Extracto de una publicación del Dr. Pierre Kory

Índice de contenidos
- Introducción
- Conceptos básicos 2.1. Qué es el dióxido de cloro 2.2. Diferencia fundamental con la lejía (lavandina-cloro) 2.3. Cómo se miden las dosis: miligramos y partes por millón
- La seguridad del dióxido de cloro según las agencias reguladoras 3.1. Lo que dicen la EPA y la OMS sobre el cloro (lejía) en el agua 3.2. Lo que dicen la EPA y la OMS sobre el dióxido de cloro 3.3.
- Estudios científicos sobre dosis seguras en humanos 4.1. Dosis de 2 mg diarios 4.2. Dosis de 5 mg diarios 4.3. Dosis de 10 mg diarios en emergencias 4.4. Dosis de 24 mg diarios sin efectos adversos 4.5. Administración intravenosa de clorito: dosis de hasta 224 mg
- Dosis letal y dosis tóxica: comparación con sustancias cotidianas 5.1. Dosis letal 50 en ratas: comparación con cafeína, nicotina y aspirina 5.2. Niveles sin efecto adverso observable y niveles con efecto adverso mínimo
- Los protocolos de tratamiento más utilizados 6.1. Solución Mineral Milagrosa, MMS 6.2. Solución de Dióxido de Cloro 6.3. Comparación de dosis de los protocolos con los niveles tóxicos
- Beneficios terapéuticos del dióxido de cloro y el clorito 7.1. Mecanismo de acción: oxidación selectiva 7.2. El clorito como inmunomodulador 7.3. Respeto por el microbioma intestinal 7.4. Aplicaciones tópicas y mucosas aprobadas
- Efectos secundarios y reacciones esperables
- Los informes de toxicidad en perspectiva 9.1. Los cinco casos del sistema FAERS de la FDA 9.2. Comparación con los informes por ingestión de lejía 9.3. El caso de la deficiencia de G6PD
- Reflexión final: por qué la narrativa oficial no se sostiene
- Referencias
Resumen
- Las mismas agencias que demonizan el dióxido de cloro establecen niveles seguros para su consumo diario en el agua potable, niveles que son del mismo orden de magnitud que las dosis terapéuticas.
- La lejía doméstica (hipoclorito de sodio (lavandina)) tiene límites de seguridad para consumo oral más altos que los del dióxido de cloro, y sin embargo nadie la califica de «veneno» cuando se usa para potabilizar agua.
- Los estudios en humanos han administrado dosis de hasta 24 mg de dióxido de cloro en un solo litro de agua sin efectos adversos, y dosis intravenosas de clorito de hasta 224 mg diarios con buena tolerancia.
- La dosis letal del dióxido de cloro es comparable a la de la cafeína y menor que la de la nicotina o la vitamina D3.
- Los umbrales de toxicidad crónica establecidos por la EPA (210 mg diarios de clorito) están entre 10 y 40 veces por encima de las dosis empleadas en los protocolos.
- El dióxido de cloro tiene un mecanismo de acción selectivo que respeta las células humanas y el microbioma, mientras ataca a los patógenos.
- El clorito, su precursor y metabolito, es un inmunomodulador reconocido incluso por la Agencia Europea de Medicamentos.
- Existen productos comerciales aprobados con concentraciones de dióxido de cloro superiores a las de los protocolos orales, para uso tópico y mucoso.
- Los únicos casos de toxicidad grave registrados implican ingestas masivas o accidentales de productos concentrados, sin relación con las dosis terapéuticas.
- Incluso las personas con deficiencia de G6PD toleran las dosis de los protocolos sin problemas.
1. Introducción
Este texto es una adaptación divulgativa del artículo publicado por el Dr. Pierre Kory, médico especialista en cuidados intensivos. El trabajo recopila y analiza la evidencia científica disponible sobre la seguridad de la ingestión oral de dióxido de cloro a las dosis empleadas en protocolos de tratamiento de diversas enfermedades.
