miércoles , 18 mayo 2022

Las inyecciones K0 B1t pueden estar provocando de 3 a 7 fallecidos diarios en España

Por el biólogo José Muñoz

Está sucediendo una catástrofe humanitaria y en la humanidad.

Está sucediendo en Ucrania, en la misma medida que ocurre desde hace años en Yemen, Siria y sobre todo en Palestina, la cárcel humana a cielo abierto más grande del mundo pero también en toda la cultura y en todos los países simultáneamente.

Todos estamos en la misma crisis desde hace dos años pero cada detalle de dicha situación está rodeada de un halo de sospecha sobre lo que realmente es o significa.

Se nos ha obligado a poner en cuestión la intensidad y extensión de los derechos humanos en base a una situación de salud sobre la que se nos ha impuesto una forma de creer ciegamente de que la situación es tal y como la ciencia oficial declara que es, sin poderse cuestionar ni un milímetro, sin poder abrir una crítica razonable sobre lo que realmente está ocurriendo.

Apareció una crisis que puso todos los beneficios de la sociedad en riesgo y aparecieron las incuestionables soluciones.

Se anunció la existencia de una enfermedad que luego se dijo había un virus y poco después se impuso la solución que sería una vacuna.

Todos aquellos que han intentado cuestionar algo se han encontrado con la discriminación como respuesta cuando no la coerción o la coacción, incluso la cárcel como le está ocurriendo a Willen Engel en Holanda que ha sido detenido por una denuncia por sedición por cuestionar las medidas y la ciencia que se está aplicando y para el que desde aquí pido que sea liberado y me sumo a la campaña que se está desarrollando ahora mismo.

En nuestro país sobran los ejemplos de médicos expedientados por alzar su voz contra la versión oficial como es el caso de Nadiya Popel, Isabel Bellostas, Angel Ruiz Valdepeñas o Juanjo Martinez por mencionar solo algunos casos.

La libertad de expresión es fundamental en la democracia y la libertad de crítica más en la ciencia, sin la cual esta no se desarrolla, pero hoy a la más mínima se te llama cualquier cosa menos bonico; negacionista, antivacunas, conspiranoico etc. todo menos atender a las denuncias de que se está cometiendo un crimen contra la humanidad de escala aún por ser evaluada convenientemente.

Se creó la forma de crear asintomáticos, una nueva forma de crear un grupo de discriminados sociales en base a una prueba inespecífica e inadecuada para el diagnóstico clínico.

A través de dicha prueba se creó el pánico sobre una enfermedad que no superó en ningún momento la gravedad de las enfermedades respiratorias estacionales pero se declaró emergencia de dimensiones mundiales, una pandemia y por la condición de emergencia decayeron todas las restricciones para autorizar una solución medicamentosa basada en terapias génicas celulares avanzadas desarrolladas en las terapias del cáncer aunque sin éxito para producir medicamento alguno pero que en tres meses habían desarrollado un producto para administrarlo a toda la humanidad.

La tecnología de última generación para ponerla en práctica en toda la humanidad puesta a punto para aplicarla en tiempo récord pero sobre la que no se puede hacer ninguna pregunta ni reflexión.

En el congreso de los diputados en la sesión 12 de la comisión relativa a la gestión de las vacunas y el plan de vacunación en España (Sesión 12       Audiovisual) compareció el Sr García García de la Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la vacuna de AstraZeneca, Ateava, que está de baja desde hace un año a causa de la inoculación de la mal llamada vacuna pero a los diputados tan concienciados con la defensa de los derechos humanos solo les interesó que declarara la efectividad del sistema de farmacovigilancia, pero sus interrogantes sobre los efectos secundarios de estas inoculaciones no merecieron ningún tipo de pregunta sobre la dimensión del posible problema al que nos podemos estar enfrentándonos como paso a explicar.

