
Mientras se culpa a los no vacunados, nueva documentación demuestra que en el 2025 un gran número de casos de tos ferina y de sarampión se produjeron entre los vacunados.
En 2025, los titulares de las noticias cubrieron brotes de tos ferina en Virginia Occidental y sarampión en Nueva York. Las autoridades sanitarias utilizaron estos brotes para aplastar los derechos individuales y civiles, y coaccionar con la vacunación y rechazar exenciones médicas alegando que los no vacunados estaban causando estos brotes.
ICAN , una organización de abogados decidió investigar cuántos, de hecho, no estaban vacunados. Recibieron respuestas oficiales de Virginia Occidental y Nueva York y los resultados fueron sorprendentes:
Según el cuadro a continuación proporcionado por el departamento de salud de Virginia Occidental, El 71% de los casos de Virginia Occidental en 2025 se produjeron en personas que estaban al día con sus vacunas. —Y mirando hacia atrás en todos los casos de los últimos 7 años, el 68% de los casos correspondieron a personas que estaban al día.

Esto no es sorprendente dado que la vacuna contra el sarampión y la tos ferina no pude detener la infección o transmisión; En muchas situaciones, las personas completamente vacunadas asumen que están “protegidas”, se infectan y pueden tener menos síntomas, y luego proceden a transmitir la tos ferina a otras personas. La inmunidad de grupo o «rebaño» es un mito que nunca se ha podido lograr aca esta la documentación demostrándolo.
De manera similar, en el brote de sarampión en Nueva York, el 33% de las personas con sarampión habían recibido al menos una dosis de la vacuna SRP (contra Sarampión, Rubeola Y Paperas (MMR en inglés)) y el 28% supuestamente tenía un “estado de vacunación desconocido”.
Al 7 de noviembre de 2025, en relación con los 18 casos de sarampión registrados en 2025, el estado de vacunación con la vacuna triple vírica (SRP) es el siguiente:
- 0 dosis de la vacuna triple vírica (SRP): 7 casos
- 1 dosis de la vacuna triple vírica (SRP): 2 casos
- 2 dosis de la vacuna triple vírica (SRP): 4 casos
- Estado de vacunación desconocido: 5 casos
Varias vacunas que actualmente se recomiendan “rutinariamente” en los calendarios de vacunación de los CDC y que varios países imitan sin fundamentar científicamente, no detienen la transmisión de los patógenos objetivo. El equipo legal de ICAN envió un carta a los CDC, instándolos a corregir este error y trasladar estas vacunas a la categoría de “toma de decisiones clínicas compartidas”. El documento cuestiona que si la justificación principal para obligar a vacunar a los niños es proteger a la comunidad evitando la transmisión de enfermedades, entonces aquellas vacunas que no previenen la transmisión no deberían ser obligatorias.
Brian Hooker Ph.D denuncia que la Vacuna contra el Sarampión (SRP) ya no funciona adecuadamente, dado que actualmente hay una cepa mutada del sarampión del cual la vacuna no nos logra proteger. Los vacunados recientemente también pueden contagiar a personas cercanas. Tampoco nos protege contra paperas «Compendio para proteger a sus hijos de las vacunas» en: https://red.CienciaySaludNatural.com. Colabore con nosotros, gracias!
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Según los CDC criterios , las vacunas que “es poco probable que tengan impactos a nivel poblacional” solo deben recomendarse basándose en una toma de decisiones clínica compartida. Las vacunas que no detienen la transmisión del patógeno objetivo entran directamente en esta categoría.
No es probable que las vacunas contra la difteria, la tos ferina, el tétanos, la polio y el meningococo tengan “impactos a nivel poblacional”, ya que no detienen la transmisión; sin embargo, no están en la categoría de decisión compartida.
Entonces, ¿por qué los CDC y otros países recomiendan sistemáticamente que todos los niños en reciban estas vacunas?: La cantidad de vacunas que se han agregado al calendario infantil no es para proteger a los niños sino justificar la inversión del desarrollo de armas biológicas. Vacunas y armas biológicas son dos caras de la misma moneda. La nueva era de las armas biológicas es el mayor crimen organizado de la historia.