El propósito de esta guía es explicar, en lenguaje accesible, por qué el dióxido de cloro, a las dosis recomendadas en dichos protocolos, no es tóxico y qué beneficios potenciales para la salud se han documentado o se postulan con base en sus mecanismos de acción.
El Dr. Kory documenta una contradicción flagrante: las mismas agencias que califican el dióxido de cloro como «lejía» o «veneno» establecen límites de seguridad para su consumo diario en el agua potable, y esos límites son superiores o equiparables a las dosis utilizadas en los protocolos terapéuticos. Estas agencias también descalificaron en su momento a la Ivermectina para tratar Covid durante la falsa pandemia, sabiendo que este medicamento obtenía muy buenos resultados contra el Sars-Cov-2.
2. Conceptos básicos
2.1. Qué es el dióxido de cloro
El dióxido de cloro es un compuesto químico formado por un átomo de cloro y dos de oxígeno. Es un gas amarillento que se disuelve en agua y que tiene una capacidad muy alta para eliminar bacterias, virus, hongos y parásitos. Por eso se utiliza desde hace décadas en la purificación de agua potable, en la desinfección de superficies y en la industria alimentaria.
Cuando el dióxido de cloro reacciona con microorganismos o tejidos, se descompone en sustancias inocuas que el cuerpo maneja sin problema: clorito, cloruro y oxígeno. El cloruro es el mismo ion que forma la sal de mesa (cloruro de sodio). El clorito, a su vez, tiene propiedades terapéuticas propias que se explicarán más adelante.
2.2. Diferencia fundamental con la lejía (cloro- lavandina)
Uno de los principales obstáculos para el debate racional sobre el dióxido de cloro es que las agencias reguladoras y los medios de comunicación lo llaman «lejía» o «sustancia similar a la lejía (lavandina)». Esto es químicamente falso.
La lejía doméstica es hipoclorito de sodio, un compuesto completamente distinto. La diferencia esencial es esta:
- El cloro (el ingrediente activo de la lejía) reacciona con la materia orgánica formando subproductos como los trihalometanos, que son mutagénicos y carcinogénicos.
- El dióxido de cloro no produce esos subproductos. La propia CDC (Centro para el control de Enfermedades de EE.UU.) reconoce que el dióxido de cloro gaseoso no es carcinogénico ni mutagénico.
Además, el dióxido de cloro se descompone en cloruro, una sustancia ubicua y esencial para la vida, mientras que el cloro de la lejía sigue una ruta química diferente que sí genera compuestos tóxicos.
2.3. Cómo se miden las dosis: miligramos y partes por millón
Para entender las dosis que se mencionan en los estudios, conviene aclarar dos formas de medir:
- Miligramos (mg): es una medida de peso. Un miligramo es la milésima parte de un gramo.
- Partes por millón (ppm): es una medida de concentración. En el caso del dióxido de cloro disuelto en agua, 1 mg de dióxido de cloro en 1 litro de agua equivale a 1 ppm.
Dicho de forma sencilla: si alguien bebe un litro de agua con una concentración de 10 ppm de dióxido de cloro, está ingiriendo 10 mg de la sustancia.
DMSO, Dimetíl Sulfóxido, usos: Accidentes cerebrovasculares, hemorragias cerebrales, lesiones cerebrales y de la columna, parálisis, ataques cardíacos, demencia, amiloidosis, más, descargar desde https://red.cienciaysaludnatural.com/
3. La seguridad del dióxido de cloro según las agencias reguladoras
El principio fundamental de la toxicología, atribuido a Paracelso, establece que la toxicidad depende de la dosis. Cualquier sustancia, incluidos el agua y el oxígeno, puede resultar tóxica si se ingiere en concentraciones excesivas. La toxicidad de un agente específico se determina por el nivel de exposición, la vía de administración y la duración del contacto.
3.1. Lo que dicen la EPA y la OMS sobre el cloro (lejía-lavandina) en el agua
Antes de hablar del dióxido de cloro, el Dr. Kory señala un dato que desconcierta a cualquiera: la lejía misma tiene niveles de seguridad establecidos para el consumo humano.
