los garbanzos y la linaza, y también se venden como extractos concentrados en cápsulas.

2.1. Isoflavonas de soja

La soja es, con diferencia, el fitoestrógeno más estudiado. El metaanálisis de Franco y colaboradores, publicado en JAMA en 2016, analizó 62 estudios con 6.653 mujeres y encontró que el uso de fitoestrógenos —incluyendo las isoflavonas de soja, tanto dietéticas como en suplemento— se asoció con una disminución modesta pero estadísticamente significativa en el número diario de sofocos: una diferencia media ponderada de -1,31 sofocos al día (IC 95%: -2,02 a -0,61) (3). También se observó una leve mejoría en la sequedad vaginal.

El metaanálisis de Oh y colaboradores de 2024, que incluyó 67 estudios, reforzó esta conclusión: los suplementos de origen vegetal redujeron la frecuencia de sofocos en un factor de 1,63 veces en comparación con el placebo, y mejoraron de forma significativa las puntuaciones en todas las escalas de evaluación de síntomas menopáusicos —índice de Kupperman, Escala de Calificación de la Menopausia y Escala de Greene (4).

Sin embargo, la revisión Cochrane —considerada el estándar de oro en revisiones sistemáticas— fue más cautelosa. En su actualización de 2013, que incluyó 43 ensayos con 4.364 participantes, concluyó que no hay evidencia concluyente de que los suplementos de fitoestrógenos reduzcan eficazmente la frecuencia o severidad de los sofocos, y señaló que los beneficios observados en algunos estudios podrían deberse al potente efecto placebo (5). La misma revisión destacó un dato revelador: en los ensayos clínicos, el placebo por sí solo reduce los sofocos entre un 1% y un 59%, lo que ilustra cuán sensible es este síntoma a la sugestión.

¿Cómo reconciliar estas conclusiones aparentemente contradictorias? La diferencia radica en la calidad de los estudios incluidos y en el tipo de producto evaluado. La Cochrane aplicó criterios más estrictos y encontró que muchos ensayos eran pequeños, de baja calidad y con alto riesgo de sesgo. Cuando los estudios son rigurosos, el efecto de las isoflavonas tiende a diluirse.

2.2. Extracto de trébol rojo

El trébol rojo (Trifolium pratense) contiene isoflavonas similares a las de la soja y se comercializa en extractos como Promensil. La revisión Cochrane no encontró diferencias significativas entre Promensil y placebo en la frecuencia diaria de sofocos: la diferencia media fue de -0,93 sofocos al día (IC 95%: -1,95 a 0,10), un resultado que no alcanzó significación estadística (5). El metaanálisis de Franco (2016) tampoco encontró asociación entre el trébol rojo y la reducción de sofocos en 24 horas (3).

En otras palabras, la evidencia para el trébol rojo es, en el mejor de los casos, débil.

2.3. Genisteína: el fitoestrógeno más potente

La genisteína es una isoflavona específica que se encuentra en la soja y que tiene una afinidad particularmente alta por los receptores de estrógeno. La revisión Cochrane de 2013 señaló que los extractos con alto contenido de genisteína —más de 30 miligramos al día— sí mostraron una reducción consistente en la frecuencia de sofocos en los cuatro ensayos que no pudieron combinarse en el metaanálisis principal (5). Es decir, dentro del universo de los fitoestrógenos, la genisteína concentrada parece ser la opción con mejores datos, aunque se necesita más investigación para confirmarlo.

3. Hierbas y suplementos no hormonales

3.1. Cimicífuga (black cohosh)

La cimicífuga (Cimicifuga racemosa o Actaea racemosa) es probablemente el remedio herbal más popular para los síntomas de la menopausia. Pero la evidencia es sorprendentemente contradictoria.

El metaanálisis de Franco (2016) analizó los datos de cuatro ensayos clínicos y no encontró asociación entre la cimicífuga y cambios en el número de sofocos: la diferencia media fue de -0,71 sofocos al día (IC 95%: -2,51 a 1,08), un resultado no significativo (3). La revisión sistemática de Jing y colaboradores de 2025, que incluyó 30 ensayos, reportó que los dos estudios específicos sobre cimicífuga y dong quai no encontraron efectos medibles (6).