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A continuación resumen de la carta de ICAN
Contenido:
- Introducción: el problema de las vacunas obligatorias que no evitan el contagio
- Qué significa que una vacuna «no previene la transmisión»
- Inmunidad sistémica frente a inmunidad mucosal
- Protección personal frente a protección colectiva
- La paradoja del vacunado asintomático: cuando vacunarse aumenta la propagación
- Análisis vacuna por vacuna: qué dice la evidencia sobre cada una
- Vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV)
- Vacuna antitosferinosa acelular (aP / DTaP)
- Vacuna antitetánica
- Vacuna antidiftérica
- Vacuna antimeningocócica conjugada (MenACWY)
- Vacuna contra la hepatitis B
- Vacuna contra el VPH
- Vacuna antigripal durante el embarazo
- El problema de los ensayos clínicos sin placebo inerte
- La petición de ICAN: decisión clínica compartida
- Por qué las vacunas que no previenen la transmisión no deberían ser obligatorias
- El argumento de la protección colectiva se desmorona
- La expulsión escolar carece de justificación sanitaria
- El principio de consentimiento informado
- La incoherencia de los mandatos
- Conclusión
- Referencias
Introducción: el problema de las vacunas obligatorias que no evitan el contagio
El documento presentado por ICAN (Informed Consent Action Network) ante los CDC el 6 de abril de 2026 plantea una cuestión de lógica elemental: si la justificación principal para obligar a vacunar a los niños es proteger a la comunidad evitando la transmisión de enfermedades, entonces aquellas vacunas que no previenen la transmisión no deberían ser obligatorias.
Durante décadas, el discurso oficial ha sostenido que todos debemos vacunarnos para alcanzar la llamada «inmunidad de rebaño» o «inmunidad colectiva«. Sin embargo, como demuestra el documento con fuentes de los propios organismos sanitarios, muchas de las vacunas actualmente obligatorias para asistir a la escuela simplemente no evitan que una persona se infecte ni que transmita el patógeno a otros.
Lo que sigue es una explicación paso a paso, en lenguaje llano, de las evidencias presentadas y de por qué estas conducen a la conclusión de que dichas vacunas deberían trasladarse al modelo de decisión clínica compartida, donde médico y paciente deciden conjuntamente según las circunstancias individuales.
Qué significa que una vacuna «no previene la transmisión»
La infección natural provoca respuestas inmunitarias tanto mucosas como sistémicas, mientras que las vacunas acelulares contra la tos ferina (aPVs [acellular pertussis vaccines]) por ejemplo, solo inducen una respuesta inmunitaria sistémica.
La inmunidad mucosal es esencial para prevenir la colonización y la transmisión de los organismos de B. pertussis. Por consiguiente, las medidas preventivas como las vacunas acelulares contra la tos ferina aPV que no inducen una respuesta mucosa válida no pueden evitar la infección ni la transmisión. … Las vacunas contra la tos ferina (aPV) no previenen la colonización. Por lo tanto, no reducen la circulación de B. pertussis y no ejercen ningún efecto de inmunidad colectiva. 8
La mayoría de las vacunas que se administran hoy mediante inyección generan fundamentalmente una relativa inmunidad sistémica, no mucosal. El resultado es que la persona vacunada puede seguir infectándose y seguir transmitiendo el patógeno a otros.
Protección personal frente a protección colectiva
El documento distingue dos conceptos que a menudo se confunden:
- Protección personal: la vacuna intenta proteger al individuo vacunado de que enferme gravemente.
- Protección colectiva (o de rebaño): Teoría que supone que la vacuna evita que el individuo transmita el patógeno, reduciendo así la circulación del mismo en la comunidad.
Algunas vacunas obligatorias ofrecen solo una relativa protección personal, pero no colectiva. Y si una vacuna solo ofrece protección personal, su obligatoriedad deja de tener sentido desde el punto de vista de la salud pública: se convierte en una decisión médica individual.
