martes , 22 septiembre 2026

Sobredosis de aluminio neurotóxico en el calendario de vacunación

Aluminum Vaccine Adjuvants: Are they Safe? Tomljenovic , C A Shaw – DOI: 10.2174/092986711795933740https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21568886/CienciaySaludNatural.com

Índice de contenidos

  1. Qué es este estudio y por qué importa
  2. El aluminio como adyuvante: qué es y para qué sirve
  3. La dosis parenteral que se permite recibir a un niño por día
    • 3.1 Qué significa «parenteral»
    • 3.2 El límite de la FDA
    • 3.3 Cuánto recibe realmente un niño según este estudio
    • 3.4 La comparación que usa este estudio: bebés frente a adultos
  4. Por qué esa dosis no es segura según este estudio
    • 4.1 El aluminio es un neurotóxico demostrado
    • 4.2 El cerebro del bebé es más vulnerable
    • 4.3 La barrera hematoencefálica inmadura
    • 4.4 La vía parenteral absorbe casi todo el aluminio.
    • 4.5 Aclaración sobre la sobre dosis
    • 4.6 Los complejos aluminio-antígeno no se eliminan bien
    • 4.7 El aluminio llega al cerebro
    • 4.8 El feto y el cerebro como «vertedero»
  5. Efectos adversos potenciales que describe este estudio
    • 5.1 Autoimmunidad
    • 5.2 Inflamación cerebral de largo plazo
    • 5.3 Miofasciitis macrofágica
    • 5.4 Síndrome de la Guerra del Golfo
    • 5.5 El desequilibrio Th1/Th2
    • 5.6 Muertes infantiles tras vacunas hexavalentes
  6. El problema del placebo con aluminio en los ensayos clínicos
  7. Las críticas de este estudio a otros investigadores
  8. Las recomendaciones y advertencias de este estudio
  9. Conclusión
  10. Listado de referencias

1. Introducción

  • El límite que la FDA permite para aluminio parenteral en prematuros y personas con función renal alterada es de 4 a 5 µg/kg de peso corporal al día (56).
  • Un bebé recién nacido recibe más de 220 microgramos por kg de peso, es decir más de 44 veces el controvertido límite permitido.
  • Un recién nacido recibe 73,5 µg/kg al día con una sola vacuna de hepatitis B (Tabla 3), aproximadamente 15 a 18 veces el límite.
  • Y, según este estudio, ni siquiera se conoce el límite seguro real para un recién nacido sano (56).
  • Nota: un microgramo (µg) es la millonésima parte de un gramo.

Importante: Sólo van a reconocer los riesgos del aluminio cuando estén listos para poder sustituir estas vacunas convencionales por inyecciones de ARNm, que son mucho mas nocivas.

La tesis de este estudio es que la seguridad del adyuvante de aluminio se ha dado por sentada durante casi un siglo sin haberse establecido nunca de forma firme en la literatura científica, y que esa ausencia de base sólida puede haber llevado a conclusiones erróneas sobre el papel de estos compuestos en muchas enfermedades neurológicas comunes.

Este estudio se titula «Aluminum Vaccine Adjuvants: Are they Safe?« («Adyuvantes de aluminio en vacunas: ¿son seguros?») y fue publicado en 2011 en la revista Current Medicinal Chemistry. Sus autores son L. Tomljenovic y C.A. Shaw, ambos del Grupo de Investigación en Dinámica Neural del Departamento de Oftalmología y Ciencias Visuales de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá.

La pregunta central de este estudio es simple de formular pero enorme en consecuencias: ¿es realmente seguro el aluminio que se usa como adyuvante en las vacunas? Un adyuvante es una sustancia que se añade a una vacuna para que el sistema inmunitario reaccione con más fuerza. El aluminio es, el adyuvante más usado en el mundo.

Este estudio sostiene que la respuesta a sobre la seguridad del aluminio no está demostrada, y que la creencia generalizada de que el aluminio en vacunas es seguro se apoya en muy poca evidencia sólida. Los autores llegan a afirmar que «la posibilidad de que los beneficios de las vacunas hayan sido sobrevalorados y el riesgo de efectos adversos potenciales subestimado no ha sido evaluado rigurosamente en la comunidad médica y científica».

2. El aluminio como adyuvante: qué es y para qué sirve

El papel del aluminio en las vacunas.

