miércoles , 18 mayo 2022

Los bebés ahora en la mira de los depredadores de farmaindustria

Por la Dra. Mª José Martínez Albarracín

No, la “pandemia” no ha terminado, al menos no ha terminado la implementación de “determinados objetivos globalistas” que se propusieron y desgraciadamente se consiguieron, con la excusa del coronavirus. Aunque ya no se cuenten los “casos covid”, aunque la incidencia esté situada en límites que hasta hace unos días se consideraban tan epidémicos y preocupantes como para decretar confinamientos y cuarentenas, aunque la guerra de Ucrania haya sustituido al covid en el bombardeo infodémico televisivo, lo cierto es que los engendros génicos de ARN mal llamados vacunas covid han venido para quedarse y para ser inoculados universalmente y en todas las edades. La última vuelta de tuerca es la solicitud de las farmacéuticas a la FDA para que se autorice, por la vía de emergencia, esta inoculación a los bebés desde los seis meses y hasta los cinco años, el único grupo etario que hasta el momento había quedado al margen de la pesadilla. Pero ¿no están considerando ya que la “pandemia” no es una emergencia sanitaria? ¿por qué se solicita una autorización de emergencia para aplicar una vacuna que no vacuna a un grupo de edad que no padece covid grave? Contéstese usted mismo estimado lector.

La empresa farmacéutica Moderna, una de las compañías que ha desarrollado y vende vacunas COVID-19 (su producto se llama «mRNA-1273», y está elaborado en base a ARNm) es la que está solicitando a la FDA la autorización por emergencia de su producto para niños desde los seis meses de edad. La empresa indica que es hasta un 44% efectiva (en niños menores de 2 años ni siquiera llega a este valor). No solamente es una eficacia mediocre, sino que este número solo  representa la reducción del riesgo relativo, no la reducción del riesgo absoluto, lo que es esencial para comprender el beneficio real que se obtiene al utilizar un fármaco, en este caso, una vacuna. 

Las evidencias científicas reflejadas en numerosos estudios publicados muestran que la letalidad (TFC) del síndrome covid es baja para muchas edades, y que se incrementa a medida que se incrementa la edad, llegando a su máximo en personas de más de 80 años que tienen comorbilidades. Por debajo de los 50 años, la letalidad es comparable a la letalidad de la gripe y por debajo de los 30 años es prácticamente inexistente (afectando solamente a algunas personas que pueden tener un sistema inmune desregulado) y esto ya se supo desde el inicio de la pandemia. Precisamente hace poco fue publicado en la revista Lancet un estudio elaborado por el “COVID-19 Forecasting team” (un equipo multidisciplinario y multi-institucional que utiliza modelos matemáticos y epidemiológicos para comprender la pandemia). El estudio se titula:

“Variación en la tasa de infección-fatalidad de COVID-19 por edad, tiempo y geografía durante la etapa prevacuna: un análisis sistemático” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8871594/

 A pesar de esto, el miedo que han infundido en los medios mainstream ha convertido al covid, para mucha gente en un temible asesino, pero la realidad no confirma esa percepción. La evidencia científica sigue mostrando que el síndrome asociado a la infección, conocido como COVID-19, se debe sobre todo a las respuestas inmunes excesivas y desreguladas, más que a la acción directa de un patógeno.

La publicación anterior demuestra que la tasa de letalidad (TFC) asociada al covid se ha mantenido a lo largo del tiempo. Los autores estimaron la TFC específica para cada edad y para todas las edades utilizando (desde el inicio de la pandemia hasta antes del inicio de la vacunación) datos de la prevalencia de anticuerpos. Así como datos de mortalidad COVID-19 en cada franja de edad y para cada uno de los 190 países y territorios incluidos en el estudio. La razón por la que sólo consideraron la etapa pre-vacuna fue para comparar el impacto de estos productos en el patrón de TFC. Resulta muy interesante que hayan comprobado que en todos los países y en todos los territorios analizados, la letalidad media (TFC) disminuyó de 0.466% a 0.314% (entre mediados de abril 2020 y el 1 de enero 2021). Esto es exactamente lo que predice la teoría evolutiva para una epidemia en una población que tiene la habilidad de generar respuestas inmunes. Por eso he dicho en numerosas ocasiones que, de no haberse introducido estos fármacos que no inmunizan, la “pandemia” habría terminado por sí sola. Desgraciadamente hemos podido comprobar que las inoculaciones génicas han tenido un impacto negativo en la TFC, especialmente entre las personas vacunadas y de esta manera, la epidemia se ha mantenido artificialmente.

Dra. María José Martínez Albarracín, 67.475 muertes y 5.083.736 efectos adversos reportados por las inyecciones K0 B1T hasta marzo 15-22 entre Europa y EE.UU. https://www.bitchute.com/video/8tA08VZnB3CD/

Los autores del estudio encontraron bastante variación en la TFC por edad, ubicación y tiempo, como se puede comprobar en las figuras 1 y 2 del estudio. Los niños de menos de 7 años tuvieron la letalidad más baja: 0.0023% (esto quiere decir que mueren dos niños por cada 100.000 niños enfermos y los que fallecen son niños con patologías previas).

Moderna va a pedir Autorización de Emergencia a la FDA para que se vacune a niños desde los 6 meses de edad con su producto, para el cual no se ha hecho un solo estudio de genotoxicidad (que ocasione daño en el ADN), integración genómica (que cambie el ADN de las células en las que entre), mutagénesis (que genere mutaciones), carcinogénesis (que genere cáncer), etc., y para el cual se cuenta solamente con la palabra de Moderna (que es quien está realizando el estudio) acerca de la seguridad y sin que hayan hecho públicos esos datos. 

No nos sorprende ya que una empresa quiera vender y haga todo lo posible, incluso con manipulaciones y engaños, para incrementar sus ganancias. Lo que sin embargo sí se esperaría es que las agencias reguladoras de medicamentos hicieran su trabajo sin ningún tipo de conflicto de interés, pero la historia reciente nos ha demostrado que esto no es lo que suele ocurrir. De cualquier forma, aunque Moderna lo pida y aunque la FDA, la EMA o cualquier otra agencia autorice estos productos en niños pequeños, es necesario recordar que quienes toman la decisión de llevar a su bebé de seis meses a vacunar son los padres. Ojalá tomaran esa decisión basada en la ciencia y exigieran un consentimiento informado completo y exhaustivo de lo que van a inocular a sus hijos, comprendiendo la tasa de fatalidad del covid (TFC), comprendiendo lo que significa eficacia, comprendiendo lo que hicieron en el estudio clínico para pedir la autorización y lo que no investigaron, y comprendiendo los terribles efectos adversos de las inoculaciones que se están dando poco a poco a conocer, antes de exponer a sus hijos, simplemente porque eso es lo que les dijeron.

REFERENCIAS:

https://www.statnews.com/2022/03/23/moderna-to-ask-fda-to-authorize-covid-19-vaccine-in-children-6-months-to-6-years/

https://www.clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT04796896