miércoles , 22 mayo 2024

Bisfenol A y sus substitutos siguen enfermándonos

Print Friendly, PDF & Email

En 2018 se produjeron más de 6 millones de toneladas de bisfenol A, lo que lo convierte en uno de los productos químicos sintéticos más comunes del mundo.

El bisfenol A (BPA) puede afectar negativamente a los seres humanos. El BPA es un disruptor endocrino* que ha demostrado ser dañino en estudios con animales de laboratorio. Una búsqueda exhaustiva de la literatura científica encontró 91 estudios que relacionan el BPA con la salud humana. Esta revisión ha demostrando asociaciones entre la exposición al BPA y los resultados adversos de salud perinatal, infantil y adulta, incluidos los efectos reproductivos y de desarrollo, enfermedades metabólicas y otros efectos sobre la salud. Estos estudios abarcan exposiciones tanto prenatales como posnatales e incluyen varios diseños de estudios y tipos de población.

Disruptor endocrino: sustancia química, ajena al cuerpo humano o a la especie animal capaz de alterar el equilibrio hormonal de sus organismos.

Una serie de estudios en humanos indican que la exposición al BPA en adultos puede estar asociada con:

  • una reducción de la respuesta ovárica y reducción del éxito de la fertilización y fracaso de la implantación (in vitro fertilisation IVF) ,
  • aborto espontáneo,
  • parto prematuro,
  • reducción de la función sexual masculina,
  • reducción de la calidad del esperma,
  • alteración de las concentraciones de hormonas sexuales,
  • concentraciones de hormona tiroidea alterada,
  • función inmunológica debilitada,
  • diabetes tipo 2,
  • enfermedad cardiovascular (es decir, enfermedad cardíaca, hipertensión y niveles de colesterol),
  • función hepática alterada,
  • obesidad,
  • albuminuria,
  • estrés oxidativo e inflamación, y
  • marcadores epigenéticos alterados y expresión génica.
  • Además, la exposición al BPA durante la gestación podría provocar un aumento de los abortos espontáneos,
  • un tiempo de gestación anormal,
  • una reducción del peso al nacer,
  • un aumento de las anomalías malegenitales y obesidad infantil.

Particularmente fuertes son las asociaciones entre la exposición temprana al BPA y el comportamiento alterado y el desarrollo neurológico interrumpido en los niños, así como una mayor probabilidad de sibilancias y asma en la niñez. Suficientes estudios in vitro y estudios in vivo en animales han respaldado estos efectos adversos para la salud propuestos debido a la exposición al BPA.

Medidas Seguridad y substitutos

A medida que aumenta la preocupación por la seguridad del bisfenol A (BPA), este compuesto está siendo reemplazado gradualmente, en aplicaciones industriales, por compuestos como el bisfenol F (BPF) y el bisfenol S (BPS). Pero ya se ha demostrado que el BPS y BPF, que están reemplazando gradualmente al BPA, tienen efectos antiandrogénicos similares a los del BPA

Papeles recubiertos con BPS pueden contener hasta un 40% más de este compuesto que los papeles comparables recubiertos con BPA, quizás porque BPS es un desarrollador más débil que el BPA,

Frederick vom Saal, biólogo de la Universidad de Missouri Grupo de disruptores endocrinos de Columbia.

Muchos de los productos plásticos disponibles comercialmente, independientemente del tipo de resina, lixivian sustancias químicas que tienen actividad estrogénica, AE , detectable, incluidos los que se anuncian como libres de BPA. En algunos casos, los productos sin BPA liberaron sustancias químicas que tenían más actividad estrogénica que los productos que contenían BPA.

Produtos con bisfenol A

  • Celulares
  • Empastes dentales (blancos)
  • Selladores dentales
  • DVD
  • Recipientes de almacenamiento de alimentos y bebidas (ciertos plásticos)
  • Latas de comida (forros)
  • Dispositivos médicos como máquinas de diálisis y oxigenadores de sangre.
  • Vajilla
  • Juguetes

Aquellos preocupados por los riesgos potenciales del BPA pueden tomar medidas para reducir su nivel de exposición. Las mujeres embarazadas pueden reducir la exposición fetal al limitar su propia exposición a la sustancia química. Reducir el uso de plásticos de policarbonato como envases de alimentos y bebidas, y optar por alimentos frescos en lugar de productos enlatados también son opciones positivas para reducir la exposición. Plásticos de policarbonato generalmente son transparentes, duros y resistentes a roturas, y pueden estar etiquetados con el número de reciclaje 7 (aunque no todos los plásticos del número 7 contienen BPA). El cuidado y el uso adecuados de estos recipientes también ayudarán. El calentamiento y el desgaste físico aumentan la velocidad a la que el BPA se filtra de un recipiente. En consecuencia, no se deben usar plásticos si están rayados y no se deben calentar en el microondas o lavar en el lavavajillas, incluso si están etiquetados como aptos para lavavajillas.

Que es el bisfenol A

El bisfenol A es una  sustancia muy peligrosa para las embarazadas y niños, es invisibles a nuestros ojos. El bisfenol A es un químico derivado del petróleo con el que se fabrican los plásticos del tipo policarbonato.

Los policarbonatos, y el bisfenol particularmente, es el que le confiere dureza y transparencia para fabricar objetos muchos de los cuales utilizamos para guardar o conservar alimentos.

También encontramos el bisfenol A  en los tickets de supermercado, en la tinta de los tickets, en el recubrimiento interior de las latas de conserva con el que están pintadas o digamos cubiertas por una película para evitar su corrosión; también en envases, en los empastes dentales, en las mamaderas.