  • El aluminio es el adyuvante más usado en vacunas y hasta hace poco era el único autorizado en Estados Unidos (1-4).
  • Sin él, los componentes antigénicos de la mayoría de las vacunas (salvo las de virus vivos atenuados) no logran activar una respuesta inmunitaria adecuada (1, 5, 6).
  • Paradójicamente, después de casi 90 años de uso generalizado, el mecanismo exacto por el que funciona sigue siendo mal comprendido (1, 2).

Este estudio señala una contradicción llamativa: en el año 2000 se celebró un taller llamado «Aluminum in Vaccines» en Puerto Rico, cuyas conclusiones se resumieron bajo el rótulo de «incertidumbre generalizada» (pervasive uncertainty). Es decir, los propios expertos reconocieron que había grandes lagunas de conocimiento. Las áreas concretas de preocupación fueron (2):

  1. La toxicología y farmacocinética, en especial cómo procesa el aluminio el organismo de bebés y niños.
  2. Los mecanismos por los que los adyuvantes de aluminio interactúan con el sistema inmunitario.
  3. La necesidad de adyuvantes en las dosis de refuerzo.

A pesar de reconocer esas incertidumbres, el informe concluía afirmando que «el uso de sales de aluminio como adyuvantes en vacunas ha demostrado ser seguro y eficaz» (2). Este estudio califica esa afirmación de cuestionable a la luz de las propias incertidumbres admitidas.

3. La dosis parenteral que se permite recibir a un niño por día

3.1 Qué significa «parenteral»

La palabra parenteral significa que la sustancia no entra por el aparato digestivo, sino por otra vía: en el caso de las vacunas, por inyección (intramuscular o subcutánea). Es una distinción clave, porque el organismo absorbe el aluminio inyectado de forma muy distinta a como lo hace con el aluminio que se ingiere en la comida.

3.2 El límite de la FDA

En 2004, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) estableció un límite para el aluminio procedente de fuentes parenterales en personas con función renal alterada y en recién nacidos prematuros: no más de 4 a 5 microgramos por kilogramo de peso corporal al día (4 a 5 µg/kg pc/día) (56).

La FDA añadió que la carga en los tejidos puede producirse incluso a niveles de administración más bajos (56).

Este estudio destaca un punto crucial: lo que no se sabe. Señala textualmente que «cuál pueda ser el límite superior de exposición ‘segura’ al aluminio para recién nacidos sanos no se conoce» (56, según lo interpreta este estudio).

Nota: un microgramo (µg) es la millonésima parte de un gramo.

3.3 Cuánto recibe realmente un niño según este estudio

Según sus cálculos, los recién nacidos, lactantes y niños de hasta 6 meses de edad en varios países reciben entre 14,7 y 49 veces más que los límites de seguridad de la FDA para el aluminio de fuentes parenterales, a través de los programas obligatorios de vacunación (56).

Más concretamente (Tabla 2 de este estudio):

  • Al nacer, un bebé recibe 73,5 µg de aluminio por kilogramo de peso corporal al día con una sola vacuna contra la hepatitis B.
  • A los 2 meses, un niño en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Argentina recibe rutinariamente entre 220 y 245 µg/kg de peso corporal de aluminio por sesión de vacunación.

Este estudio lo compara con algo impactante: esa carga de 245 µg/kg equivale a 34 inyecciones estándar de vacuna contra la hepatitis B para adultos, administradas en un solo día (Tabla 3). Y el recién nacido que recibe la dosis de hepatitis B al nacer recibe una cantidad equivalente a 10 inyecciones de dosis adulta de esa misma vacuna en un solo día (Tabla 3).

El estudio también subraya que no se sabe si esas dosis de aluminio son seguras ni siquiera para adultos (56).

3.4 La comparación bebés frente a adultos

La Tabla 3 de este estudio construye una comparación y es la base del argumento sobre la dosis:

SituaciónAluminio total (µg)Peso corporal (kg)Aluminio (µg/kg pc/día)
Bebé con 1 inyección de hepatitis B al nacer2503,473,5
Bebé de 2 meses con el calendario completo de EE. UU.12255245
Adulto con 6 inyecciones de ántrax en 18 meses36007051,4
Adulto con 73,5 µg/kg por visita de hepatitis B51457073,5
Adulto con 245 µg/kg por visita de hepatitis B17 15070245

La conclusión de este estudio es que la única forma en que un adulto se acerca a la carga de aluminio que recibe un bebé es en circunstancias especiales, como el personal militar desplegado en la Guerra del Golfo (Tabla 3).