Sin embargo, aquí aparece un matiz crucial: el tipo de extracto importa. El metaanálisis de Castelo-Branco y colaboradores de 2020 se centró exclusivamente en el extracto isopropanólico de cimicífuga (iCR), un producto estandarizado fabricado bajo criterios farmacéuticos (7). Con 35 estudios y 43.759 mujeres, de las cuales 13.096 recibieron iCR, los resultados fueron claramente positivos: el iCR fue significativamente superior al placebo para tratar síntomas neurovegetativos y psicológicos, con una diferencia media estandarizada de 0,694 a favor del iCR (p < 0,0001). La eficacia fue comparable a la del estradiol transdérmico en dosis bajas o la tibolona, pero con mejor tolerabilidad y un perfil de beneficio-riesgo superior al de la tibolona (7).

¿Por qué tanta disparidad? Porque «cimicífuga» no es un producto único: hay docenas de preparados distintos con diferentes métodos de extracción, concentraciones y purezas. Muchos de los estudios negativos usaron productos de baja calidad o dosis insuficientes. Los estudios con iCR, un extracto farmacéuticamente estandarizado, muestran consistentemente eficacia. La lección es clara: en fitoterapia, el diablo está en los detalles de la formulación.

Un punto de seguridad importante: el iCR no mostró evidencia de hepatotoxicidad en los estudios clínicos, no alteró los niveles hormonales y no afectó a tejidos sensibles a estrógenos como la mama o el endometrio (7). Los casos aislados de daño hepático reportados con productos de cimicífuga parecen estar relacionados con preparados no estandarizados o contaminados, no con el extracto farmacéutico.

3.2. Hierba de San Juan (St. John’s wort)

La hierba de San Juan (Hypericum perforatum) no actúa sobre los sofocos, sino sobre los síntomas psicológicos de la menopausia: ansiedad, irritabilidad y estado de ánimo depresivo. El metaanálisis de Castelo-Branco (2020) encontró que la combinación de iCR con hierba de San Juan fue superior al iCR solo para los síntomas psicológicos, con tamaños de efecto grandes (0,999 y 1,020 respectivamente) (7). En un estudio, la combinación redujo la puntuación de la Escala de Calificación de la Menopausia en un 50% y la de la Escala de Depresión de Hamilton en un 41,8% (p < 0,001) (7).

La advertencia obligatoria: la hierba de San Juan interactúa con muchísimos medicamentos —antidepresivos, anticonceptivos orales, anticoagulantes, antirretrovirales, inmunosupresores— porque induce las enzimas hepáticas del citocromo P450. No debe tomarse sin consultar con un profesional que revise todas las interacciones posibles.

3.3. Aceite de onagra (evening primrose oil)

El aceite de onagra es rico en ácido gamma-linolénico, un ácido graso omega-6. La evidencia para los sofocos es decepcionante. El único ensayo clínico controlado incluido en la revisión de 2006 no encontró diferencias significativas frente a placebo (8). El metaanálisis más reciente de Thevi y colaboradores (2024) tampoco encontró un efecto significativo sobre los sofocos (9).

Donde el aceite de onagra sí podría tener cierto beneficio es en la sequedad vaginal y la sensibilidad mamaria, pero los datos son preliminares y de baja calidad.

3.4. Dong quai (angélica china)

El dong quai (Angelica sinensis) se ha usado durante siglos en la medicina tradicional china para trastornos ginecológicos. Sin embargo, el único ensayo clínico aleatorizado controlado con placebo no encontró ningún beneficio sobre los sofocos (8). La revisión sistemática de Jing (2025) lo confirmó: los estudios con dong quai no mostraron efectos medibles (6). No hay respaldo científico para su uso en síntomas menopáusicos.

3.5. Ginseng

El ginseng (Panax ginseng) se estudió en un ensayo con 384 mujeres y no mostró diferencias significativas frente a placebo en la frecuencia de sofocos (8). Puede tener otros beneficios —como cierta mejora en la energía y el bienestar general—, pero para los síntomas vasomotores no hay evidencia que lo respalde.

3.6. Salvia y alfalfa

Un único ensayo con 30 mujeres encontró que la combinación de salvia y alfalfa redujo significativamente la frecuencia de sofocos a las 12 semanas en comparación con placebo (8). Es un estudio pequeño y aislado, pero los resultados fueron lo suficientemente llamativos como para que los revisores recomendaran más investigación. La salvia (Salvia officinalis) tiene cierta plausibilidad biológica porque contiene compuestos con afinidad por los receptores de estrógeno, aunque mucho más débiles que las isoflavonas.