- La EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) ha fijado el nivel máximo permitido de cloro en el agua potable en 4 mg/L (4 ppm). Para una persona que bebe 2,5 litros de agua al día, eso supone una ingesta diaria de 10 mg de cloro.
- La OMS (Organización Mundial de la Salud) establece una directriz de 5 mg/L (5 ppm), lo que para 2,5 litros diarios equivale a 12,5 mg de cloro al día.
Es decir, las agencias reguladoras afirman que se pueden ingerir entre 10 y 15 mg de cloro (lejía) al día de forma crónica sin riesgo para la salud.
3.2. Lo que dicen la EPA y la OMS sobre el dióxido de cloro
Ahora veamos qué dicen esas mismas agencias sobre el dióxido de cloro:
- La EPA establece un límite máximo de 0,8 mg/L (0,8 ppm) para el dióxido de cloro en el agua potable municipal. Para 2,5 litros diarios, eso equivale a 2 mg al día.
- La OMS, basándose en datos sobre el clorito (la sustancia en la que se convierte el dióxido de cloro), propuso una ingesta diaria tolerable de 0,03 mg por kilogramo de peso corporal. Para un adulto de 70 kg, eso equivale a 2,1 mg al día de clorito, que corresponde aproximadamente a 5 mg diarios de dióxido de cloro si se asume un consumo de 2,5 litros de agua.
3.3. La paradoja: permiten beber lejía (lavandina) pero demonizan el dióxido de cloro
Aquí surge la primera gran contradicción que el Dr. Kory documenta:
- La EPA permite ingerir hasta 10 mg diarios de cloro (lejía-lavandina).
- La EPA limita la ingesta de dióxido de cloro a 2 mg diarios.
- La OMS permite ingerir hasta 12,5 mg diarios de cloro (lejía).
- La OMS considera seguros hasta 5 mg diarios de dióxido de cloro.
Si el dióxido de cloro fuera «lejía» o «similar a la lejía», ¿por qué las agencias permiten beber mucha más lejía que dióxido de cloro? Y si la lejía es segura a esas dosis, ¿por qué calificar de «veneno» al dióxido de cloro, que es más seguro?
Parásitos, tratamientos naturales, hierbas y alimentos que pueden librarnos de varios tipos de parásitos: Cáscara de nuez negra, Ajenjo, Clavo de olor y otras, desontoxicación durante y post-tratamiento, como restaurar el microbioma. Más de 200 referencias científicas. Descargar aqui
4. Estudios científicos sobre dosis seguras en humanos
El Dr. Kory recopila una serie de estudios que fueron subiendo progresivamente la dosis de dióxido de cloro o clorito administrada a voluntarios humanos, observando en cada escalón si aparecían efectos adversos.
4.1. Dosis de 2 mg diarios
Como se ha indicado, la propia EPA considera que 2 mg diarios de dióxido de cloro (0,8 ppm en 2,5 litros de agua) son seguros para el consumo crónico de toda la población.
4.2. Dosis de 5 mg diarios
La OMS, basándose en los datos del Programa Internacional de Seguridad Química, estableció que una ingesta diaria de 0,03 mg/kg de clorito es tolerable de por vida. Para una persona de 70 kg, esto equivale a 2,1 mg de clorito al día, lo que corresponde aproximadamente a 5 mg de dióxido de cloro al día.
4.3. Dosis de 10 mg diarios en emergencias
La EPA ha aprobado un límite de 4 ppm (4 mg/L) para la desinfección de agua en situaciones de emergencia (como cuando se potabiliza agua de ríos o lagos durante una acampada). Para 2,5 litros diarios, eso equivale a 10 mg de dióxido de cloro al día durante periodos cortos.
4.4. Dosis de 24 mg diarios sin efectos adversos
El estudio de Lubbers y colaboradores, publicado en 1982, administró a voluntarios un litro de agua con concentraciones crecientes de dióxido de cloro a lo largo de 16 días. Llegaron hasta una dosis de 24 mg en un solo litro sin observar ningún efecto adverso. Además, en ese mismo estudio se administraron simultáneamente 24 mg de cloro, 2,4 mg de clorito y 2,4 mg de clorato, también sin efectos adversos.
4.5. Administración intravenosa de clorito: dosis de hasta 224 mg
En dos estudios sobre esclerosis lateral amiotrófica (ELA), se administró clorito de sodio por vía intravenosa a dosis de:
- 2 mg por kilogramo de peso al día durante 5 días seguidos. Para una persona de 70 kg, eso equivale a 140 mg diarios de clorito.
- Hasta 3,2 mg por kilogramo al día. Para una persona de 70 kg, eso equivale a 224 mg diarios de clorito.
En ambos estudios, el tratamiento fue «generalmente seguro y bien tolerado, sin eventos adversos graves observados». Dado que la administración intravenosa produce una absorción mucho mayor que la oral, estos datos sugieren que las dosis orales tolerables son muy superiores a las que se emplean en los protocolos.
5. Dosis letal y dosis tóxica: comparación con sustancias cotidianas
5.1. Dosis letal “LD50” en ratas: comparación con cafeína, nicotina y aspirina
La dosis letal 50 (LD50) es la cantidad de una sustancia que, administrada en una sola dosis, que mata al 50% de los animales de laboratorio. No se mide en humanos por razones obvias, pero permite comparar la toxicidad relativa de distintas sustancias.
Según las fuentes recopiladas por el Dr. Kory:
- Dióxido de cloro: LD50 oral en ratas de 94 mg/kg (según la OMS) o 292 mg/kg (según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos).
- Cafeína: LD50 oral en ratas es de aproximadamente 192 mg/kg.
- Nicotina: LD50 oral en ratas es de 50 mg/kg.
- Dextroanfetamina: LD50 oral en ratas es de 97 mg/kg.
- Aspirina e ibuprofeno: LD50 en un rango similar o superior al dióxido de cloro.
Traducido a una persona de 70 kg: la dosis letal de dióxido de cloro estaría entre 6.580 mg (usando el dato de 94 mg/kg) y 20.440 mg (usando el dato de 292 mg/kg). Para ponerlo en perspectiva: la cafeína, que millones de personas consumen a diario, tiene una LD50 en el mismo orden de magnitud. La nicotina es más letal que el dióxido de cloro. La vitamina D3 también es más letal.
En otras palabras: es casi imposible matar a alguien con dióxido de cloro fuera de una sobredosis masiva e intencionada.
5.2. Niveles sin efecto adverso observable y niveles con efecto adverso mínimo
La Environmental Protection Agency (EPA de EE.UU.), basándose en estudios de toxicidad a largo plazo en animales (incluyendo varias generaciones de ratones), estableció dos umbrales para el clorito:
- NOAEL (Nivel Sin Efecto Adverso Observable, por sus siglas en inglés): 3 mg por kilogramo de peso al día. Para una persona de 70 kg, eso equivale a 210 mg diarios de clorito, de forma crónica.
- LOAEL (Nivel Mínimo con Efecto Adverso Observable): 5,7 mg por kilogramo de peso al día. Para una persona de 70 kg, eso equivale a 399 mg diarios.
Estos umbrales son entre 10 y 40 veces superiores a las dosis empleadas en los protocolos terapéuticos más comunes.
6. Los protocolos de tratamiento más utilizados
Existen dos formulaciones principales de dióxido de cloro para uso en humanos: la Solución Mineral Milagrosa (MMS, por sus siglas en inglés) y la Solución de Dióxido de Cloro (CDS) esta última es mas recomendable.
6.1. Solución Mineral Milagrosa
La MMS se prepara mezclando gotas de clorito de sodio líquido con un activador ácido (como ácido cítrico o ácido clorhídrico) unos 30 segundos antes de ingerirlo, diluido en agua destilada. En este método, solo alrededor del 10% del clorito de sodio se convierte en dióxido de cloro antes de la ingestión; el resto se activa posteriormente en el estómago gracias al ácido gástrico. Esto significa que la dosis real absorbida es mayor que la producida en el vaso, pero también que una parte del clorito sin activar ejerce sus propios efectos terapéuticos.
