viernes , 6 febrero 2026

El apocalipsis del apóstol San Juan 8

EL SÉPTIMO SELLO.

1 Y cuando abrió el séptimo sello, se hizo en el cielo un silencio como de media hora 3000. 2 Y vi a los siete ángeles que están en pie ante Dios y les fueron dadas siete trompetas 3001. 3 Y vino otro ángel que se puso junto al altar, teniendo un incensario de oro, y le fueron dados muchos perfumes, para ofrecerlos con las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba

2998 14. Cf. 6, 12 ss. y nota. Sobre esta tribulación, véase las palabras de Jesús en su discurso escatológico (Mt. 24, 31). Cf. Dn. 12, 1 y notas.
2999 16 s. Véase 21, 4; Sal. 22, 2; Is. 25, 8; 49, 10; Jr. 2, 13; Ez. 34, 11 ss. “Jesucristo será su pastor que los llenará de bienes, los apartará de todo mal y los conducirá a la misma fuente de la vida que es la visión pura de Dios” (Scío).
3000 1. Véase la probable explicación de este silencio en la nota a 6, 12 ss. Según ello, esta escena sería la continuación del 5º sello y el silencio sería el de los santos que allí clamaban y ahora esperan los acontecimientos que se describen de aquí en adelante. Según otros, el silencio sería simplemente la interrupción de las alabanzas de 4, 8 ss., 5, 8 ss., mas no explican el motivo de ella. Pirot reconoce que “aquí esperábamos el desenlace final y sólo vemos un final de acto”, y añade que “la apertura del 7º sello permite la introducción de una nueva serie de catástrofes”, cosa que no parece posible según las expresiones de nuestra citada nota de 6, 12 ss. Cf. v. 3 y nota.
3001 2. En Tob. 12, 15 se habla también de los siete ángeles. El libro de Enoc (20, 2-8) los nombra así: Uriel, Rafael, Raguel, Saraquiel, Gabriel, Remeiel. Las trompetas son señal de Juicio (Is. 27, 13; Jl. 2, 1; Mt. 24, 31; 1 Co. 15, 52; 1 Ts. 4, 16).

–*–

delante del trono 3002. 4 Y el humo de los perfumes subió con las oraciones de los santos de la mano del ángel a la presencia de Dios. 5 Entonces el ángel tomó el incensario, lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó sobre la tierra. Y hubo truenos y voces y relámpagos y un terremoto 3003.

LAS SIETE TROMPETAS
LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS.

6 Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se aprestaron a tocarlas 3004, 7 Y el primero tocó la
trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron arrojados sobre la tierra, y fue incendiada la tercera parte de la tierra; y fue incendiada la tercera parte de los árboles, y fue incendiada toda hierba verde 3005. 8 Y tocó la trompeta el segundo ángel, y algo como una gran montaña en llamas fue precipitada en el mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre 3006. 9 Y murió la tercera parte de las creaturas vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. 10 Y tocó la
trompeta el tercer ángel, y se precipitó del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha: cayó en la tercera parte de los ríos y en los manantiales de las aguas 3007. 11 El nombre de la estrella es
Ajenjo; y convirtióse la tercera parte de las aguas en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas porque se habían vuelto amargas 3008. 12 Y tocó la trompeta el cuarto ángel, y fue herida la tercera parte del sol y la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, de manera que se obscureció la tercera parte de ellos, y el día perdió la, tercera parte de su luz y lo mismo la noche. 13 Y vi y oí cómo volaba por medio del cielo un águila que decía con poderosa voz: “¡Ay, ay, ay de los moradores de la tierra, a causa de los toques de trompeta que faltan de los tres ángeles que todavía han de tocar!” 3009

3002 3. Véase 5, 8 y nota. Los perfumes que el ángel recoge aquí son las oraciones de los santos que piden la venganza de su sangre en 6, 9 s. Sin ello sería difícil explicarse cómo las oraciones de los santos de la tierra pueden producir tales calamidades sobre ella.
3003 5. Del fuego del altar: de los perfumes (cf. Is. 6, 6). Lo arrojó: cf. Ez. 10, 2. Los truenos, etc., marcan el final de los sellos y también el de las trompetas (11, 19) y el de las copas (16, 18).
3004 6 ss. Las siete trompetas son otras tantas plagas y recuerdan las de Egipto (Ex. caps. 17 ss.). S. Ireneo y Lactancio las interpretan en sentido literal. S. Agustín sólo como metáfora de grandes azotes y castigos.
3005 7. Cf. Ex. 9, 24; Jl. 3, 3.
3006 8 s. Cf. Ex. 7, 20; Sof. 1, 3.
3007 10. La caída de esta estrella, que simboliza a un ángel con nombre de amargura (v. 11; cf. Enoc 86, 1 ss.), hace pensar en a palabra de Jesús que comparó la caída de Satanás con la de una estrella (Lc. 10, 18). Véase 9, 1 y nota. Cf. 12, 9 ss.
3008 11. “En IV Esd. 5, 9 se señala un cambio semejante como signo del fin –«en las aguas dulces se encontrará sal»– así como a la inversa el mismo Mar Muerto se convertirá en sano en los tiempos mesiánicos (Ez. 47, 8). Pirot.

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