Por los documentos de Pfizer obtenidos por una petición de transparencia se nos informa que a fecha de 28 de febrero de 2021, o sea a dos meses del inicio de la inoculación de estas sustancias llamadas vacunas se reporta un número casos de efectos secundarios y  un porcentaje de fallecimientos como efectos secundarios.

Un porcentaje reducido pero significativo que multiplicado por la población objetivo da lugar a un elevado número de fallecimientos a los que nos podemos estar enfrentando lo que puede considerarse un crimen contra la humanidad que nuestras autoridades han permitido pues han accedido a exculparlos de cualquier responsabilidad por los posibles efectos secundarios que pudieran producir los sueros que la Administración casi ha coaccionado a la población a administrarse al decirles que son unos productos seguros y están suficientemente probados.

No sé si eran conscientes de que la empresa BionTech ya había anunciado en su salida a bolsa que producían unos productos de terapia génica  y que eran conscientes que podían producir graves efectos secundarios como se comprueba por los resultados de su experiencia en la aplicación del producto desde el 1 de diciembre 2020 al 28 de febrero de 2021 recopilados y publicados por la propia empresa que sin decirnos la cantidad de dosis administradas que representan los datos, en tres meses de uso ya reportaban 42 086 efectos secundarios y de ellos 1223 fallecidos.

De todos los efectos secundarios, 756 se reportaron de España.

¿Algún fallecido en nuestro país? Podemos hacer una estimación

1223 / 42086 = 0,029; x 100= 2.9 % son fallecidos.

756 casos ES /42086 = 0,017 ; 1.7% de todos los casos reportados corresponden a España

 756 * 0,’029 = 21,924;    22 fallecidos en 90 días en España

1223 * 0,017 = 20,7 fallecidos corresponderían a ese periodo de tres meses de inicio de aplicación de este producto en nuestro país. Un dato que debería ya suscitar algún tipo de preocupación tanto en el fabricante como en las administraciones que lo han autorizado

En un informe de la página web eHealthMe se reconocen el número de fallecidos como efecto secundario de la inoculación con lo que llaman vacuna de Pfizer BioNTech y se estima que de 286,220 efectos reportados, 3,148 son fallecidos lo que significa que del total de efectos secundarios el 1,1 % son fallecidos en Estados Unidos.

3148 / 286.220 = 0.0109;  1,09 % proporción de fallecidos en un año

Los datos de EudraVigilance nos dicen que en España se reportaron 117,160 casos de efectos secundarios de Pfizer, (Tozinameran) en España a fecha de 21.03.2022

⃝ Si usamos la proporción de fallecidos según los datos de eHealthMe

117 160 x 0,0109 = 1277 fallecidos por efectos secundarios.

⃝ Si tomamos como referencia la proporción de fallecidos de los documentos de los estudios de Pfizer

117 160 x 0.029 = 3397,64 fallecidos

Esta es la estimación de fallecidos por causa de la aplicación de los sueros

Según el documento de Gestión integral de la vacunación COVID-19 en España se empezó a vacunar el 27. 12. 2020 por tanto llevamos a fecha de 21 de marzo 449 días de vacunación y por tanto de cada una de los datos estimados quiere decir que:

Según la estimación del 1,1 % nos da 2,8 fallecidos diarios

Según la estimación de los datos de Pfizer serían 7,56 fallecidos diarios

¿Esto es para un medicamento para prevenir una enfermedad que se toma sano para quedar sano y que está matando a hasta 7 personas diarias aproximadamente y nadie está formulando la cuestión de qué está pasando?