3.7. Polen de flores

El extracto de polen purificado, ha mostrado potencial. Una revisión crítica de 2019 señaló que los datos disponibles son insuficientes para sacar conclusiones firmes, pero los estudios preliminares sugieren una posible reducción de los sofocos sin efectos adversos graves (2). Se necesitan ensayos más grandes y de mayor duración.

4. Intervenciones no farmacológicas

4.1. Acupuntura

La acupuntura es, junto con los fitoestrógenos, la alternativa natural más respaldada por la evidencia. El metaanálisis de Chiu y colaboradores de 2015, que incluyó 12 estudios con 869 mujeres, encontró que la acupuntura redujo significativamente tanto la frecuencia de los sofocos (g = -0,35; IC 95%: -0,5 a -0,21) como su severidad (g = -0,44; IC 95%: -0,65 a -0,23) (10). También mejoró las puntuaciones en las subescalas psicológica, somática y urogenital de la Escala de Calificación de la Menopausia.

El metaanálisis paraguas de Befus y colaboradores de 2018, que sintetizó revisiones sistemáticas previas y añadió nuevos ensayos, encontró tamaños de efecto aún mayores: una diferencia media estandarizada de -0,66 (IC 95%: -1,06 a -0,26) para la frecuencia de los sofocos y de -0,49 (IC 95%: -0,85 a -0,13) para la severidad (11). Además, los efectos se mantuvieron hasta tres meses después de finalizar el tratamiento.

El análisis de red más reciente, publicado en 2025, que comparó distintas modalidades de acupuntura en 49 ensayos con 4.579 mujeres, encontró que la electroacupuntura combinada con medicina occidental fue la más eficaz para los síntomas menopáusicos medidos por el índice de Kupperman, mientras que la electroacupuntura sola fue la mejor para la ansiedad (12).

Ahora bien, hay una limitación metodológica importante: cuando se compara la acupuntura real con la acupuntura simulada (agujas colocadas en puntos no terapéuticos o que no penetran la piel), las diferencias se atenúan o desaparecen (11). Esto sugiere que parte del beneficio podría deberse a efectos inespecíficos —el ritual, la atención del terapeuta, las expectativas de la paciente— más que a la estimulación de puntos concretos.

4.2. Hipnosis y terapias mente-cuerpo

La revisión de Johnson y colaboradores de 2019 destacó la hipnosis como la intervención mente-cuerpo con mayor respaldo para los sofocos, con un efecto clínicamente significativo (2). La terapia cognitivo-conductual, la relajación y la meditación también mostraron beneficios, aunque con evidencia menos consistente. Estas intervenciones tienen la ventaja de no presentar efectos adversos farmacológicos y de dotar a la mujer de herramientas que puede usar de por vida.

5. El efecto placebo: un actor protagonista

No se puede hablar de alternativas naturales para la menopausia sin dedicar un espacio al efecto placebo. En los ensayos clínicos de sofocos, el placebo reduce consistentemente la frecuencia de los síntomas entre un 1% y un 59% (5). En el estudio WHI, el grupo placebo experimentó una reducción del 57,7% en los sofocos (13). Esto no significa que las pacientes se estén imaginando los síntomas —los sofocos son reales y tienen una base fisiológica—, sino que el cerebro tiene una capacidad notable para modular la percepción de los síntomas cuando la persona cree que está recibiendo un tratamiento.

Este dato es crucial por dos razones. Primera, porque explica por qué tantas mujeres reportan mejoría con remedios que luego no superan al placebo en ensayos rigurosos. Segunda, porque sugiere que el ritual terapéutico en sí mismo —la consulta, la atención personalizada, el acto de tomar algo— tiene valor clínico, y descartarlo como «solo placebo» sería un error.

6. Conclusión: lo que funciona, lo que no y lo que está por verse

El panorama de las alternativas naturales a la terapia hormonal bioidéntica puede resumirse así, ordenado de mayor a menor respaldo científico:

Respaldo sólido:

  • Acupuntura: reduce la frecuencia y severidad de los sofocos, con efectos que persisten al menos tres meses. La evidencia es consistente aunque parte del efecto podría ser inespecífico (10,11,12).
  • Extracto isopropanólico de cimicífuga (iCR): eficaz para síntomas neurovegetativos y psicológicos, comparable al estradiol en dosis bajas, con buen perfil de seguridad. Crucial usar extractos estandarizados, no cualquier producto del mercado (7).
  • Combinación iCR + hierba de San Juan: añade beneficio para los síntomas psicológicos como ánimo depresivo e irritabilidad. Precaución con las interacciones medicamentosas de la hierba de San Juan (7).