Según mediciones realizadas con espectrofotometría por investigadores independientes, 3 gotas de MMS activadas producen aproximadamente 2,25 mg de dióxido de cloro.
El protocolo más utilizado (Protocolo 1000) consiste en tomar 3 gotas activadas cada hora, hasta 8 veces al día. Esto supone una dosis diaria máxima de aproximadamente 18 mg de dióxido de cloro (2,25 mg × 8 tomas), más el clorito adicional que se activa en el estómago.
Zeolita, beneficios para la salud
Restablecer la flora intestinal y proteger la mucosa, recuperación del equilibrio digestivo tras una desparasitación. Reducción en los niveles de estrés oxidativo e inflamación. Reduce la presencia de metales pro-oxidantes (como hierro libre, plomo, mercurio y cadmio). Reduce la neuroinflamación mejorando la función cognitiva. Protege las mitocondrias neuronales, que son particularmente vulnerables a la toxicidad por mercurio o aluminio. DESCARGAR desde: https://red.cienciaysaludnatural.com/page/2/
6.2. Solución de Dióxido de Cloro
La CDS se prepara mediante un método distinto: se hace burbujear el gas de dióxido de cloro a través de agua destilada, sin que queden restos de clorito sin activar ni de ácido. El resultado es una solución que contiene únicamente dióxido de cloro disuelto en agua.
El protocolo más común consiste en preparar una solución madre de 3000 ppm, de la cual se toman 10 mL y se diluyen en 1 litro de agua, obteniendo una concentración de 30 ppm (30 mg/L). Este litro se bebe a lo largo del día en 10 dosis iguales. La dosis diaria total es, por tanto, de 30 mg de dióxido de cloro.
Se puede aumentar la dosis añadiendo hasta 30 mL de la solución madre al litro de agua (lo que daría 90 mg diarios) o incluso 60 mL (180 mg diarios), aunque esto último no se recomienda como práctica general.
6.3. Comparación de dosis de los protocolos con los niveles tóxicos
| Parámetro | Dosis diaria (persona de 70 kg) |
|---|---|
| Protocolo MMS (3 gotas × 8 tomas) | ~18 mg de dióxido de cloro |
| Protocolo CDS estándar (30 ppm) | 30 mg de dióxido de cloro |
| Límite EPA para agua de emergencia (corto plazo) | 10 mg de dióxido de cloro |
| Umbral seguro OMS para consumo crónico | 5 mg de dióxido de cloro |
| Estudio Lubbers 1982 (sin efectos adversos) | 24 mg de dióxido de cloro |
| NOAEL EPA para clorito (crónico) | 210 mg de clorito |
| Dosis IV de clorito tolerada en estudios de ELA | 140-224 mg de clorito |
Los protocolos terapéuticos emplean dosis que están muy por debajo de los niveles a los que se ha observado algún efecto adverso en estudios controlados, y a niveles muy inferiores de la dosis letal.
7. Beneficios terapéuticos del dióxido de cloro y el clorito
7.1. Mecanismo de acción: oxidación selectiva
El dióxido de cloro es un oxidante, pero uno relativamente débil y extremadamente selectivo. Esta selectividad es la clave de su perfil de seguridad y eficacia:
- Los microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos, parásitos) tienen una capacidad muy limitada para generar especies reactivas de oxígeno (ROS) que los protejan de la oxidación.
- Las células humanas y las bacterias beneficiosas del microbioma, en cambio, generan abundantes ROS como parte de su metabolismo normal, lo que las protege del efecto oxidante del dióxido de cloro.
El resultado es que el dióxido de cloro ataca selectivamente a los patógenos sin dañar las células sanas ni la flora intestinal beneficiosa.
Este documento contiene la suficiente evidencia cientifica (más de 150 referencias) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y lograr exenciones para prevenir ser dañadas con vacunas o inyecciones génicas, que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. descargar libro, click aqui
7.2. El clorito como inmunomodulador
Un hallazgo importante que el Dr. Kory subraya es que el clorito de sodio —el precursor del dióxido de cloro y uno de sus productos de descomposición— tiene propiedades terapéuticas propias.