El bisfenol A se une débilmente al plástico con lo cual con la acción del calor y de los detergentes con que lavamos estos utensilios se desprende del plástico y pasa al alimento.

Cuando calentamos por ejemplo al microondas, o de otra forma los alimentos que están contenidos en envases que contienen bisfenol, los alimentos se contaminan y cuando los consumimos los ingresamos en nuestro organismo.

Una vez que está dentro de nuestro organismo, tiene la particularidad de comportarse como un impostor. Imita la acción de una hormona, imita la acción de los estrógenos.

Los estrógenos

Los estrógenos son hormonas que se fabrican normalmente en los ovarios, en menor proporción en los testículos y en otras glándulas, como las adrenales.

Los estrógenos son hormonas relacionadas con la reproducción, y son muy importantes, necesarias y responsables de mecanismos biológicos muy sensibles.

Más de uno estará pensando en este momento que una sustancia química capaz de mimetizarse con los estrógenos, de imitar su acción y sus efectos puede alterar la función reproductora.

Y así lo demuestran los experimentos.

¿Qué sabemos hasta ahora del bisfenol A?

Primero, es uno de los químicos considerado contaminante ambiental más estudiados en el mundo. Sabemos que no se comporta como un tóxico tradicional.

Todos sabemos que un tóxico, o por lo menos el paradigma es que el tóxico a mayor dosis, mayor efecto. Sin embargo, el bisfenol A no se comporta así. Es un tóxico capaz de actuar a dosis muy pequeñas, medidas en partes por millón. En eso también se parecen a las hormonas.

Los organismos de control han establecido para el bisfenol una dosis que considera los organismos de control segura.

¿Qué es una dosis segura?

Es aquella dosis diaria de exposición en la que no debería de producir trastornos. Sin embargo, nuevos estudios han demostrado efectos en los primeros días de vida, y alteraciones en la función ovárica. No solamente exponiéndolas a dosis seguras, sino a dosis 100 veces inferiores a la segura.

Otra cosa que sabemos del bisfenol es que es parte de un grupo de químicos que su efecto lo ejerce mucho tiempo después, alejado del momento de exposición por ejemplo en una exposición durante la gestación, o poco después del nacimiento, a dosis de bisfenol. Este químico, produce sus efectos semanas, meses, años y décadas más adelante, lejos del momento de exposición.

Como los estrógenos normalmente programan

Los órganos reproductores para que en la vida adulta funcionen convenientemente, adecuada y apropiadamente, la interferencia del bisfenol puede hacer lo que llamamos una reprogramación de esos órganos y entonces más adelante en la vida adulta, ese órgano no cumplirá eficientemente con su función, para la que fue diseñado, o enfermará.

Digamos, hay una evidencia creciente y sólida, en relación a los efectos que produce en los modelos animales.

En animales y estudiando el efecto sobre los órganos relacionados con la reproducción, por ejemplo, el útero, las alteraciones que produce, más adelante en la vida adulta alteran o producen fallos en la implantación del embrión.

En el caso de la mama y de la próstata, se han reproducido en animales de laboratorio, lesiones pre-cancerosas por efecto de la exposición al bisfenol.

En el testículo produce una disminución, y una falta de calidad en el acto, una disminución en el número y una disminución también en la calidad espermática.

Y en los ovarios, sabemos que evidentemente produce una alteración que podría comprometer la fertilidad futura de esa hembra en el caso de los animales, y probablemente de la mujer. Pero bueno, todo esto es en animales.

¿Qué sabemos de su efecto en los humanos?

En los seres humanos, se ha detectado bisfenol, en la orina, en sangre, en líquido amniótico que rodea el feto y en leche.

Con lo cual, nos están diciendo que es capaz de atravesar la barrera placentaria y pasar al feto y además que, una mujer que ha estado expuesta al bisfenol también tiene posibilidades no solo de pasárselo a través de la leche a su hijo lactante, sino también que tiene posibilidades de acumularlo en los tejidos, y frente a una exigencia como es la lactancia, movilizarlo y pasárselo al bebé. Todos estos datos, nos están dando un panorama, sobre los efectos que podría producir en nuestra especie en base a ensayos que se han realizado en animales.

¿qué podemos hacer?

En principio, creo que lo que es más importante, es informarnos bien, informarnos a partir de información confiable y difundir esa información.

Eso sirve, y ha servido para tomar esta determinación, que prohibió las mamaderas de plástico aunque los substitutos no son mejores.

Pero hay otras cosas que podemos hacer, rimero, no combinar calor con plástico y alimentos.

En la medida de lo posible, no calentar en hornos microondas nuestros alimentos contenidos en envases plásticos.

En lo posible también, utilizar alguna otra alternativa: cerámica, vidrio, metal o simplemente, volcar desde el recipiente plástico a un plato que no sea de plástico para poder calentarlo.

También una recomendación si alguien trabaja de cajero en un supermercado, utilizar guantes para evitar la exposición a la tinta de los tickets. Hay estudios que señalan que aquellas personas que trabajan en esta actividad tienen un nivel más alto de bisfenol en sangre.

También hay estudios hechos en centros de fertilidad donde han notado que aquellas mujeres que son infértiles tienen niveles más elevados de bisfenol en sangre.

Uno puede tener en cuenta esta información, puede ignorarla o puede tomar conciencia y tomar algunas medidas de precaución, como las que comentábamos, para minimizar los riesgos de la exposición al bisfenol. Podemos conocer lo que estamos comprando, conocer lo que estamos usando y si vamos a usar envases plásticos utilizar aquellos que ya desde su origen, desde su fabricación, nos aseguren que son libres de bisfenol. Ocuparnos ma que preocuparnos la decisión estará en cada uno de nosotros.

Ver mas: