sábado , 1 octubre 2022

Censura extrema a estudios científicos que contradigan al relato oficial

Las nuevas inyecciones de ARNm que se espera que se autoricen próximamente, no han presentado aún los resultados de ensayos clínicos que sean públicos. De hecho, no sabemos nada acerca de ellas. Instar al publico a obedecer ciegamente para recibir una nueva inyección de ARNm es anticonstitucional, mala medicina, mala política. Y ciertamente no está siguiendo la ciencia.

Inyecciones K0 B1T para bebés y niños pequeños

Así es como se desarrolló la línea de tiempo, la Casa Blanca y los funcionarios de salud pública presionaron mucho para inyectar a lo niños de entre 6 meses y 5 años. Luego, los fabricantes de inyecciones publicaron datos y los declararon seguros y efectivos (los medios de comunicación repitieron ciegamente el mensaje). Aquí está la trampa. Los datos demostraron que la muestra del estudio era demasiado pequeña para sacar conclusiones de seguridad, y la mayor parte de la efectividad declarada no era estadísticamente válida

La inyección de Pfizer en bebés y niños pequeños no tuvo una eficacia estadísticamente significativa La inyección de Moderna tuvo una eficacia de solo el 4% en la prevención de niños asintomáticos de 6 meses a 2 años. (Algunos países europeos han restringido el uso de la vacuna de Moderna para cualquier persona menor de 30 años debido al riesgo de miocarditis). 

Un funcionario frustrado de los CDC dijo que las vacunas son tan ineficaces en los niños pequeños que no importaría si «se las inyecta o se las rocía en la cara». Tal vez por eso, después de un mes de promover la vacunación contra el K0 B1T para niños menores de cinco años, solo el 3% de ellos recibió la inyección.

La nueva inyección contra omicron no es una vacuna

1) La vacuna contra la gripe es muy ineficiente y utiliza una plataforma de vacuna tradicional. Por el contrario, las nuevas vacunas contra el covid se han asociado con una tasa de eventos adversos graves de 1 en 5.000 dosis según un estudio alemán publicado hace tres meses por el Paul-Ehrilich Institut. Si bien los Institutos Nacionales de Salud han dedicado más de mil millones de dólares para estudiar el covid de larga duración (que aún no se ven los resultados), prácticamente no gastó dinero para investigar las complicaciones de la inyección covid, como las lesiones cardíacas en los jóvenes.

2) Actualmente no existe un consenso científico de que una estrategia repetida de refuerzo de Covid sea el enfoque correcto. Algunos científicos están preocupados por lo que se denomina impronta inmunitaria de múltiples dosis de refuerzo que pueden debilitar el sistema inmunitarioUn artículo reciente publicado en la revista Science notó una respuesta inmune reducida contra la cepa Omicron entre las personas previamente infectadas que luego recibieron tres dosis de la vacuna Covid en comparación con un grupo de control que anteriormente tenía Covid y no recibió múltiples inyecciones.

3) La nueva inyección de Omicron, que se basa en cepas anteriores de Omicron, se probó contra cepas más nuevas de Omicron actualmente en circulación, una clara ventaja de investigación sobre el estudio de las vacunas contra la gripe. Pero los resultados no se han hecho públicos. ¿Acaso el público no tiene derecho a conocer los resultados?

Puede ser que se justifique una recomendación de inyección específica de omicron para el otoño, pero presionarla con rigor antes de que los datos estén disponibles es una burla del método científico y nuestro proceso regulatorio. De hecho, ¿por qué tener una FDA si los médicos de la Casa Blanca suponen por adelantado que un nuevo medicamento probablemente beneficiaría la salud pública?

A pesar del secreto que rodea a los datos sobre la nueva inyección, el Dr. Jha (es un médico que se desempeña como Coordinador de Respuesta al Coronavirus de la Casa Blanca) respaldó la nueva vacuna en sus comentarios.  “Basándonos en todo lo que hemos visto hasta ahora, todos los datos sugieren que debería ser altamente efectivo contra las nuevas variantes”, dijo Jha.  

¿Es esa charla política aspiracional o una conclusión científica basada en datos sólidos? La distinción es de vital importancia porque el público ha perdido la confianza en los funcionarios de salud después de verlos repetidamente inventar cosas sobre la marcha y declararlas como verdades en lugar de hipótesis. Necesitamos líderes de salud pública que muestren algo de humildad, se ciñan a la ciencia y sean más transparentes con los datos que nunca antes. Si Jha está siguiendo la ciencia, necesitamos ver los datos.

Hasta aqui: Por el Dr. Marty Makary MD, MPH es profesor en la Escuela de Medicina Johns Hopkins, la Escuela de Negocios Johns Hopkins Carey y autor del libro más vendido del New York Times The Price We Pay .

Rigurosa censura a publicaciones científicas que demuestren lo contrario de lo que los laboratorios dicen

por Karina Acevedo Whitehouse Ph.D

Comparto con ustedes este estudio, que fue publicado en la revista Science of the Total Environment por Ventura Fernandes y colaboradores (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34942250/), titulado (traducido desde el inglés) «Toxicidad de fragmentos de la proteína spike de SARS-CoV-2 en el pez cebra: ¿una herramienta para estudiar su peligro para la salud humana?» Este estudio fue enviado en octubre de 2020 como pre-print a BioRXiv (https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2020.10.20.346262v1) pero fue hasta marzo de 2022 que logró ser publicado en una revista científica. ¿La razón probable de una demora de dos años? Pues, que es extremadamente complicado publicar algo que contradice, la narrativa de «las inyecciones COVID-19 son seguras y eficientes«.

Resultó muy curioso los autores que tuvieron que ‘cambiar el giro’ del estudio para ser publicado. Si ven la primera versión en BioRXiv, se trataba de un estudio de biomedicina, que reportaba el uso del pez cebra (Danio rerio) como un modelo para estudiar los eventos adversos provocados por la proteína Spike, componente central del mecanismo de acción de casi todas las inoculaciones; es decir, un modelo para estudiar la seguridad de las inyecciones.

¿Un pez como modelo en biomedicina?’ preguntarán algunos. Sí, es un excelente modelo de estudio, porque es un vertebrado, como nosotros, con muchísima homología genética (somos muy parecidos y nuestro origen es el mismo) y porque produce mucha descendencia en poquitos días, por lo que es mucho más barato y rápido que otros modelos como las ratas y ratones (de hecho, el pez cebra ya se usa para estudiar cáncer y otras enfermedades del humano, incluyendo COVID-19; https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24192099).

Entonces, era un estudio muy válido y extremadamente importante, porque cuando se envió a publicar, nadie, salvo los voluntarios de los ensayos clínicos, habían recibido aún las inoculaciones. Sin embargo, si ven la versión publicada, acabó siendo un estudio ecotoxicológico, es decir, usar al pez cebra para ver los efectos de la ‘contaminación de aguas residuales con SARS-CoV-2 en vertebrados de agua dulce’.

La verdad es que me quito el sombrero a la forma creativa que tuvieron los autores para darle la vuelta a la censura y lograr publicar sus hallazgos. Con ese enfoque ecotoxicológico, reportaron los efectos de la proteína Spike sobre la salud del pez cebra.

Fue un estudio experimental, controlado, y muy bien diseñado. Demostraron que si se inyecta el fragmento de la porción N-terminal de la proteína Spike (esta está contenida en la región de la proteína que se une al receptor), los peces presentan eventos que variaron desde la muerte (21.4% de mortalidad en los primeros siete días) hasta eventos adversos en hígado, riñones, ovarios y cerebro.

Los eventos adversos fueron descritos como «efectos tóxicos intensos» resultado de una reacción inflamatoria muy severa a la proteína Spike, que dañó los órganos «de una forma semejante a lo que ocurre en casos severos de COVID-19 en humanos«.

El daño ovárico fue severo (con atresia folicular, infiltración celular y desorden de la estructura) aunque reversible al día 14. También determinaron que la proteína Spike interactuaba con genes claves que alteran la expresión de diversos otros genes, induciendo un estado pro-inflamatorio sostenido (es decir, lo que hipotetizamos la Dra. Bruno y yo; https://www.authorea.com/users/414448/articles/570714-potential-health-risks-of-mrna-based-vaccine-therapy-a-hypothesis), además de cascadas moleculares muy relevantes para la diabetes.

Pueden ver los detalles del estudio de Ventura Fernandes y colaboradores en (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34942250/), si lo leen, pero de forma general lo que hicieron fue inyectar a 20 hembras adultas,1 microgramo de Spike en 10 microlitros de «solución de inoculación» por la vía intraperitoneal, mientras que el grupo control (5 hembras adultas) solo recibió, por la misma vía, los 10 microlitros de la solución de inoculación, y tuvieron a otro grupo control (llamado «ingenuo», que no recibió nada).

Analizaron también la expresión de genes. Resulta muy interesante que en el artículo original (en Authorea) se menciona la palabra:

  • vaccine (vacuna) 24 veces,
  • safety (seguridad) ocho veces, y
  • adverse (adverso) cuatro veces.

En la versión que sí logró ser publicada, mencionan

  • 9 veces la palabra vacuna,
  • 1 vez la palabra seguridad y
  • dos veces la palabra adverso.

Increíble, ¿no les parece? lo que se tiene que hacer para lograr dar a conocer los resultados de un estudio serio, bien hecho, y de muchísima relevancia. Ese estudio, hecho durante el 2020 previo a la autorización por emergencia de estos productos, era esencial para dar información sobre su (falta de) seguridad, pero no logró ser publicado sino hasta marzo de 2022, sin nada de la publicidad e impacto que se esperaría.

Al estar en una revista relacionada con toxicología ambiental, es poco probable que médicos, agencias reguladoras y demás antropofauna de acompañamiento lo lean siquiera. ¿Cómo puede ser que uno de los pocos estudios enfocados en la seguridad de esta proteína central para las inyecciones no haya logrado ser publicado antes de las autorizaciones? No es que estuviera mal hecho el estudio y por eso no se hubiera podido publicar – vean las dos versiones, no cambió nada experimental ni cambiaron los resultados; solo cambió el enfoque.

¿Se imaginan haber tenido esta información antes? Tal vez menos médicos hubieran creído que lo que algunos decíamos y explicábamos era ‘teoría de la conspiración’; tal vez menos personas hubieran corrido, con los ojos humedecidos de gratitud, para exponer su brazo y aceptar la inyección. Ahora que está este producto en el organismo de más de seis mil millones de personas, y que están ocurriendo infinidad de eventos adversos y muertes, solo se puede decir, ‘la explicación de eso que está ocurriendo, la pueden leer en este estudio recientemente publicado, realizado con peces cebra como modelo‘.