La seguridad de las vacunas contra la hepatitis B que se administran a los recién nacidos no se ha probado en un solo ensayo clínico controlado aleatorio con placebo inerte como se manifiesta en los propios prospectos y tiene sobredosis de aluminio neurotóxico. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
La paradoja del vacunado asintomático: cuando vacunarse aumenta la propagación
El documento señala que en algunos casos, la vacuna puede hacer que la persona vacunada tenga más probabilidades de contagiar que la no vacunada.
La lógica es la siguiente: si la vacuna reduce los síntomas pero no evita la infección ni la transmisión, la persona vacunada que se infecta seguirá yendo al colegio, al trabajo y socializando porque no se siente enferma. En cambio, la persona no vacunada que se infecta tiene más probabilidades de desarrollar síntomas, quedarse en casa y, por tanto, romper la cadena de transmisión.
Esto no es una especulación: el estudio en babuinos realizado por científicos de la FDA demostró exactamente este fenómeno para la vacuna antitosferinosa acelular (5). Los babuinos vacunados excretaron la bacteria durante más días (42 días de media) que los babuinos sin inmunidad previa (38 días de media). Los únicos que no excretaron nada fueron los babuinos con inmunidad natural.
Análisis vacuna por vacuna: qué dice la evidencia sobre cada vacuna
Vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV)
Es la única vacuna antipolio utilizada en Estados Unidos desde el año 2000. La propia CDC admite en su página web que Vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV) «no detiene la transmisión del virus» y que «la IPV no previene la infección intestinal y por lo tanto no previene la transmisión del poliovirus» (1).
La razón es la explicada anteriormente: la IPV se inyecta y genera anticuerpos en sangre, pero no en el intestino, que es donde el virus de la polio se multiplica. Cualquier niño vacunado con IPV puede infectarse con el poliovirus, multiplicarlo en su intestino y excretarlo en las heces, exactamente igual que un niño no vacunado.
La única diferencia es que el niño vacunado tiene menos probabilidades de desarrollar parálisis si el virus llega a su sistema nervioso. Pero desde el punto de vista de la transmisión, la IPV es irrelevante: no contribuye en absoluto a la inmunidad de rebaño.
Vacuna antitosferinosa acelular (aP / DTaP)
Este es quizá el caso más documentado y contundente. La vacuna acelular contra la tos ferina (la «aP» en DTaP) sustituyó a la antigua vacuna de células enteras en los años 90.
El estudio clave fue realizado por científicos de la FDA en 2013 utilizando babuinos como modelo animal (5). Los resultados fueron inequívocos:
- Los babuinos con inmunidad natural (previamente expuestos a la bacteria) no excretaron nada de bacteria al ser reexpuestos.
- Los babuinos vacunados con la vacuna acelular excretaron la bacteria durante una media de 42 días.
- Los babuinos sin ninguna inmunidad previa excretaron la bacteria durante una media de 38 días. (8)
Es decir, los vacunados transmitieron la bacteria durante más tiempo que los no vacunados.
En 2018, dieciséis expertos mundiales en tos ferina, reunidos en una conferencia de consenso organizada por la Asociación Mundial de Enfermedades Infecciosas y Trastornos Inmunológicos, publicaron un documento en el que reconocieron explícitamente que:
«Las vacunas acelulares contra la tos ferina (aPV) no previenen la colonización. En consecuencia, no reducen la circulación de B. pertussis y no ejercen ningún efecto de inmunidad de rebaño.» (8)
Y añadieron que «la falta de respuestas inmunes mucosales tras la administración de aPV favorece la infección, la colonización persistente y la transmisión del patógeno» (10).
El documento también relata cómo la farmacéutica GSK lanzó una campaña publicitaria llamada «Big Bad Cough» donde representaba a las abuelas no vacunadas como lobos que matarían a sus propios nietos. La campaña fue retirada después de que ICAN presentara una demanda colectiva contra GSK por publicidad engañosa, ya que la vacuna no previene la transmisión (12, 13, 14).