4. Por qué esa dosis no es segura según este estudio

Ahora la segunda parte de tu pregunta: por qué este estudio considera que esa dosis no es segura. Los argumentos son varios y se refuerzan entre sí.

4.1 El aluminio es un neurotóxico demostrado

El aluminio es una toxina bien demostrada en sistemas biológicos, y que sus efectos sobre el sistema nervioso están ampliamente documentados (Tabla 1) (16).

Datos que cita este estudio:

  • Según el informe toxicológico más reciente y detallado sobre el aluminio, elaborado por la Agencia para el Registro de Sustancias Tóxicas y Enfermedades (ATSDR, por sus siglas en inglés): «Existe una base de datos bastante extensa sobre la toxicidad oral del aluminio en animales. Estos estudios identifican claramente al sistema nervioso como el objetivo más sensible de la toxicidad del aluminio» (16).

En humanos, este estudio vincula el aluminio con la encefalopatía asociada a diálisis, también conocida como demencia por diálisis, causada por la acumulación de aluminio administrado por vía intravenosa en pacientes con insuficiencia renal (20, 21, 22). Este estudio también menciona que una serie de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer (11, 28), el Parkinson (29), la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) (29), la esclerosis múltiple (30), el síndrome de la Guerra del Golfo (5, 6), el autismo (31) y la epilepsia (12) «pueden también estar relacionadas con la exposición al aluminio». También sugiere que estas enfermedades tienen etiologías multifactoriales, pero el aluminio tiene el potencial de actuar como cofactor tóxico.

4.2 El cerebro del bebé es más vulnerable

Este estudio insiste en un punto de desarrollo: el sistema nervioso de los niños está en rápido desarrollo, y existen períodos críticos en el neurodesarrollo que ocurren durante los primeros años de vida posnatal, durante los cuales la exposición a agresiones neurotóxicas puede inducir daño en el sistema nervioso central (16, 47, 55).

Además, advierte que cualquier daño potencial al sistema nervioso central causado por el aluminio en niños puede no manifestarse hasta una etapa posterior del desarrollo (16).

4.3 La barrera hematoencefálica inmadura

La barrera hematoencefálica es un filtro protector que impide que muchas sustancias tóxicas de la sangre lleguen al cerebro. Este estudio señala que esta barrera, en un organismo inmaduro, es más permeable a sustancias tóxicas que la de un adulto (16, 54). Es decir, el cerebro del bebé está menos protegido.

4.4 La vía parenteral absorbe casi todo el aluminio

Este estudio hace una distinción fundamental entre el aluminio que se come y el que se inyecta:

  • Del aluminio dietético, solo aproximadamente el 0,25 % se absorbe hacia la circulación sistémica (73).
  • El aluminio de las vacunas puede absorberse con una eficiencia cercana al 100 % (74).

Por eso concluye que «el aluminio administrado por vía parenteral tiene mucha más relevancia para la exposición vacunal que el aluminio dietético», y que «el aluminio derivado de vacunas tiene un potencial mucho mayor de inducir daño neurológico que el obtenido a través de la dieta, incluso en quienes tienen función renal eficaz».

El aluminio en las vacunas infantiles es neurotóxico https://www.bitchute.com/video/BCyP7k47f8jr

4.5 Aclaración sobre la sobre dosis:

El error: mezclar µg totales con µg/kg

El límite de la FDA no es de 5 microgramos absolutos al día. Es de 5 microgramos por kilogramo de peso corporal al día.

Lıˊmite=5 μg/kg/dıˊa\text{Límite} = 5 \ \mu g/kg/día Límite=5 μg/kg/día

Para comparar, ambos lados de la ecuación tienen que estar en la misma unidad (µg/kg).

Cómo se hace bien la cuenta

Paso 1 — El bebé recibe 220 µg/kg (ese dato ya viene normalizado por peso en la Tabla 2).

Paso 2 — El límite es 5 µg/kg/día.

Paso 3 — Dividir:

220 μg/kg5 μg/kg/dıˊa=44\frac{220 \ \mu g/kg}{5 \ \mu g/kg/día} = 445 μg/kg/dıˊa220 μg/kg​=44

Las unidades de kg se cancelan, y el resultado es 44 veces.