Como esto es una estimación con datos no oficiales y da un rango de variabilidad enorme pero ya en la estimación más benigna asumir que un medicamento para el que se plantea un uso de varias dosis al año es proponer a los ciudadanos que jueguen a una ruleta rusa de consecuencias inesperadas al coaccionarlos a usar este producto con el mantra de que es un producto seguro y que todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Pero siendo un producto para prevenir una enfermedad no debería de admitirse la posibilidad de que puedas fallecer, aunque Farmacovigilancia funcione tan bien como tanto le interesaba a la diputada Prieto Nieto en la comparecencia del Sr. García. Cito sus palabras:

pero me parece importante destacar la importancia del sistema de farmacovigilancia que tenemos en España, que además acaba de emitir el informe 13º, que facilita realmente la recogida de la información sobre los efectos adversos que pueden producir los medicamentos, entre los que por supuesto están las vacunas. Verdaderamente el objeto del sistema de farmacovigilancia sería reunir estos casos de sospecha de reacciones adversas a los medicamentos que pueden ser identificadas por los profesionales sanitarios o por la ciudadanía”.

Creo que el fallecimiento de una persona sometida a un tratamiento preventivo es uno más de lo admisible pero de momento ni nuestros diputados ni las autoridades han hecho nada al respecto ante la evidencia de que estos productos están causando daños en la población ya que el número de personas que están sufriendo las consecuencias graves de estas inoculaciones es mucho mayor que el de fallecidos, que si estos significan el 3 % de los reportes, los casos de secuelas graves son difíciles de estimar pero probablemente mucho más elevados como vemos en los documentos de Pfizer.

A la señora Prieto le es importante remarcar las cifras de fallecidos desde el inicio de la declaración de pandemia. Tomar esa referencia hace que la situación aparezca agravada pues el dato crece de día en día, pero es notorio que esa cifra es engañosa pues ya se ha reconocido que no es lo mismo «fallecimiento por Covid» que «fallecimiento con Covid».

Esa revisión en los datos no se ha realizado lo que nos daría una dimensión más real de los efectos de esta enfermedad que por las estimaciones aprobadas por la OMS no supera en mortalidad a la que produce la gripe estacional que parece ser desapareció misteriosamente.

Creo que la cifra de 3 fallecidos diarios ya es lo suficientemente preocupante. En estos tiempos de campaña por la igualdad con perspectiva de género el fallecimiento de 1 mujer a la semana causa un revuelo enorme que es portada de informativos donde se expresa la repulsa por los culpables de dicho fallecimiento y supone la movilización ciudadana en manifestaciones organizadas para concienciar de un hecho que debemos evitar.

Parece que la muerte de un compatriota por culpa de los compromisos prestatarios de estado con empresas privadas es de menor entidad como para movilizar a la ciudadanía cuando el derecho a la vida es un derecho común tanto a mujeres como a vacunados y por tanto el recorte de dicho derecho supone una manifestación de violencia social cuando se consiente.

Pero curiosamente el enemigo de estas empresas y de los políticos es la “resistencia a la vacunación” que como observa Igor Chudov, una reducción en la tasa de vacunación en niños en Florida del 14 % ha provocado una reducción del 8 % en la mortalidad por todas las causas en menores de un año.

¿No sería esto un dato a celebrar? Mayor supervivencia al primer año de edad.

Ya se ha demostrado la relación entre la muerte súbita de infantes posterior a la vacunación en un estudio de revisión de datos entre los años 1990 y 2019.

¿Sra. Prieto no es esto un caso de atención de farmacovigilancia?

Esta es la catástrofe humana que refería al principio. Hemos corrompido todos los conceptos de nuestra sociedad por salvarnos de una situación de enfermedad pero que parece está causando una patología social mucho más profunda que la enfermedad provocada por un virus sintético liberado no se sabe aún si intencionalmente para que unas empresas (1:19:54) puedan implantar una tecnología que de otra forma no hubieran podido hacer pero que para implantarse incluso se compromete la economía de un país, pues se ha llegado a decir que hasta que no se vacune todo el mundo no volveremos a crecer.

Creo que como seres humanos hemos dejado de crecer ya y pronto empezaremos a ver las consecuencias reales de la decadencia producida por estas inoculaciones innecesarias, ineficaces e inseguras y que si no aceptamos que el pasado solo existe para avanzar al futuro, espero que podamos aprender de lo que hemos hecho hasta ahora para viajar al futuro de una forma más conscientes de lo que somos y lo que realmente queremos