La Agencia Europea de Medicamentos ha reconocido que el clorito de sodio actúa como un inmunomodulador complejo: por un lado, estimula la fagocitosis y los mecanismos de defensa celular; por otro, inhibe la producción de citoquinas proinflamatorias y mitiga los efectos citotóxicos de la respuesta inflamatoria.
Cuando el clorito ingresa en las células del sistema inmunitario (los macrófagos), se convierte en taurina cloramina, una molécula de larga duración que:
- Reduce la expresión del factor nuclear kappa-B (NF-kB), un interruptor maestro de la inflamación.
- Inhibe la producción de citoquinas proinflamatorias.
- Activa la hemo oxigenasa-1, una enzima con potentes efectos antiinflamatorios y citoprotectores.
Este doble efecto —antimicrobiano por un lado, antiinflamatorio e inmunomodulador por otro— explica por qué el dióxido de cloro y el clorito han mostrado utilidad en un amplio abanico de condiciones.
7.3. Respeto por el microbioma intestinal
A diferencia de los antibióticos de amplio espectro, que arrasan indiscriminadamente con la flora intestinal, el dióxido de cloro parece respetar el microbioma. La razón, como se ha explicado, es que las bacterias beneficiosas del intestino (en particular los lactobacilos) generan suficientes especies reactivas de oxígeno para neutralizar el dióxido de cloro antes de que las dañe.
El Dr. Kory recoge el testimonio de numerosas personas con trastornos intestinales crónicos de origen inflamatorio o infeccioso que han experimentado mejorías significativas tras la ingestión oral de dióxido de cloro, sin efectos secundarios gastrointestinales adversos.
7.4. Aplicaciones tópicas y mucosas aprobadas
Existen productos comerciales aprobados que contienen dióxido de cloro para uso tópico y mucoso. La empresa Frontier Pharmaceuticals, comercializa una línea de productos para:
- Enjuague bucal (halitosis, biofilms, aftas, infecciones orales)
- Spray nasal y sinusal (infecciones crónicas de senos paranasales)
- Cuidado de heridas
- Acné
- Hongos en las uñas
La concentración de estos productos oscila entre 20 y 200 ppm, muy lejos de las concentraciones industriales (50.000 ppm o 5%) que se usan para blanquear papel. El hecho de que existan productos aprobados con concentraciones superiores a las de los protocolos orales refuerza el argumento de seguridad.
La seguridad de las vacunas contra la hepatitis B que se administran a los recién nacidos no se ha probado en un solo ensayo clínico controlado aleatorio con placebo inerte como se manifiesta en los propios prospectos y tiene sobredosis de aluminio neurotóxico. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
8. Efectos secundarios y reacciones esperables
El dióxido de cloro no está exento de efectos secundarios, pero estos son generalmente leves y transitorios. Los más comunes, especialmente con la formulación MMS, son:
- Heces blandas o diarrea acuosa: ocurre cuando se aumenta la dosis demasiado rápido, antes de que el organismo desarrolle tolerancia. Es el efecto secundario más frecuente y se resuelve reduciendo la dosis o espaciando las tomas.
- Náuseas y vómitos: pueden aparecer en personas sensibles o con dosis iniciales demasiado altas.
- Fatiga: especialmente en personas mayores.
- Reacción de Jarisch-Herxheimer: es una reacción temporal que ocurre cuando mueren grandes cantidades de patógenos de golpe, liberando toxinas. Se manifiesta con fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y malestar general. Lejos de ser un efecto tóxico del dióxido de cloro, es una señal de que el tratamiento está funcionando.
9. Los informes de toxicidad en perspectiva
9.1. Los cinco casos del sistema FAERS de la FDA
El sistema FAERS (Sistema de Notificación de Eventos Adversos de la FDA) ha registrado únicamente cinco informes de efectos adversos asociados al uso de MMS. Todos ellos implicaron ingestas masivas o extremadamente concentradas, muy alejadas de las dosis de los protocolos:
- Una persona ingirió una solución de 10.000 ppm (más de 300 veces la concentración de un protocolo estándar).