Respaldo moderado pero prometedor:

  • Genisteína en dosis altas (más de 30 mg/día): consistentemente eficaz en los pocos estudios disponibles, pero se necesita más investigación (5).
  • Isoflavonas de soja en general: efecto modesto, inferior al de la terapia hormonal, y muy variable según el producto y la dosis. Los metaanálisis más rigurosos son escépticos (3,4,5).
  • Hipnosis y terapia cognitivo-conductual: beneficiosas y sin riesgos, pero la evidencia es más limitada en cantidad (2).

Evidencia insuficiente o contradictoria:

  • Trébol rojo: los datos no respaldan su uso (3,5).
  • Salvia y alfalfa: un solo estudio pequeño con resultados positivos, insuficiente para recomendarla (8).
  • Polen de flores: datos preliminares prometedores pero insuficientes (2).

Sin respaldo científico:

  • Aceite de onagra: no hay evidencia de eficacia para sofocos (8,9).
  • Dong quai: el único ensayo controlado fue negativo (8).
  • Ginseng: no mostró beneficio sobre los sofocos (8).

7. Referencias

  1. Rossouw JE, Anderson GL, Prentice RL, LaCroix AZ, Kooperberg C, Stefanick ML, et al. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women: principal results from the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA. 2002;288(3):321-33.
  2. Johnson A, Roberts L, Elkins G. Complementary and alternative medicine for menopause. J Evid Based Integr Med. 2019;24:2515690X19829380.
  3. Franco OH, Chowdhury R, Troup J, Voortman T, Kunutsor S, Kavousi M, et al. Use of plant-based therapies and menopausal symptoms: a systematic review and meta-analysis. JAMA. 2016;315(23):2554-63.
  4. Oh MR, Park JH, Park SK, Park SH. Efficacy of plant-derived dietary supplements in improving overall menopausal symptoms in women: an updated systematic review and meta-analysis. Phytother Res. 2024;38(3):1622-39.
  5. Lethaby A, Marjoribanks J, Kronenberg F, Roberts H, Eden J, Brown J. Phytoestrogens for vasomotor menopausal symptoms. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(12):CD001395.
  6. Jing G, Keane CM, Reynolds CM. The effectiveness of non-soy oral herbal supplements for menopausal symptoms: a systematic review. Nutrients. 2025;18(13):2037.
  7. Castelo-Branco C, Gambacciani M, Cano A, Minkin MJ, Rachoń D, Ruan X, et al. Review and meta-analysis: isopropanolic black cohosh extract iCR for menopausal symptoms – an update on the evidence. Climacteric. 2021;24(2):109-19.
  8. Borrelli F, Ernst E. Does scientific evidence support the use of non-prescription supplements for treatment of acute menopausal symptoms such as hot flushes? A systematic review. Maturitas. 2006;55(3):205-20.
  9. Thevi T, De S, Kyaw Soe HH. Evening primrose oil for menopause hot flashes: systematic review and meta-analysis. J Menopausal Med. 2024;30(3):127-34.
  10. Chiu HY, Pan CH, Shyu YK, Han BC, Tsai PS. Effects of acupuncture on menopause-related symptoms and quality of life in women in natural menopause: a meta-analysis of randomized controlled trials. Menopause. 2015;22(2):234-44.
  11. Befus D, Coeytaux RR, Goldstein KM, McDuffie JR, Oddone EZ, Yancy WS Jr, et al. Management of menopause symptoms with acupuncture: an umbrella systematic review and meta-analysis. J Altern Complement Med. 2018;24(4):314-24.
  12. Wang Y, Li X, Zhang H, et al. Comparative effectiveness of different acupuncture therapies for perimenopausal syndrome: a systematic review and network meta-analysis. Front Neurol. 2025;16:1696085.
  13. American College of Obstetricians and Gynecologists. Compounded bioidentical menopausal hormone therapy. Clinical Consensus No. 6. Obstet Gynecol. 2023;142(5):1266-75.

Estudios para revisar

Complementary and Alternative Medicine for Menopause – https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6419242/

DMSO, Dimetíl Sulfóxido, usos: Accidentes cerebrovasculares, hemorragias cerebrales, lesiones cerebrales y de la columna, parálisis, ataques cardíacos, demencia, amiloidosis, más, descargar desde https://red.cienciaysaludnatural.com/

Este documento contiene la suficiente evidencia cientifica (más de 150 referencias) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y lograr exenciones para prevenir ser dañadas con vacunas o inyecciones génicas, que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. descargar libro, click aqui