Vacuna antitetánica
El tétanos no se transmite de persona a persona. Lo dice la propia CDC: «El tétanos no es contagioso de persona a persona» (15). Por tanto, la vacuna antitetánica no puede prevenir una transmisión que no existe.
Además, la vacuna antitetánica es una vacuna de toxoide, lo que significa que no genera inmunidad contra la bacteria Clostridium tetani, sino solo contra la toxina que esta produce en determinadas circunstancias. Incluso si el tétanos fuera transmisible, la vacuna no impediría que la bacteria colonizara y se multiplicara en el organismo.
Vacuna antidiftérica
Al igual que la antitetánica, la vacuna antidiftérica es una vacuna de toxoide. El documento cita un estudio que señala: «El toxoide diftérico ayuda a prevenir la enfermedad sintomática pero no previene el estado de portador ni detiene la propagación de la infección […] la reconocida importancia de los portadores en la propagación de la difteria y el demostrado fracaso del toxoide para prevenir el estado de portador nos llevan a concluir que el concepto de inmunidad de rebaño no es aplicable en la prevención de la difteria» (16).
Vacuna antimeningocócica conjugada (MenACWY)
La CDC reconoce que las tasas de enfermedad meningocócica disminuyeron en Estados Unidos desde los años 90 y que gran parte de ese descenso ocurrió antes del uso rutinario de las vacunas MenACWY. Además, los datos sugieren que las vacunas MenACWY no han proporcionado protección a la comunidad no vacunada en general (inmunidad de población o de rebaño)» (17).
La supuesta protección de esta vacuna, según la CDC, «disminuye en la mayoría de los adolescentes en un plazo de 5 años» (18). Además, el ensayo clínico de esta vacuna ni siquiera demostró que previniera un solo caso de enfermedad meningocócica: se basó únicamente en niveles de anticuerpos como indicador indirecto.
Vacuna contra la hepatitis B
La hepatitis B se transmite fundamentalmente por contacto sexual o por compartir agujas, ninguna de las cuales es una actividad escolar típica. ICAN, presentó una solicitud FOIA (Libertad de información) a la CDC pidiendo documentación de cualquier caso de transmisión de hepatitis B en un entorno de escuela primaria, secundaria o preparatoria. La respuesta de la CDC fue que «una búsqueda en nuestros registros no reveló ningún documento relacionado con su solicitud» (19, 20). Es decir, la CDC no pudo encontrar un solo caso documentado de transmisión de hepatitis B en una escuela.
Obligar a los niños a vacunarse contra la hepatitis B para asistir a clase carece de toda lógica epidemiológica.
Vacuna contra el VPH
El VPH se transmite casi exclusivamente por contacto sexual. Un niño de 11 años, en la gran mayoría de los casos, no es sexualmente activo y no se enfrenta a un riesgo significativo de exposición a corto plazo. El documento argumenta que la decisión de vacunar a los 11 años o más tarde debería basarse en consideraciones individualizadas (circunstancias familiares, momento previsto de exposición, historial médico y valores de los padres) en lugar de aplicar un enfoque uniforme. La vacuna del VPH, por tanto, debería trasladarse a la categoría de decisión clínica compartida.
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Vacuna antigripal durante el embarazo
El documento sostiene que la vacunación antigripal durante el embarazo no debería presentarse como una recomendación general para todas las embarazadas. Cada embarazo implica circunstancias clínicas y perfiles de riesgo muy variables, y las pacientes difieren en su historial médico, reacciones previas a vacunas, consideraciones específicas del trimestre y valores personales. Una recomendación significativa requiere una discusión individualizada de riesgos y beneficios, no un automatismo.
El problema de los ensayos clínicos sin placebo inerte
El documento dedica un capítulo entero (Capítulo 10) a señalar que muchas vacunas infantiles ni siquiera fueron probadas frente a un placebo inerte (solución salina, por ejemplo) en sus ensayos clínicos previos a la aprobación. En su lugar, se utilizaron como «control» otras vacunas, adyuvantes de aluminio, o componentes vacunales, lo que impide conocer el verdadero perfil de seguridad del producto.