Por qué se ha dicho 11 veces más

Se hizo esto:

220 μg20 μg=11\frac{220 \ \mu g}{20 \ \mu g} = 1120 μg220 μg​=11

donde 20 µg = 5 µg/kg × 4 kg. Es decir, se convertio el límite a microgramos absolutos para un bebé de 4 kg, y luego dividio los 220 µg contra esos 20 µg.

El problema es que los 220 µg de la Tabla 2 no son microgramos absolutos; son microgramos por kilogramo. Se los estás tratando como si fueran una cantidad total, y no lo son.

La forma correcta de pensarlo en µg absolutos

En microgramos absolutos (que es lo intuitivo), entonces se tiene que calcular cuánto recibe el bebé en total:

  • Dosis recibida: 220 μg/kg×4 kg=880 μg220 \ \mu g/kg \times 4 \ kg = 880 \ \mu g220 μg/kg×4 kg=880 μg totales
  • Límite permitido: 5 μg/kg×4 kg=20 μg5 \ \mu g/kg \times 4 \ kg = 20 \ \mu g5 μg/kg×4 kg=20 μg totales

88020=44\frac{880}{20} = 4420880​=44

Mismo resultado: 44 veces. El kg aparece en ambos lados y se cancela, por eso da igual hacerlo normalizado o absoluto, siempre que seas consistente.

Dónde ese comente el error al calcular la cantidad de dosis exesiva

Tú hicisteCorrecto
Dosis del bebé220 µg (tratados como totales)220 µg/kg → 880 µg totales
Límite20 µg totales20 µg totales
Resultado11×44×

El error fue tomar el 220 como cantidad absoluta cuando en realidad es una tasa por kilogramo. Si el bebé pesa 4 kg, la cantidad absoluta que recibe es 880 µg, no 220 µg.

Resumen breve

Tu cálculo de 11× sale de comparar 220 µg absolutos contra 20 µg absolutos, pero los 220 de la Tabla 2 son µg por kilogramo; al convertirlos a cantidad total (880 µg para un bebé de 4 kg) y dividir contra el límite total (20 µg), el resultado correcto es 44 veces, que es justo el extremo inferior del rango que reporta este estudio.

Este documento contiene la suficiente evidencia científica (más de 50) para que las madres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir sus hijas e hijos sean dañados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. No espere hasta último momento para estar protegida… descargar desde: https://cienciaysaludnatural.com/recursos

4.6 Los complejos aluminio-antígeno no se eliminan bien

Este estudio añade otro argumento técnico pero importante:

  • El aluminio iónico puede excretarse por los riñones.
  • Pero los complejos de aluminio con antígeno (las estructuras que se forman en la vacuna) tienen tamaños de 24 a 83 kDa (59, 75, 76), superiores al umbral de corte molecular del glomérulo renal, que es de aproximadamente 18 kDa (12).
  • Nota: kDa es una unidad usada en química para expresar la masa de elementos a escala atómica.

Esto significa que esos complejos probablemente no pueden excretarse eficazmente. Y este estudio agrega una observación lógica: «de hecho, la excreción eficaz anularía la razón básica por la que se usan los adyuvantes».

4.7 El aluminio llega al cerebro

Este estudio cita experimentos que demuestran que el aluminio de las vacunas puede acceder al sistema nervioso central:

  • Redhead et al. (77) mostraron que la inyección intraperitoneal de vacunas adsorbidas con aluminio en ratones causó un aumento transitorio de los niveles de aluminio en el tejido cerebral, con un pico alrededor del segundo y tercer día tras la inyección.
  • Flarend et al. (79) estimaron la absorción de aluminio en conejas adultas tras la inyección intramuscular de dos formas de adyuvantes marcados con aluminio-26. Ambos se absorbieron rápidamente, apareciendo en la sangre ya una hora después de la inyección. Los niveles sanguíneos permanecieron elevados 28 días después de la inyección, y el análisis de tejidos reveló niveles elevados de aluminio en riñón, bazo, hígado, corazón, ganglios linfáticos y, notablemente, cerebro (79).

Christopher Exley, PhD, profesor de química bioinorgánica en la Universidad de Keele y líder del grupo de investigación sobre aluminio y silicio, https://www.bitchute.com/video/fJcwKK0plSeB/

4.8 El feto y el cerebro como «vertedero»

Un hallazgo especialmente preocupante:

  • Yumoto et al. (80) demostraron que, tras una sola inyección subcutánea de aluminio-26 en el día 15 de gestación, el 0,2 % del aluminio inyectado a una rata preñada se transfirió por vía transplacentaria a los fetos.
  • Notablemente, la cantidad de aluminio radiactivo en el cerebro fetal fue un 30 % mayor que en el hígado, mientras que en las madres los niveles cerebrales de aluminio eran solo el 1 % de los del hígado (80).