- Un niño de un año bebió un producto doméstico de dióxido de cloro.
Estos casos no tienen ninguna relevancia para evaluar la seguridad de las dosis terapéuticas, del mismo modo que una intoxicación por beber un frasco entero de paracetamol no invalida el uso seguro de una dosis de 500 mg para el dolor de cabeza.
9.2. Comparación con los informes por ingestión de lejía
El Dr. Kory señala un dato revelador: a pesar de que la ingestión accidental de lejía doméstica es mucho más frecuente que la de MMS, la FDA no publica datos sobre eventos adversos por ingestión de lejía en el sistema FAERS. La desproporción en el escrutinio sugiere un sesgo regulatorio.
9.3. El caso de la deficiencia de G6PD
La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es una condición genética que hace que los glóbulos rojos sean más vulnerables al estrés oxidativo y, por tanto, a la metahemoglobinemia. Se ha argumentado que estas personas podrían ser especialmente sensibles al dióxido de cloro.
Sin embargo, los estudios disponibles muestran lo contrario:
- Un estudio de 1981 encontró que el agua purificada con dióxido de cloro no afectaba a pacientes con deficiencia de G6PD.
- El estudio de Lubbers de 1982 incluyó deliberadamente a un subgrupo de voluntarios con deficiencia de G6PD, a los que se administraron 5 ppm (5 mg/L) diarias durante 12 semanas sin observar toxicidad alguna.
Esto indica que, a las dosis de los protocolos, incluso las personas con deficiencia de G6PD pueden tolerar el dióxido de cloro sin riesgo.
10. Reflexión final: por qué la narrativa oficial no se sostiene
El Dr. Kory concluye su revisión señalando un conjunto de hechos que resultan difíciles de conciliar con la narrativa oficial de que el dióxido de cloro es un «veneno» o «lejía (lavandina)»:
- Las mismas agencias que demonizan el dióxido de cloro establecen niveles seguros para su consumo diario en el agua potable, niveles que son del mismo orden de magnitud que las dosis terapéuticas.
- La lejía doméstica (hipoclorito de sodio (lavandina)) tiene límites de seguridad para consumo oral más altos que los del dióxido de cloro, y sin embargo nadie la califica de «veneno» cuando se usa para potabilizar agua.
- Los estudios en humanos han administrado dosis de hasta 24 mg de dióxido de cloro en un solo litro de agua sin efectos adversos, y dosis intravenosas de clorito de hasta 224 mg diarios con buena tolerancia.
- La dosis letal del dióxido de cloro es comparable a la de la cafeína y menor que la de la nicotina o la vitamina D3.
- Los umbrales de toxicidad crónica establecidos por la EPA (210 mg diarios de clorito) están entre 10 y 40 veces por encima de las dosis empleadas en los protocolos.
- El dióxido de cloro tiene un mecanismo de acción selectivo que respeta las células humanas y el microbioma, mientras ataca a los patógenos.
- El clorito, su precursor y metabolito, es un inmunomodulador reconocido incluso por la Agencia Europea de Medicamentos.
- Existen productos comerciales aprobados con concentraciones de dióxido de cloro superiores a las de los protocolos orales, para uso tópico y mucoso.
- Los únicos casos de toxicidad grave registrados implican ingestas masivas o accidentales de productos concentrados, sin relación con las dosis terapéuticas.
- Incluso las personas con deficiencia de G6PD toleran las dosis de los protocolos sin problemas.
La revisión del Dr. Kory no recomienda el uso de dióxido de cloro —eso sería ilegal—, pero documenta de forma exhaustiva que la prohibición y la estigmatización de esta sustancia no se basan en la evidencia toxicológica disponible, sino en una combinación de desinformación, sesgo regulatorio y, posiblemente, protección de intereses creados.