Algunos ejemplos del documento:
- Engerix-B (hepatitis B): el grupo control recibió un placebo de aluminio, no un placebo inerte. (13)
- Recombivax HB (hepatitis B): el control fue otra formulación de la misma vacuna. (13)
- Daptacel (tos ferina): en uno de sus ensayos de eficacia se utilizó la vacuna DT como «placebo». (13)
- Prevnar 13 (neumococo): nunca se utilizó un placebo inerte en los ensayos pediátricos. (13)
- ActHIB y Hiberix (Haemophilus influenzae tipo b): los controles fueron otras vacunas, no placebos inertes.(13)
La FDA define placebo como una «sustancia farmacológicamente inactiva» (9, 10, 11). Si el supuesto «placebo» contiene componentes activos, adyuvantes u otras vacunas, simplemente no es un placebo. Esto significa que no sabemos con precisión el alcance real de las reacciones adversas atribuibles a estas vacunas.
La petición de ICAN: decisión clínica compartida
El documento de ICAN solicita formalmente a la CDC que traslade varias vacunas a la categoría de «decisión clínica compartida» (Shared Clinical Decision-Making, SCDM). Esta categoría implica que la vacuna no se administra como una recomendación rutinaria y automática, sino que el médico y el paciente (o sus padres) discuten los riesgos y beneficios específicos para ese individuo concreto y toman una decisión conjunta.
Las vacunas que ICAN propone trasladar a SCDM son:
- Aquellas que no previenen la transmisión (IPV, DTaP/Tdap, toxoide tetánico, toxoide diftérico, MenACWY).
- Aquellas que protegen contra enfermedades que no se transmiten en el entorno escolar (hepatitis B).
- Aquellas cuyo momento de administración debería individualizarse (VPH a los 11 años).
- Aquellas cuya recomendación universal durante el embarazo no está justificada (gripe en el embarazo).
Los efectos secundarios de la vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas, SRP (MMR en EE.UU.) incluyen convulsiones, que ocurren en aproximadamente 1 de cada 640 niños vacunados, aproximadamente 5 veces más frecuentemente que las convulsiones por infección de sarampión, sepa como eximir a sus hijos de esta vacuna. Este compendio de estudios de expertos, contiene la suficiente evidencia para que los padres puedan presentar a sus médicos y abogados y prevenir que su hijos sean intoxicados con vacunas que no tienen los suficientes estudios de seguridad como corresponde. Tambien sirve para educar a los médicos sin pensamiento crítico. Descargar libro click aqui
Ninguna vacuna debería ser obligatoria y mucho menos las que no previenen la transmisión
El argumento de la protección colectiva es un fraude
El pilar central de los mandatos vacunales es la protección de la comunidad. Se nos dice que hay que vacunar a todos para proteger a los vulnerables, para alcanzar la inmunidad de rebaño, para evitar brotes. Pero si la vacuna en cuestión no evita que el vacunado se infecte y transmita el patógeno, entonces ese pilar sencillamente no existe.
No se puede justificar la obligatoriedad de una intervención médica apelando a un beneficio colectivo que la propia evidencia científica demuestra que no se produce.
La expulsión escolar carece de justificación sanitaria
Expulsar a un niño de la escuela por no estar vacunado con una vacuna que no previene la transmisión es doblemente absurdo: no solo se le castiga a él, sino que su exclusión no aporta ningún beneficio a la comunidad escolar. El niño no vacunado con IPV tiene exactamente la misma capacidad de transmitir la polio que el niño vacunado con IPV. Expulsarlo no reduce el riesgo para nadie.
Peor aún: en el caso de la tos ferina, la evidencia sugiere que los niños vacunados tienen más probabilidades de transmitir la bacteria que los no vacunados, ya que los primeros pueden ser portadores asintomáticos durante más tiempo. Si aplicáramos la misma lógica que usan los defensores de los mandatos, serían los niños vacunados quienes deberían ser excluidos de la escuela para proteger a la comunidad.