Esto sugiere que el cerebro fetal puede actuar como un «vertedero» (sink) para el aluminio. Este estudio destaca que esto es preocupante porque, bajo ciertas circunstancias, se recomienda vacunar a mujeres embarazadas con varias vacunas con adyuvante de aluminio (tétanos, hepatitis A y B, meningocócica y neumocócica) según las guías de inmunización de varios países (3, 81, 82).

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5. Efectos adversos potenciales

Este estudio dedica una sección entera (Tabla 4) a los efectos adversos asociados a los adyuvantes de aluminio.

5.1 Autoimmunidad

El estudio afirma que el aluminio en forma de adyuvante conlleva un riesgo de autoimmunidad. Explica que los adyuvantes de vacunas pueden desencadenar autoimmunidad mediante un «efecto espectador» (bystander effect), activando linfocitos T autorreactivos latentes en personas predispuestas (96). Señala que el repertorio de reacciones adversas y síndromes asociados a las vacunas con adyuvante de aluminio (Tabla 4) parece encajar con el espectro de enfermedades derivadas de la disfunción inmunitaria (5, 6).

5.2 Inflamación cerebral de largo plazo

El aluminio tiene propensión a activar la microglía cerebral y a aumentar la producción de citocinas inflamatorias, instigando o exacerbando la inflamación y la excitotoxicidad en el cerebro (31, 43, 44, 100-104).

Nota: la microglía son las células inmunitarias propias del cerebro. Las citocinas son moléculas de señalización que usa el sistema inmunitario para comunicarse y coordinar la inflamación.

La activación permanente de las respuestas inflamatorias cerebrales se ha reconocido desde hace tiempo como un factor en la etiología de muchas enfermedades neurodegenerativas (105), incluidas el Alzheimer (106, 107), el autismo (31, 108-110), la esclerosis múltiple (30) y la demencia por diálisis (111).

El aluminio, a concentraciones nanomolares a micromolares bajas, aumenta cascadas específicas de señalización neuroinflamatoria y proapoptótica, «sorprendentemente similares a las observadas en cerebros con Alzheimer» (104), al impulsar la expresión de un subconjunto de promotores inducibles por estrés en células cerebrales humanas primarias cultivadas (113-115).

Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui

5.3 Miofasciitis macrofágica

Este estudio describe un síndrome llamado miofasciitis macrofágica (MMF), atribuido específicamente a los adyuvantes de aluminio en receptores de vacunas contra hepatitis A y B y toxoide tetánico (Td) (83).

Los pacientes con MMF presentaban (83):

  • Artromialgias difusas (dolores musculares y articulares).
  • Fatiga crónica.
  • Debilidad muscular.
  • En algunos casos, esclerosis múltiple.

Las biopsias musculares mostraban infiltración extensa por macrófagos y linfocitos (2, 7, 83-85). Este estudio indica que la microscopía electrónica y el análisis microanalítico mostraron que la aparición de lesiones de MMF se debía a la persistencia a largo plazo de los adyuvantes de aluminio en el lugar de las inyecciones y a reacciones inmunitarias locales continuas (8, 83). El aluminio persistía en el lugar de la inyección desde varios meses hasta 8 años después de la vacunación (83, 85).

5.4 Síndrome de la Guerra del Golfo

Este estudio vincula los síntomas de la MMF con los del síndrome de la Guerra del Golfo (GWS), un trastorno multisistémico vinculado a múltiples vacunaciones administradas en un corto período de tiempo (6, 8). Afirma que «al igual que en el autismo y la MMF, los pacientes con GWS también muestran predominancia Th2, y un factor de riesgo significativo para causar este síndrome puede ser el adyuvante de hidróxido de aluminio de la vacuna contra el ántrax».

5.5 El desequilibrio Th1/Th2

Cuestión inmunológica más amplia:

Las citocinas son los mensajeros hormonales responsables de la mayoría de los efectos biológicos en el sistema inmunitario, como la inmunidad celular y las respuestas alérgicas.