Descargar desde https://red.cienciaysaludnatural.com/
11. Referencias
- Kory P. The safety of orally ingested chlorine dioxide at commonly used treatment doses. Pierre Kory’s Medical Musings. 30 de enero de 2025. Disponible en: https://pierrekorymedicalmusings.com/p/the-safety-of-orally-ingested-chlorine
- Liester MB. A review of the efficacy and safety of chlorine dioxide in the treatment of COVID-19. Int J Med Med Sci. 2023;15(2):1-18. Disponible en: https://academicjournals.org/journal/IJMMS/cited-by-article/9B3764D67686
- Lubbers JR, Chauhan S, Bianchine JR. Controlled clinical evaluations of chlorine dioxide, chlorite and chlorate in man. Environ Health Perspect. 1982;46:57-62. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1569027/
- Lubbers JR, Bianchine JR. Effects of the acute rising dose administration of chlorine dioxide, chlorate and chlorite to normal healthy adult male volunteers. J Environ Pathol Toxicol Oncol. 1984;5(4-5):215-28. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6520728/
- World Health Organization. Chlorine dioxide (gas). En: Concise International Chemical Assessment Document 37. Ginebra: WHO; 2002. Disponible en: https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/42421/a73566.pdf
- United States Environmental Protection Agency. Reregistration eligibility decision for chlorine dioxide. Washington, DC: EPA; 2006. Disponible en: https://www3.epa.gov/pesticides/chem_search/reg_actions/reregistration/red_PC-020503_3-Aug-06.pdf
- United States Environmental Protection Agency. Toxicological review of chlorine dioxide and chlorite. Washington, DC: EPA; 2000. Disponible en: https://iris.epa.gov/static/pdfs/0648tr.pdf
- European Medicines Agency. Public summary of opinion on orphan designation: sodium chlorite for the treatment of amyotrophic lateral sclerosis. EMA; 2013. Disponible en: https://www.ema.europa.eu/en/documents/orphan-designation/eu/3/13/1139-public-summary-opinion-orphan-designation-sodium-chlorite-treatment-amyotrophic-lateral_en.pdf
- Miller RG, Zhang R, Block G, Katz J, Barohn R, Kasarskis E, et al. NP001 regulation of macrophage activation markers in ALS: a phase I clinical and biomarker study. Amyotroph Lateral Scler Frontotemporal Degener. 2014;15(7-8):601-9. Disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.3109/21678421.2014.951940
- Miller RG, Block G, Katz JS, Barohn RJ, Gopalakrishnan V, Cudkowicz M, et al. Randomized phase 2 trial of NP001, a novel immune regulator: safety and early efficacy in ALS. Muscle Nerve. 2015;52(2):189-97. Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/mus.27511
- Calabrese EJ, Moore GS, Tuthill RW, Sieger TL. A study to evaluate the effects of chlorine dioxide on glucose-6-phosphate dehydrogenase deficient subjects. J Environ Pathol Toxicol. 1981;5(6):305-14. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7462914/
- Frontier Pharmaceuticals. Product information: chlorine dioxide formulations for topical and mucosal use. Disponible en: https://frontierpharm.com/
- Chemical Safety Facts. The dose makes the poison. Disponible en: https://www.chemicalsafetyfacts.org/health-and-safety/the-dose-makes-the-poison/
- Scotmas Group. Why is chlorine dioxide different to chlorine? Disponible en: https://www.scotmas.com/chlorine-dioxide/why-is-clo2-different-to-chlorine/
- https://cienciaysaludnatural.com/cds-mms-dioxido-de-cloro/
Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
Del mismo modo que hoy nos intentan seguir engañado con los beneficios de la inyección contra Covid, la historia de la vacuna contra la polio ha sido tergiversada. La verdadera historia de la vacuna contra la polio es muy diferente a la que le han relatado a los médicos en la facultad de Medicina y es todo lo opuesto. Descargar click aqui
Diferentes alternativas han demostrado una importante actividad antiinflamatoria y antioxidante, lo que contribuye a reducir la inflamación y el daño tisular. Estas ofrecen un método complementario o alternativo para un tratamiento eficaz y seguro. En esta revisión, se toman en cuenta la seguridad y la eficacia (incluidos los resultados en cuanto al dolor y la inflamación). Descargar click aqui
CienciaySaludNatural.com