El principio de consentimiento informado
El documento subraya que obligar a una persona a someterse a un procedimiento médico que solo proporciona protección personal es una violación del principio de consentimiento informado. Si la única persona que se beneficia (o se perjudica) es el individuo que recibe la vacuna, la decisión debe ser suya, no del Estado.
Esto es especialmente grave cuando hablamos de niños. Privar a un niño de su educación presencial para forzar una decisión médica que solo le afecta a él es, en palabras del documento, «la peor forma de tiranía».
La incoherencia de los mandatos
Si el gobierno pretende obligar a recibir un producto que solo ofrece protección personal, entonces puede obligar a cualquier procedimiento médico. Las enfermedades cardíacas son la primera causa de muerte, pero el gobierno no obliga a hacer ejercicio, comer bien y en vez permite que alimentos demostradamente nocivos entren al mercado y hagan publicidad engañosa para bebes y niños.
Del mismo modo que hoy nos intentan seguir engañado con los beneficios de la inyección contra Covid, la historia de la vacuna contra la polio ha sido tergiversada. La verdadera historia de la vacuna contra la polio es muy diferente a la que le han relatado a los médicos en la facultad de Medicina y es todo lo opuesto. Descargar click aqui
Conclusión
La evidencia presentada, procedente en gran medida de los propios organismos reguladores y sanitarios (CDC, FDA, estudios publicados en revistas revisadas por pares), muestra que:
- La IPV no previene la transmisión de la polio (1).
- La vacuna acelular de la tosferina no previene la colonización ni la transmisión y no genera inmunidad de rebaño (5, 8, 10).
- El tétanos no se transmite entre personas (15).
- La vacuna antidiftérica no previene el estado de portador (16).
- La MenACWY no proporciona inmunidad de rebaño (17, 18).
- No hay evidencia de transmisión de hepatitis B en escuelas (19, 20).
Mantener la obligatoriedad de estas vacunas no es ciencia: es dogma. Y castigar a los niños por la negativa de sus padres a seguir ese dogma es una injusticia que el sistema de salud pública debería corregir.
Esto es la consecuencia natural de un sistema donde las instituciones sanitarias han sido capturadas por intereses que nada tienen que ver con la salud pública y la indiferencia de muchos ciudadanos que pueden colaborar de alguna manera.
Lo verdaderamente asombroso no es que oculten información, sino el descaro con que lo hacen.
- La propia CDC admite en su web que la IPV no previene la transmisión de la polio (1).
- Dieciséis expertos mundiales, varios de ellos pagados por Sanofi y GSK, reconocen por escrito que la vacuna acelular de la tosferina «no ejerce ningún efecto de inmunidad de rebaño» (8).
- La CDC reconoce que no puede encontrar un solo caso documentado de transmisión de hepatitis B en una escuela (19, 20). Y sin embargo, expulsan a niños de las aulas por no recibir estas mismas vacunas.
No es incompetencia. Es un sistema que funciona exactamente como está diseñado: maximizar la cobertura vacunal sin importar la evidencia, sin importar la lógica, sin importar el coste humano. Cuando los datos no encajan con el dogma —como ocurrió en Ontario y Escocia con las inyecciones COVID, donde los vacunados tenían tasas de infección superiores a los no vacunados— la solución de las autoridades no fue investigar, sino dejar de publicar los datos (22, 23).
El documento de ICAN pone sobre la mesa algo que cualquier persona con sentido común ya intuía: que hace falta un valor considerable —como el de aquellos tres científicos de la FDA que publicaron el estudio de los babuinos (5)— para decir la verdad en un entorno donde decirla te puede costar la carrera.
Sabemos que lo hacen para justificar el enorme gasto en desarrollo de armas bio{ogicas. La pregunta es por qué seguimos tolerándolo!!!. Como ya esta escrito, «se ha enfriado el corazón de las personas que tienen capacidad para tomar conciencia de esta realidad….»

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Referencias
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