Nota: Th1 y Th2 son los dos «modos» principales en que el sistema inmunitario organiza su respuesta: el Th1 es la vía celular, especializada en atacar células infectadas y patógenos que viven dentro de ellas (muy eficaz contra virus), y el Th2 es la vía humoral, especializada en producir anticuerpos en la sangre y en activar reacciones alérgicas; en palabras simples, el Th1 pelea cuerpo a cuerpo y el Th2 dispara desde lejos.

  • Los adyuvantes de aluminio son activadores potentes del sistema inmunitario, y su acción específica es desplazar la respuesta inmunitaria hacia un perfil Th2.
  • La vacunación dirigida a estimular la producción de anticuerpos por el sistema inmunitario humoral (Th2) pasa por alto el sistema inmunitario celular (Th1) en las superficies mucosas (tracto respiratorio y gastrointestinal), dejando a este último sin desafío durante el período crítico del desarrollo.
  • Como los progenitores Th1 no se diferencian en células Th1 en ausencia de citocinas Th1 (88), el resultado final de un desplazamiento prolongado hacia Th2 puede ser una inmunidad celular (Th1) permanentemente atrofiada.
  • Irónicamente, este estudio señala que la inmunidad Th1 es intrínsecamente mucho más eficiente para eliminar patógenos virales que la inmunidad Th2 (6, 88, 89), lo que plantea una pregunta sobre la eficacia general de las vacunas con adyuvante de aluminio para combatir infecciones virales.

Del mismo modo que hoy nos intentan seguir engañado con los beneficios de la inyección contra Covid, la historia de la vacuna contra la polio ha sido tergiversada. La verdadera historia de la vacuna contra la polio es muy diferente a la que le han relatado a los médicos en la facultad de Medicina y es todo lo opuesto. Descargar click aqui

5.6 Muertes infantiles tras vacunas hexavalentes

Este estudio menciona datos graves:

  • Zinka et al. (98) reportaron seis casos de muerte súbita infantil ocurridos dentro de las 48 horas posteriores a la vacunación con vacunas hexavalentes.
  • El análisis post mortem de seis niños de 4 a 17 meses (cinco vacunados con Hexavac y uno con Infanrix Hexa) reveló hallazgos patológicos anormales que afectaban particularmente al sistema nervioso (98).
  • Según Zinka et al. (98), hubo un aumento de 13 veces en la muerte infantil tras la introducción de las vacunas hexavalentes en la práctica de inmunización (97).
  • Aunque este estudio reconoce que «no hay prueba concluyente de que estas muertes fueran causadas directamente por la vacunación», señala que los autores consideraron «importante informar a los médicos vacunadores, pediatras y padres sobre tales complicaciones posiblemente fatales tras la aplicación de vacunas hexavalentes» (98).

Este estudio añade que los hallazgos neuropatológicos de Zinka et al. (98) son consistentes con las propiedades neurotóxicas de los adyuvantes de aluminio, ya que el aluminio es un neurotóxico de la barrera hematoencefálica (54, 99) con propensión a activar la microglía cerebral (31, 43, 44, 100-104).

6. El problema del placebo con aluminio en los ensayos clínicos

Este estudio plantea una crítica metodológica muy importante. Explica que, para evaluar seguridad y eficacia, los ensayos clínicos de vacunas a menudo usan un placebo que contiene aluminio, ya sea con la misma cantidad o con más aluminio que la vacuna de prueba (48-51).

El resultado es siempre el mismo: estos ensayos reportan una tasa comparable de reacciones adversas entre el grupo placebo y el grupo de la vacuna. Este estudio cita un ejemplo concreto: 63,7 % frente a 65,3 % de eventos sistémicos y 1,7 % frente a 1,8 % de eventos adversos graves, respectivamente (51).

Aquí está el argumento clave de este estudio: según la propia FDA, un placebo es «una píldora, líquido o polvo inactivo que no tiene valor terapéutico» (52). Dado que el aluminio tiene propiedades neurotóxicas bien establecidas (Tabla 1), el aluminio no puede constituir un placebo válido. Y como consecuencia, «el uso continuado de placebos que contienen aluminio en los ensayos clínicos de vacunas puede haber llevado a una subestimación de la verdadera tasa de resultados adversos asociados a las vacunas con adyuvante de aluminio».

7. Las críticas de este estudio a otros investigadores

Este estudio dedica espacio a refutar a quienes sostienen que el aluminio es seguro:

  • Cita a Offit y Jew (3), quienes, al abordar las preocupaciones sobre la toxicidad del adyuvante de aluminio, presentaron como evidencia un estudio de alimentación no controlado de Golub et al. (61). Los revisores afirmaron que «no se observaron reacciones adversas cuando se alimentó a ratones con cantidades de aluminio tan altas como 62 mg/kg/día». Pero este estudio corrige: en realidad, el 20 % de los ratones mostró actividad motora significativamente menor (61). Además, Golub et al. (61) enfatizaron que «la clara influencia del aluminio dietético sobre la actividad motora sugiere el valor de seguir probando a los animales alimentados con aluminio en áreas de competencia sensoriomotora, así como de funcionamiento cognitivo y social».
  • Este estudio señala que a menudo no se reconoce que diferentes compuestos de aluminio pueden variar en su potencial tóxico, y que la toxicidad depende de la vía de administración, la duración de la exposición y la especie estudiada.
  • Pone el ejemplo de que, mientras alimentar con hidróxido de aluminio a dosis de 66,5, 133 y 266 mg Al/kg/día a ratones no parece causar daño en el neurodesarrollo (62, 63), la administración parenteral de cloruro de aluminio a 40 mg/kg/día causa muertes maternas en ratas, letalidad embrionaria, retraso del crecimiento y anomalías fetales (64). Estos efectos también se mostraron a dosis más bajas (20 mg/kg/día) (64).
  • También critica a Jefferson et al. (15), quienes sugirieron que no deberían gastarse más esfuerzos de investigación en este tema a pesar de «una falta de evidencia de buena calidad» (15).

Este estudio concluye su crítica señalando que «la evidencia de potencial toxicidad del aluminio en la vida temprana está, por tanto, más firmemente establecida de lo que sugieren algunos investigadores» (3, 13, 15).

8. Las recomendaciones y advertencias de este estudio

Este estudio cierra con recomendaciones concretas:

  1. Se necesita una evaluación exhaustiva del impacto global del aluminio en la salud humana, que está «vencida» (overdue).
  2. Esa evaluación debería incluir estudios diseñados para determinar:
    • Los impactos a corto y largo plazo del aluminio dietético.
    • Los impactos potenciales en diferentes grupos de edad de la exposición al aluminio adyuvante, solo y en combinación con otros constituyentes vacunales potencialmente tóxicos (por ejemplo, formaldehído, formalina, mercurio, fenoxietanol, fenol, borato de sodio, polisorbato 80, glutaraldehído).
  3. Este estudio advierte que, hasta que la seguridad de las vacunas pueda demostrarse de forma exhaustiva mediante estudios independientes controlados a largo plazo que examinen el impacto sobre el sistema nervioso en detalle, «muchos de los ya vacunados, así como los que actualmente reciben inyecciones, pueden estar en riesgo de complicaciones de salud que superen los beneficios potenciales que la profilaxis vacunal pueda proporcionar».
  4. Este estudio señala que el tema de la seguridad de las vacunas con adyuvante de aluminio es especialmente pertinente a la luz de legislaciones que podrían obligar a regímenes de vacunación para poblaciones civiles (por ejemplo, la Ley de Desarrollo de Vacunas y Medicamentos para Biodefensa y Pandemia de 2005).
  5. Plantea la pregunta final: «¿el aluminio supera el riesgo de protección frente a una enfermedad ?», y responde que es una cuestión que exige un escrutinio mucho más riguroso del que se ha proporcionado hasta la fecha.

9. Conclusión

Este estudio sostiene que el aluminio en sus diversas formas puede ser tóxico para el sistema nervioso y que su presencia generalizada en el entorno humano puede subyacer a una serie de trastornos del sistema nervioso central.

En particular, este estudio afirma que el aluminio presentado en forma de adyuvante conlleva un riesgo de autoimmunidad, inflamación cerebral a largo plazo y complicaciones neurológicas asociadas, y que puede tener consecuencias adversas profundas y generalizadas para la salud.

Afirma que la noción ampliamente aceptada de que el adyuvante de aluminio es seguro no esta establecida en la literatura científica, y esa ausencia de base sólida ha llevado a hacer conclusiones erróneas sobre la importancia de estos compuestos que pueden estar causando muchas enfermedades neurológicas.

Descargar desde https://red.cienciaysaludnatural.com/

10. Referencias

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